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Es preocupante es que un medio acuse directamente a las autoridades de estar coludidas con el crimen organizado, además de que las confronta directamente con declaraciones de la secretaria de Educación estatal, Guadalupe Chacón, de que los medios son corresponsables del clima de violencia.
Extenso y profundo, pero sobre todo doloroso es el texto editorial. Y para todo el gremio, suena muy familiar, ya que dan por sentado que no habrá culpables, tal y como no los ha habido con otros periodistas caído.
Pero esta no es una característica de las ciudades azotadas por la violencia, sino que en México el oficio periodístico es de alto riesgo. Y es que, tanto las leyes como las autoridades, son cuando menos ríspidos con todo lo que tenga tufo de comunicador o periodista.
Existe un vacío, tanto legal como en la práctica, de métodos eficaces para salvaguardar la integridad de aquellos que se dedican a hacerle saber a la sociedad lo que ocurre en su entorno. No se diga de la poca o nula protección que tienen los de a pie.
Ante un panorama tan desolador y triste, se pueden caer en los extremos que ‘El Diario’ de Juárez ha hecho. Poner en el título de su editorial —espacio donde se expresa la voz del medio— “¿Qué quieren de nosotros?”. Suena dolorosamente irreal, pero termina siendo la frívola y objetiva verdad. La respuesta aún no llega y, probablemente, nunca llegará. Algo clásico de los cobardes. Tiran la piedra, pero esconden la mano.
Más aún, la sociedad como conjunto no debemos de llegar a este punto de desesperanza. Más bien debemos de convertir la pregunta en una dura afirmación al gobierno: ¡QUEREMOS TODO SU APOYO Y COMPROMISO! ¡EXIGIMOS JUSTICIA Y SEGURIDAD! Hasta que hagamos verdaderamente nuestras estas consignas, nos seguiremos viendo en la misma, dolorosa y triste realidad en la que hemos caído.
Twitter: @manuelonvf
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