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Sin embargo, en ese otro tipo de "turismo suicida", es una modalidad con mucho menos adrenalina y definitivamente donde no hay vuelta de hoja. Estamos hablando de los viajeros que deciden practicarse la eutanasia.
La eutanasia sólo es permitida en Bélgica, Luxemburgo, Suiza y Holanda. Sin embargo, todos excepto Suiza, tienen restricciones que impiden a los extranjeros ir a suicidarse a sus hospitales o clÃnicas especializadas. Por lo que suiza se ha convertido en un especie de "paraÃso".
El dilema ético y moral con respecto al tema es uno que se ha discutido durante muchos años, y es que en Suiza, la eutanasia está contemplada en las leyes desde 1941, por lo que es una práctica muy aceptada entre una sociedad dividida entre protestante y católicos.
En recientes años, se ha tratado de poner restricciones a los "turistas suicidas", pero estas iniciativas no han avanzado y se han quedado atascadas. Lo que sà se logró fue que los doctores vean más de una vez a los que hacen una solicitud de eutanasia para tratar de tomar una decisión "a conciencia".
Y es que uno de los grandes problemas con la eutanasia, es que muchos enfermos están psicológicamente cegados por el dolor o problema que los aqueja, sin que puedan ver otra solución o salida mas que la muerte.
En esta parte, es donde el dilema ético llega, y es que muchos centros especializados en la "muerte digna", sólo han demostrado tener un interés monetario. Por ejemplo, la clÃnica "Dignitas", que cobra casi 4 mil dólares a un suicida y cuando en realidad, el procedimiento sólo requiere de una sobredosis de Pentobarbitol, un barbitúrico utilizado como sedante de animales y que en el mercado no alcanza más de 200 dólares. Dicha clÃnica se escuda en el hecho de que dan una "asesorÃa" al suicida y le explican el procedimiento.
Por esto mismo, muchas clÃnicas han implementado un esquema de "socios" y supuestamente se mantienen de sus donativos. Sin embargo, al final, el negocio acaba siendo la muerte de estos.
Otro punto preocupante, es que se han reportado un incremento en el número de personas que a pesar de no tener ninguna enfermedad terminal o alguna dolencia que podrÃa terminar en la muerte, acuden a estas clÃnicas.
Aquà el cuestionamiento de fondo, debiera ser aquel que se pregunte si un Estado debe de propiciar la muerte de la gente ¿acaso un Estado no se hizo para la protección de estos? ¿No serÃa mejor que en vez de centros de "muerte digna", se hicieran centros de atención psicológica a estos pacientes, que por lo general están deprimidos y toman su decisión bajo un estado mental alterado? ¿Qué tanto propician dichas clÃnicas que una persona se decante por el suicidio?
Twitter: @manuelonvf
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