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Sin duda el terrorismo debe combatirse porque significa un atentado contra la paz y Bin Laden deberÃa haber rendido cuentas ante la justicia y "pagado" por sus crÃmenes, pero por difÃcil que parezca al tratarse de este terrorista, las formas en que fue capturado y matado en el operativo militar no es motivo de alegrÃa —aunque se trate del "enemigo público" número uno—.
Vale la pena citar las palabras del vocero del Vaticano, Federico Lombardi, quien señaló "frente a la muerte de un hombre, un cristiano no se alegra jamás, pero reflexiona sobre las graves responsabilidades de cada uno ante Dios y ante los hombres, y espera y se compromete para que cada acontecimiento no sea ocasión para un crecimiento ulterior del odio, sino de la paz".
Un punto de suma trascendencia a tomar en cuenta para no generar más rencores. El fanatismo de Bin Laden lo llevó a cometer crÃmenes y tuvo "una gran responsabilidad por difundir división y odio entre los pueblos, causando la muerte de innumerables inocentes, y de instrumentalizar las religiones con esta finalidad". Ésta es una incitación que no se debe olvidar y mucho menos repetir.
Aunque el gobierno de Obama se ganó la simpatÃa de la mayorÃa y casi inmediatamente fue felicitado por presidentes, lÃderes religiosos y jefes de Estado, además de que en redes sociales el tema fue "trending topic" y los medios de comunicación abrieron sendos espacios para abordar una de las "noticias del año" —que algunos incluso auguran asegura la reelección del mandatario estadounidense—, quedan muchas interrogantes sobre el operativo.
En Estados Unidos (y en gran parte del mundo) si una persona mata a otra, debe comprobar que lo hizo en defensa propia en un juicio, pero las fuerzas especiales sà tuvieron licencia para matar directamente. Es un paÃs que se dice defensor de los derechos humanos, pero donde ¿la ley no se aplica parejo? "Se ha hecho justicia", proclamó Obama; pues vaya manera.
Llama la atención también que para hacer el anuncio el mandatario esperó el momento oportuno, ya que dejó que pasara el revuelo de la boda real y la beatificación de Juan Pablo II; como polÃtico querÃa todos los reflectores para uno de los acontecimientos más esperados en la última década tras los atentados del 11 de septiembre.
También habrá que ver si pronto se retirarán las tropas militares apostadas en Afganistán toda vez que uno de sus principales objetivos era precisamente el de capturar —en realidad la intención siempre fue matar— a Bin Laden, quien por cierto fue encontrado en Pakistán.
Esto no es el fin de Al Qaeda y la comunidad internacional deberá estar alerta ante cualquier reacción terrorista.
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