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Pero cuando sus caminos se cruzan, en 1998, ambos se sorprenden de quedar bajo el efecto de la droga, o medicina (según se le quiera ver) más potente: el amor.
El guión toma como punto de partida la narración autobiográfica de Jaime Reidy sobre los nueve años que pasó trabajando para los laboratorios farmacéuticos Pfizer y Elly Lilly, en los que llegó a ser el representante médico número uno, trabajando sólo 15 horas a la semana. El libro fue publicado en 2005 como “Hard Sell: The Evolution of a Viagra Salesman”/“Venta Agresiva: La Evolución del Vendedor de Viagra”.
En su libro, Reidy comenta las experiencias de su carrera, desde su entrenamiento hasta convertirse en el más exitoso promotor de Viagra, en forma de autocrítica y sin temor a reírse de sí mismo. Comparte la cultura de la industria con detalles como sus sentimientos al presenciar una circuncisión, lo que hacía para granjearse la amistad de algún médico, o explicando por qué éstos escogen recetar una medicina en vez de otra.
El título en español es acertado gracias al juego de palabras del original en inglés, que se refiere tanto a una sustancia enervante como a formulaciones farmacéuticas, porque se contrasta la sensación de euforia provocado por una droga, con el enamoramiento, que no se debe confundir con el verdadero amor.
Sin embargo, la película exagera el aparente glamour de la vida del representante médico, que no es nada fácil, y generaliza la falta de escrúpulos como una característica de los médicos y de quienes trabajan en una empresa farmacéutica.
En cualquier caso, el director Zwick desaprovecha esta gran historia, contada desde adentro, acerca de los conflictos de intereses entre la práctica de la medicina (gracias a Dios no en todos los casos, pues hay muchos médicos muy humanos y profesionales) y el desarrollo de terapias, contra las consideraciones meramente económicas, lo que lleva a la falta de atención que se da a enfermedades incurables. En su lugar, opta por una comedia romántica inventando la relación con Maggie, las escenas de sexo, y, por supuesto, el desenlace.
Entonces tenemos una serie de viñetas, algunas un tanto divertidas y muchas vulgares y de mal gusto, en las que las decisiones de los personajes parecen no tener consecuencias, disminuyendo con ello el impacto emocional de la trama, incluso para quien haya vivido una situación semejante (como el caso del autor de esta nota, que trabajaba en la industria y vivía la enfermedad sin cura de un miembro de la familia).
Con todo, Hathaway y Gyllenhaal son convincentes como individuos con problemas personales que les impiden desarrollarse plenamente y amar a alguien más, y hay buena química entre ellos. Además, no son totalmente agradables, lo que los hace más humanos mientras los vemos madurar.
Esto ocurre especialmente en el caso de Jaime, quien, frustrado al descubrir que ni con todo su dinero, sus contactos en la industria o en la profesión médica, puede ayudar a Maggie, se pregunta si su vida vale la pena como es y si debe acercarse a esa persona, con tanta necesidad de cuidado, pero que lo acepta porque entiende sus debilidades.
Sin duda los dilemas éticos que se plantean son muy importantes. Además, se destaca la lealtad y se enfatiza en que el dinero no es un fin, sino un medio, y, sorpresivamente, en que la sociedad actual ha exagerado el énfasis que le da a la sexualidad, que está fuera del contexto de una relación monógama fundada en el amor, en la que uno está dispuesto a sacrificarse por el otro.
Sólo se alienta a hombres y mujeres a mantener relaciones físicas convirtiéndolas casi en la razón de vivir de las personas de cualquier edad (¡y estamos hablando de un punto de vista de hace doce años!).
Pero demasiados minutos de la película son dedicados a mostrar gráficamente esto último, como si el director pensara que el fin justifica los medios y que no tenemos la inteligencia necesaria para entender lo que quiere decir. Parece que su mensaje para quienes carecen de dominio sobre sí mismos es que sólo teniendo relaciones sexuales promiscuas tan frecuentemente como sea posible uno se da cuenta de que son vacías, y entonces se podrá encontrar el verdadero amor.
Extrañamente, esto resulta muy semejante a las campañas de educación sexual que promueve la ONU, adoptadas en países como México: a los jóvenes se les deben de dar anticonceptivos para actuar “responsablemente” y a los adultos se les debe dar citrato de sildenafilo (el ingrediente activo del Viagra) para que, una vez curados de la disfunción eréctil, puedan ser felices con su “pareja”, como si lo propio del ser humano fuera “estar en celo” todo el tiempo, como lo vemos en la película, donde no hay mayores consecuencias físicas o psicológicas.
¿Será que ni el señor Zwick ni estos promotores de lo que llaman salud reproductiva vieron la película de “Pinocho” (1940), de Disney, en la que los niños que sacian todos sus antojos se convierten en burros?
Clasificación: C (Estados Unidos: R, adultos)
Promiscuidad, varias escenas explícitas de relaciones sexuales fuera de matrimonio, con y sin desnudos; varios desnudos breves femeninos frontales y dorsales, un desnudo masculino dorsal; lenguaje vulgar y referencias verbales y gestos de naturaleza sexual; consumo de alcohol, tabaco y droga.
Frases Memorables:
“Odias a las mujeres. Por eso tienes relaciones sexuales con tantas”.
“Imagina que existe un mundo paralelo en el que (todo es perfecto). (Pues) yo quiero estar en éste. Quiero este nosotros. A ti. Esto”.
“Esta profesión (de médico) era una vocación: mejorar la vida de las personas. (Ahora) mírame”.
“Algunas de las veces las cosas que más quieres no suceden y lo que menos esperas sucede. No sé, conoces a miles de personas y ninguna de ellas realmente te afecta. Y entonces conoces a esa persona y tu vida cambia”.
“Oh, cierto, cierto. Se supone que debo actuar como que no sé si está bien. Entonces tú dices que no hay bueno ni malo. Sólo importa el momento… Porque esto para ti no es acerca de conectarte (con otra persona). Ni siquiera es sobre sexo. Es acerca de encontrar una o dos horas de alivio del dolor de ser tú mismo. Y eso está bien conmigo porque todo lo que quiero es lo mismo”.
:( :( :( :)
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