Luz del Carmen Abascal
Flores de cempazuchitl, pan de muerto, alimentos, fotografías, calaveritas de chocolate o de azúcar… Todos sabemos lo que lleva un altar de muertos, todos conocemos el origen de esta costumbre y su significado… Por eso, hoy no voy a hablar del día de muertos como una antigua tradición mexicana, sino como una conmemoración para la vida.
Flores de cempazuchitl, pan de muerto, alimentos, fotografías, calaveritas de chocolate o de azúcar… Todos sabemos lo que lleva un altar de muertos, todos conocemos el origen de esta costumbre y su significado… Por eso, hoy no voy a hablar del día de muertos como una antigua tradición mexicana, sino como una conmemoración para la vida.

Día de muertos, San Valentín, Navidad, Día de la madre, Día del padre… Cuántas fechas importantes se han convertido en simples pretextos comerciales para engordar los bolsillos… o las cuentas bancarias… de miles de empresarios que aprovechan estos días tan llenos de significado, y los transforman en un motivo para consumir.

Es tal el poder del mercado, que poco a poco hemos perdido el panorama completo, y hemos permitido que conmemoraciones importantes como el Día de Muertos, como Navidad, se conviertan en días de pachanga y regalos. Esto no está intrínsecamente mal, siempre y cuando no perdamos de vista el verdadero significado de aquello que celebramos.

El Día de Muertos es evidentemente una tradición mexicana, pero las tradiciones no surgen nada más porque sí. Nació como una forma de recordar a aquellos seres queridos que ya no están con nosotros, pero que compartieron sus vidas con las personas que les rodearon. Así, el Día de Muertos es una conmemoración para la Vida. Sí, de aquello que hicieron cuando todavía podían hacer algo, de cómo aprovecharon el tiempo que se les dio en este mundo, de cómo realizaron aquello que sólo ellos podían haber hecho… o de lo que dejaron sin hacer por toda la eternidad… ¡la vida en plenitud!

Es la vida la que nos permite trascender en la muerte, es lo que hicimos en vida lo que hará que nos recuerden o nos olviden. Sí, el Día de Muertos es una oda a la Vida, porque no sólo recordamos lo que fue, sino que también celebramos lo que es: la Vida después de la muerte.

De esta manera, el Día de Muertos nada tiene que ver con la “Santa Muerte”, aquella tan “adorada” –que no venerada– falsa santa. Nada tiene que ver, tampoco, con monstruos o calacas terroríficas; y mucho menos con aquella tradición celta del Halloween. Al contrario, es precisamente la antítesis de todo esto.

No hay nada como reflexionar sobre la muerte para tener una buena vida. Y me refiero a “buena vida” en toda la extensión de la expresión. Si tan sólo nos preguntáramos qué hay después de este mundo, si aceptáramos que existe algo más y que ese “algo más” depende de nuestras acciones presentes, seguramente llevaríamos una “buena vida”, una vida ética y llena de amor y generosidad para el prójimo, una vida productiva… Y también aprenderíamos a disfrutar lo bueno de ella, sin excesos, pero sin puritanismos. Aprovecharíamos el hoy, que es lo único que depende de nosotros, para construir el mañana de la eternidad.

Te invito, estimado lector, que reflexiones hoy, Día de Muertos: el día que tú mueras, ¿te recordará alguien? O en otras palabras, ¿has hecho algo para trascender? ¿Tu vida será ejemplo o inspiración para tus hijos, tus hermanos o tus amigos? ¡Al final de cuentas, tu muerte será, ni más ni menos, que lo que fue tu vida!

 
   

Imprimir
PDF
The Website Grade for yoinfluyo.com! Website Monitoring - InternetSupervision.com

Website Ranking