Aunque la derrota de Morelos en 1815 redujo el movimiento a una guerra de guerrillas. Hacia 1820, sólo quedaban algunos núcleos rebeldes, sobre todo en la sierra Madre del Sur y en Veracruz. Fue por esas fechas que en la capital de la Nueva España se celebraron reuniones de los llamados Conspiradores de la Profesa, quienes acordaron apoyar la declaración de Independencia y decidieron poner en el poder a Agustín de Iturbide, a quien se le entregó el mando y se le pidió terminar con los pocos ejércitos insurgentes que quedaban al mando de Vicente Guerrero. Sin embargo, Iturbide no contaba con que Vicente Guerrero, además de conocer perfectamente la sierra y las tierras guerrerenses, tenía una excelente organización y apoyo, por lo que le fue imposible derrotarlo. Entonces, el virrey tomó prisionero al padre de Guerrero y le ofreció perdonarlo a cambio de que abandonara la lucha; pero Vicente le contestó que "la patria era primero". Fue así que Iturbide decidió comunicarse con Guerrero, ofreciéndole llegar a un acuerdo para consumar la Independencia. Esto, por supuesto, llamó la atención de Vicente, quien rechazó la idea de rendirse, pero estaba interesado en hablar con Iturbide para lograr la Independencia y la paz. Después de mandarse cartas durante un tiempo, el 10 de febrero de 1821, Guerrero e Iturbide se encontraron en Acatempan, en el estado de Guerrero, donde se dio el famoso abrazo de Acatempan, que sin duda fue determinante para consumar la Independencia. En febrero de 1821, Iturbide firmó el Plan de Iguala o de las Tres Garantías, que pretendía que los integrantes del virreinato se unieran para alcanzar la Independencia. Sin embargo, el virrey Apodaca creyó que Iturbide había sometido a los insurgentes y le facilitó mucho dinero. En realidad, Iturbide pensaba diferente, pues quería incorporar a los criollos a su ejército y crear una nación independiente de España, con un gobernante de la familia de los Habsburgo que gobernara en forma liberal, soberana y constitucional. Poco después llegó a México el último virrey Juan O'Donojú, quien al ver que la Independencia era un hecho consumado, firmó los Tratados de Córdova, documento en el que se declaraba la Independencia de México. Así, el 27 de septiembre de 1821 Agustín de Iturbide entró a la Ciudad de México, y desde ese momento quedó al mando del país. Un día después se firmó el acta de Independencia, en la que se establecía que México nacía como Imperio. Tiempo más tarde, Agustín de Iturbide se proclamó emperador de México. Correspondió al diputado por Puebla, Rafael Mangino, coronar a Agustín I (21 de julio de 1822), con las siguientes palabras: "Que la siguiente Dignidad a la que la Nación os eleva, tiene solamente por objeto la conservación, el bien y la felicidad de la misma y de cada uno de sus individuos. Sabed, señor, que vuestra augusta persona es y será siempre sagrada e inviolable, para que podáis conducir con más acierto el estado, proteger a vuestros súbditos y ser verdaderamente el Padre de vuestros pueblos; pero no olvidéis que ese gran poder que la Nación pone en vuestras augustas manos tiene por límites la Constitución y las leyes". Sin embargo, luego de la caída del emperador Iturbide (1823), el acta de Independencia fue reformada y en lugar de decir "Imperio", se estableció el término "República". Por eso se dice que México cuenta con "dos" actas de independencia. |