Mabel Salinas
Si un matrimonio es difícil bajo condiciones normales, cuando uno de los cónyuges viaja en el tiempo, los problemas se magnifican. ¡Qué difícil ha de ser enfrentar la vida cuando tu esposo desaparece por largos periodos de tiempo!

Para la realización de esta película se conjugaron diversos elementos que llaman la atención.

Te amaré por siempre (The Time Traveler’s Wife) se basa en la novela de Audrey Niffenegger, la cual fue adaptada por Bruce Joel Ruben, artífice de una de las cintas más románticas de todos los tiempos: Ghost, la sombra del amor.

En esta ocasión, al igual que en 1990, este guionista se aleja de los clichés, de las fórmulas preestablecidas de las películas románticas, para presentarnos una historia diferente; puede gustar o no, pero a fin de cuentas es un proyecto arriesgado.

En primer lugar, se trata de una historia no lineal; es decir, no se cuenta de principio a fin, sino que presenta saltos en el tiempo; un recurso indispensable, cuando uno de los protagonistas tiene la extraña habilidad de viajar en el tiempo. ¿Por qué? A causa de su genética.

En segundo lugar, el director Robert Schwentke, aunque ha dirigido pocas cintas, sabe cómo mover sus piezas, para hilar una historia de amor que comienza en la infancia de Clare Abshire (Rachel McAdams) y en la adultez de Henry (Eric Bana).

Para comprender lo anterior, es necesario un poco de contexto. Henry es un niño de seis años que descubre que puede viajar en el tiempo justo cuando experimenta la peor tragedia de su vida. El mayor problema de este extraño don, es que cuando viaja no puede llevar consigo ningún tipo de prenda, lo que causa innumerables contratiempos.

Un día, siendo un adulto joven, conoce a Clare, quien al parecer es una vieja amiga, pero él parece no recordarla. En ese momento comienza todo, una vida llena de penas, alegrías y sucesos extraordinarios.

Henry y Clare se conocieron cuando ella era una pequeña de seis años; él apareció el bosque y le pidió ayuda para conseguir una prenda con la cual cubrirse. Las visitas de Henry a Clare se volvieron consuetudinarias, sin importar la edad que él tuviera. Podía llegar de 30 o de 40 años.

De esta forma, entre ellos surgió una relación especial, ajena al mundo, la cual, sin que se dieran cuenta, se transformó en un amor como ninguno. Cuando finalmente coincidieron en el tiempo, no dejaron pasar la oportunidad de estar juntos. Henry ya no se encontraba solo, pues tenía a alguien con quien compartir su pena.

Sin embargo, si un matrimonio es difícil bajo condiciones normales, cuando uno de los cónyuges viaja en el tiempo, los problemas se magnifican. ¡Qué difícil ha de ser enfrentar la vida cuando tu esposo desaparece por largos periodos de tiempo!

Clare desconocía a dónde iba o cuándo volvería, incluso si se encontraba bien. No obstante, ella siempre lo esperaba; paciente o impacientemente compartía la soledad que Henry vivió por años, pero por lo mismo, los problemas no se hicieron esperar…

¿Clare y Henry podrán solucionar dichas contrariedades?¿Vivirán un final feliz o él desaparecerá un día para nunca volver?

Si te gustan las películas románticas, no te puedes perder Te amaré por siempre, la cual puede convertirse en un clásico, o pasar a la historia como una película más. La decisión es tuya, pero ojo, porque algunas escenas románticas son reveladoras, así que, amigo lector, ve preparado.

 
msalinas@yoinfluyo.com
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