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Algunos de los candidatos tuvieron la oportunidad de conocer a la persona a la que quieren conquistar por medio de una cita, literalmente a ciegas, en donde se valieron de los sentidos y de la conversación para conocerse.
Mientras que otros "pretendientes" bailaron con su "susodicho(a)" para ver qué tanta química existía entre ellos, así como otro tipo de pruebas. Finalmente, tras una plática de 30 segundos y un breve encuentro de no más de cinco minutos, Ana María y Marcus debían elegir quiénes continuarían en la competencia, con el objetivo de enamorarse.
Con la conducción de Andrea Legarreta y Jordi Rosado, los candidatos de Marcus y los de Ana María, se turnaban para dar mayor dinamismo al "show".
La cuestión es que las posibilidades reales de encontrar el amor en un programa como este son prácticamente nulas, pues con condiciones tan limitadas, ¿qué tanto se puede conocer a la otra persona?, ¿qué tan profunda puede ser la relación (si es que así se le puede llamar)?, ¿qué tanto se puede hablar de fidelidad cuando tu "novio" o "novia" "sale" con otros(as) más?
En cuanto a La Academia de TV Azteca, conducida por Ingrid Coronado y Rafael Araneda, a diferencia de otras generaciones la dinámica es distinta, pues tanto el público como los jueces estuvieron involucrados en la selección final de los concursantes; asimismo, se dio cupo a participantes extranjeros.
Lo que es indudable es que el talento es mucho mayor que en otras generaciones y que las brechas en la edad se han incrementado, pues hay participantes con 15 años, así como de 40.
Por otro lado, ya no sólo el canto importa, también la pericia para tocar instrumentos y bailar, por lo que parece que buscan artistas en el sentido más estricto de la palabra.
Con Lolita Cortés en la dirección, y Arturo López Gavito, Chacho Gaytán y Olga Tañón como jueces en los conciertos dominicales, estos jóvenes se enfrentarán cada semana, y quien reciba menos votos será expulsado de la competencia, en donde sólo uno será el ganador definitivo.
Es un hecho que en La Academia cada año se explotan los sueños de los participantes, incluso cayendo en el amarillismo y el escándalo, pero al mismo tiempo se fomenta el esfuerzo y la disciplina; por lo mismo, habría que preguntarse: ¿Qué programa es peor?
Querido lector, recuerda que tenemos la opción de no ver ninguno de los dos, ya que en ambos casos se explota el morbo y en algunos casos se expone a personas con sueños y en otros con ganas de alcanzar éxito de la noche a la mañana, para "entretener" a quienes los sintonizan cada semana.
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