El tratamiento de la directora india Mira Nair cuenta la historia en primera persona, como si se tratara de recuerdos de la aviadora, durante la etapa de su última aventura, cuando intentó circunnavegar el globo alrededor del Ecuador, en 1937, acompañada por el navegante Fred Noonan (Christopher Eccleston); una hazaña que terminó en su trágica y misteriosa desaparición sobre el Pacífico. Así, a través de la excelente caracterización de Swank, conocemos a la “mujer más famosa de Estados Unidos”, desde sus primeros esfuerzos por ser reconocida hasta su sorprendente consolidación como una celebridad del siglo XXI, incluyendo giras de presentaciones personales para vender sus libros y sesiones fotográficas para la publicidad de líneas de ropa y equipaje. Igualmente, se aborda su relación de negocios y posterior matrimonio con el editor George Putman (el siempre gris, Richard Gere), nieto del fundador de la actual casa editorial Penguin Books; y su adulterio con Gene Vidal (Ewan McGregor), padre del controvertido político y escritor Gore Vidal, y fundador de la aerolínea TWA. La película destaca los sueños, deseos y ambiciones de esta mujer, pero especialmente su valor, pasión y perseverancia, e incluso su esfuerzo por ser coherente, el cual se manifiesta en su incomodidad con la explotación comercial de su persona, un medio que a fin de cuentas acepta para financiar sus aventuras… Asimismo, en su explícita molestia con el patrocinio de productos que no consume, como los cigarros; en su gusto por utilizar su propia línea de ropa y el equipaje; y, especialmente, en su decisión de regresar a un matrimonio que aparentemente comenzó sólo por interés económico mutuo. Y aunque en varios momentos es retratada como una feminista posmoderna, que enfatiza que el matrimonio es como una jaula, también se resalta la fidelidad y el apoyo emocional y financiero que siempre recibió de Putnam, aun después de que él sospechara y descubriera la infidelidad de su esposa, lo que parece ayudarle a Amelia a entender que esa relación de exclusividad exigida, lejos de ser la jaula que pensaba, es el entorno en el que encontró la verdadera libertad y realización. La edición permite seguir con facilidad los saltos en el tiempo; y la introducción, a través de los noticieros en los cines, compuestos de filmaciones originales de Earhart y de la época, añaden emotividad a la historia, algo que los propios actores no consiguen transmitir, ya que no hay química entre Swank y Gere. Tal vez esto se deba a la diferencia de edades (Gere podría ser su padre), a la naturaleza de su relación, o simplemente a la aparente personalidad de Earhart, al menos como es retratada en el filme. Aunque falta tensión dramática, la fotografía, especialmente las tomas áreas, y el diseño artístico, incluyendo los modelos de los aviones, recrean la época (1930) a la perfección, y nos transmiten la sensación de volar sobre los paisajes presentados, por lo que “Amelia” podría haber sido una excelente película para proyectarse en pantalla IMAX. Así, no hay revelaciones ni sorpresas para quien conoce la vida de la aviadora, pero creo que esto muestra el respeto de los realizadores por la historia, pues en ningún momento pretenden resolver el misterio de su desaparición, tratando de recrear eventos que nadie conoce, pero tampoco dejan el final a la imaginación de los teóricos de la conspiración, para hacerlos suponer que fue secuestrada por extraterrestres. Sin duda, se debe reconocer que la directora no pretendió hacer una gran épica (como “El Aviador” de Martin Scorsese), pero lo consigue a través de la personalidad de la protagonista. Además, es de alabar su buen gusto por el recato con el que trata el adulterio, que para ella no requiere una expresión gráfica continua. Como en las películas clásicas, bastan algunos gestos, imágenes y palabras para dar a entender el mensaje. Clasificación: A (Estados Unidos: PG, los niños deben ser acompañados y orientados por sus padres). Algunas escenas implícitas de relaciones sexuales fuera de matrimonio, adúlteras y entre una pareja casada; poco lenguaje vulgar, y consumo de alcohol y tabaco Frases memorables: “Pienso en todas las manos que he estrechado, los lugares que he visto, los amplios paisajes cuya tierra se ha solidificado bajo mis suelas. El mundo me ha cambiado”. |