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Existen protagonistas que son villanos o, en teoría, “los malos”, aunque también cabe aclarar que hay niveles de maldad. Recordemos por ejemplo la trilogía de “Ocean’s Eleven”, en la que el personaje de George Clooney, Dany Ocean, y sus compañeros, son delincuentes, pero ninguno es cruel, despiadado, sino que nos los presentan como afables y cómicos
¿Qué me dicen del entrañable personaje de Disney, Aladino? Se trata de otro adorable ladrón que toma de otros lo indispensable para sobrevivir, hasta que después de conocer al Genio de la lámpara y a la princesa Jazmín, aprende una valiosa lección sobre la mentira.
Por otro lado, en “El Silencio de los Inocentes” (“The silence of the lambs”) encontramos a un protagonista perturbador, un asesino, un psicópata, un caníbal cuya maldad en ningún momento es justificada. ¡Nomás faltaba!
Este verano llegó a las salas de cine un nuevo ladrón animado: “Mi villano favorito” (“Despicable me”), una cinta animada de Universal Studios, que fue dirigida por la dupla francesa de Pierre Coffin y Chris Renaud, la cual va más en la línea de los dos primeros ejemplos.
La cinta gira en torno a Gru, un ladrón poco apreciado, que al parecer vive en una casa convencional, pero en cuyo interior se esconde un magnífico y complejo laboratorio. Este hombre tiene un sueño, un plan maestro que lo colocaría como el ratero más famoso de la historia: robar la Luna.
¿Pero qué ocurrirá cuando surjan dos obstáculos en su camino? ¿Cuando alguien más quiera allanarse el anhelado título y comience a ganar fama tras robar una pirámide? ¿Cuando interfiera con su maquiavélico plan al despojarlo de un aparato reductor que es crucial para encoger la Luna? ¿Cuando Vector, un nuevo y a aparentemente mejor villano, entre en acción?
Por si Gru no tuviera suficientes problemas, sus planes se complicarán más con la aparición de tres pequeñas huérfanas a quienes adopta como parte de su estrategia para derrotar a Vector, su archienemigo. Lo que este ladrón nunca se imaginó es que Margo, Edith y Agnes cambiarían su vida por completo al quererlo como un padre.
¿Gru, acompañado por su ejército de Minions, robará el satélite? ¿O acaso aprenderá la lección como Aladino? ¿Pondrá las cosas en perspectiva y entenderá que el fin no justifica los medios? ¿Se convertirá en un buen padre?
“Mi villano favorito” se resume en una sencilla premisa que nos es revelada desde el corto: “sólo porque es un villano, no significa que sea malo”, a pesar de que Gru se esfuerce en demostrar lo contrario.
La cinta es memorable, sencilla, espontánea y divertida, para chicos y grandes, nos hará soltar carcajadas, pero también conmovernos y aprender al lado de sus entrañables personajes. No es casualidad que haya logrado dominar tanto la taquilla nacional como la de Estados Unidos.
Gracias a “Mi villano favorito” podemos afirmar que se ha consolidado un digno rival para Disney-Pixar y Dreamworks dentro del género de animación, ¿o no?
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