Es probable que a usted, el nombre de Antonietta Raco no le diga nada. Ella estaba paralizada desde el año 2005 por una enfermedad que los médicos llaman "ELA"; es decir, una esclerosis lateral amiotrófica. A raíz de una visita a Lourdes, Antonietta fue curada, de acuerdo con el anuncio dado por su Obispo Monseñor Francescantonio Nolé, titular de la diócesis de Tursi-Lagonegro. Raco tiene 50 años de edad y ha sido tratada en el hospital Le Molinette, de la ciudad de Turín. Se ha puesto de pie y ha vuelto a caminar en forma inexplicable, sin que haya habido indicios de regresión de la enfermedad. Los médicos son los más sorprendidos. Le hicieron nuevas pruebas y le ordenaron a Antonietta no suspender la terapia. El reporte médico fue enviado en un dossier clínico al Obispo, quien instruyó el análisis desde la perspectiva médica, pero igual, desde la óptica teológica. Dos casos más En Italia, los medios cubrieron la noticia con amplios reportajes y un detallado seguimiento e investigación. Piergiorgio Welby y Eluana Englaro, eran dos casos de eutanasia apetecibles para el periodismo especializado. La curación de Antonietta La periodista Anita S. Bourdin y la espléndida traducción del original francés por Patricia Navas, para ZENIT, generan al lector algunos detalles de la curación de Raco. "Antonietta entró al agua de Lourdes ayudada por otra persona. Sentí un gran dolor en las piernas, después un alivio". "Fue en ese momento cuando escuché, a mi izquierda, una voz femenina muy bella, suave, tierna, ligera –explica–. Nunca he oído nada igual; el mero hecho de oírla me alivió físicamente". "Ella me dijo: ‘¡No tengas miedo, no tengas miedo!' –revela–. Pero yo temblaba, ¡tenía tanto miedo!, también porque era la única que oía esa voz". Días después, Antonietta relató los detalles a su esposo. "Me levanté, di unos pasos y después volví al mismo lugar. Él no podía creer lo que estaba viendo. Y se lo dije todo", reveló al obispo. El detalle de toda esta historia es que Antonietta no había pedido el "milagro". Simplemente lo recibió. Ello habla de la importancia de redescubrir la gratuidad de la oración y su trascendencia cuando se hace por los demás, pues en Lourdes Antonietta pidió por una pequeña que tenía la misma enfermedad que ella padecía. Al revisar los detalles que se consignan sobre este nuevo milagro en Lourdes, vale la pena reiterar: ¡Qué afortunados somos quienes tenemos el privilegio de la fe. En pleno siglo 21, y siguen existiendo los milagros! |