Una mente revolucionaria. Benedicto XVI. Capítulo XI

Cuando Joseph recibió la revisión de su trabajo se encontró que éste estaba lleno de anotaciones y correcciones en casi todos los capítulos excepto, para su sorpresa, en el que le parecía el más importante, sobre el cual él pensaba se habían centrado la mayor parte de las discusiones y que hablaba sobre la teología de San Buenaventura.

Después de analizar las notas y correcciones, el Papa en verdad estaba muy disgustado, pues no estaba de acuerdo con casi ninguna de ellas; aún ahora, muchos años después y teniendo gran conocimiento teológico le parece que el trabajo original era bastante bueno, sin embargo, en ese momento él sabía que esta situación ponía en grave riesgo la posibilidad de continuar con su trabajo de profesor.

Tuvo entonces un magnífica idea, dado que la última parte se podía separar del resto del trabajo, la presentaría como una obra independiente, para lo cual se dedicó a perfeccionarla, y aunque con sus 200 páginas era de menos extensión que lo que normalmente tenían esos trabajos, decidió que tenía la suficiente materia y profundidad como para ser presentado como una obra de investigación teológica completa.

Para el mes de octubre, para sorpresa del consejo por el poco tiempo que había transcurrido, se presentó el nuevo trabajo, sin embargo pasaban los meses y la inquietud del profesor Ratzinger aumentaba porque no recibía ninguna respuesta.

Por fin, después de varios meses de angustiosa espera, el 11 de febrero de 1957 recibía la aprobación plena y su lectura pública se programó para el 21 de febrero. Según el reglamento vigente, aunque el trabajo estaba aprobado, en esa lectura pública podía ser objetado, por lo que llegó con algunas preocupaciones al respecto. El aula magna que se designó para el evento se encontraba totalmente llena y en ella se respiraba un ambiente de tensión.

Terminada la lectura de la obra, se presentó una gran polémica entre un profesor y el director, en la que Joseph permaneció al margen, después el consejo se encerró nuevamente y el tiempo transcurría lentamente sin que se supiera qué es lo que sucedía tras esa puerta herméticamente cerrada. Al fin en el pasillo salió el decano y extraoficialmente informó a Joseph que había sido aprobado.

Escuchemos el testimonio del Papa en sus propias palabras sobre cómo se sentía entonces: “En ese momento no alcancé a sentir alegría alguna; tan grande había sido la pesadilla que había pasado, pero poco a poco fue liberándose la preocupación que se había acumulado en mí; entonces pude continuar mi labor en Frisinga en paz y tranquilidad y no temer en haber embarcado a mis padres en una triste aventura.

“Poco tiempo después fui nombrado docente de la Universidad de Munich y el 1 de enero de 1958 fui designado –no sin un previo foco de disensión por parte de personas interesadas­– para el cargo de teología fundamental y dogmática en el seminario filosófico teológico de Frisinga. Como se puede fácilmente comprender, las relaciones con el profesor Schmaus fueron tensas en los primeros tiempos, pero, más tarde, en los años 70, fueron mejorando hasta llegar a ser amistosas”.

Cuenta el Papa que esta experiencia humana le ayudó mucho para después estar siempre muy atento a buscar la objetividad en sus análisis y, sobre todo, a defender a los débiles cuando la razón estaba de su lado.

Conocer estos aspectos de una personalidad de nivel mundial como lo es Benedicto XVI debe ser de sumo interés para cualquier persona, pero para los católicos es todavía más, porque el Papa es la roca firme sobre la que nos mantenemos unidos en la fe en una época de auténtica persecución contra las ideas y la moral cristiana y de un ataque frontal y desmedido contra la Iglesia.

Creo que conocer la vida de su Santidad Benedicto XVI, la cual está llena de pasajes profundamente humanos nos identificará muchísimo con su persona y permitirá conocerlo en su verdadera dimensión, lo que nos hará sentir un mayor cariño y admiración por este gran hombre que Dios ha puesto al frente de su Iglesia en una de las épocas más difíciles, pues el paganismo quiere volver a dominar el mundo y las almas.

Hoy como nunca el mal quiere presentarse como una auténtica opción para la sociedad, y una serie de grupos internacionales y nacionales pretende destruir los principios morales de la sociedad atacando el fundamento de la misma, como es la familia fundada sobre la unión de un hombre con una mujer y que el Papa defiende tan apasionadamente.

 
jorgeespinosacano@lycos.com

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