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La última celebración del Corpus Christi por las calles de San Petersburgo —antes Petrogrado— fue en 1918, mismo año en que comenzó la persecución leninista que intentó terminar con el fervor cristiano, mismo que sobrevivió en la clandestinidad.
Ahora, gracias al permiso por parte del Ayuntamiento, la ciudad rusa se unirá a miles de ciudades en todo el mundo que verán pasar el SantÃsimo Sacramento, además, durante la procesión, participarán diversos cónsules de paÃses europeos.
El Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, es decir, que Jesucristo está presente en la EucaristÃa, uno de los dogmas fundamentales del catolicismo y de los más criticados por quienes no consideran que esto sea posible.
No sólo eso, lamentablemente, a lo largo de la historia de la cristiandad, la hostia ha sido causa de blasfemia y sacrilegio —pese a las medidas de seguridad para evitarlo— por quienes saben la trascendencia y valor que para los católicos significa. Un ataque directo no sólo a la Iglesia sino a Jesucristo mismo.
Y es que este dÃa se recuerda el Jueves Santo, cuando en la última cena Jesús convirtió el pan y vino en su Cuerpo y Sangre. La solemnidad se festeja desde 1247.
En México es tradición vestir este dÃa a los más pequeños con trajes tÃpicos o como "inditos", porque además de ser parte de la cultura, "son la raÃz de la evangelización y en ellos se alimenta y crece la fe católica", en palabras del cardenal Norberto Rivera Carrera.
"Es muy bonito que los padres mantengan esa hermosa tradición de vestirlos a la usanza de antes y que les expliquen que se trata de homenajear a Cristo, que es el Rey que camina en medio del corazón de la ciudad", señaló.
Un dÃa importante que no debe pasar desapercibido por los cristianos.
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