De inicio fueron un verdadero acierto, el mosaico del Vaticano que Benedicto XVI puso en manos del nuevo Presidente estadounidense parece decirle: "Esta es su casa… los acogemos y los queremos como hermanos. Para nosotros sólo hay una raza en el mundo, la raza de los hijos de Dios". Benedicto XVI le obsequió también un ejemplar de la nueva encíclica papal Cáritas in veritate (La caridad en la verdad), y un documento de Congregación para la Doctrina de la Fe, la instrucción Dígnitas personae (La dignidad de la persona). "Esta es su casa", parece decirle primero. "Esto soy yo. Mi pensamiento es suyo", añade Benedicto XVI. Sabemos que el Presidente Obama, conmovido, le ofreció leer su encíclica en el vuelo de regreso a Estados Unidos. Con seguridad, el estudioso de Harvard cumplió su promesa y entendió: "La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer y no pretende ‘de ninguna manera, mezclarse en la política de los Estados’. No obstante, tiene una misión de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia a favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocación", recuerda Mario Arroyo al estudiar la nueva Encíclica. La Encíclica comienza así: "La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad". Y prosigue: "El amor –cáritas– es una fuerza extraordinaria que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta. Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre él, para realizarlo plenamente: en efecto, encuentra en dicho proyecto su verdad y, aceptando esta verdad, se hace libre (cfr. Juan 8,22). Por tanto, defender la verdad, proponerla con humildad y convicción y testimoniarla en la vida son formas exigentes e insustituibles de caridad". ¿Cuál es la clave del otro documento obsequiado también por el Papa? Firmado por el Cardenal estadounidense William Levada, propone: "A cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona. Este principio fundamental, que expresa un gran ‘sí’ a la vida humana, debe ocupar un lugar central en la reflexión ética sobre la investigación biomédica, que reviste una importancia siempre mayor en el mundo de hoy". El Vaticano reveló que el Presidente Obama afirmó, tras su visita a Benedicto XVI, "que tiene toda la intención, con el compromiso del gobierno, de reducir lo más posible el número de abortos". Tal sólo la sincera manifestación de este noble propósito justifica este primer encuentro con Benedicto XVI, quien se ha estado apoyado en la oración de millones de fieles de todo el mundo. Obama regaló a Benedicto XVI una estola que perteneció a John Neumann (1811-1860), santo religioso nacido en Bohemia, Alemania, que fue obispo de Filadelfia y se convirtió en el primer obispo canonizado de EU. Fue canonizado por el Papa Pablo VI el 17 de junio de 1977. Se trata de una reliquia sagrada plena de significados. La estola es el signo visible de la acción sacerdotal. Con esa misma estola puesta sobre los hombros, San John Neumann perdonaba los pecados en la confesión de cada fiel arrepentido y administraba los demás sacramentos. Así, el santo obispo de Filadelfia ejercitaba los poderes recibidos de Cristo. Tal vez el presidente Obama haya estado ante Benedicto XVI tan desconcertado como Pilatos frente a Jesús (cfr. Juan 18,33-40), descubriendo ahora que la verdad sigue estando aquí, en Cristo, en la Iglesia –su familia– que él fundó sobre Pedro. Y que la verdad es real, existe, no la impone la fe católica, ni a sus más de mil millones de fieles en todo el mundo ni a nadie. La verdad nos la ofrece a todos nuestra fe y nos enseña a vivirla. |