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A partir del jueves por la noche, cuando la gravedad de la epidemia apenas salía a la luz, el jefe del ejecutivo, así como los secretarios de salud, trabajo, educación y hacienda, han mantenido reuniones constantes con el fin de encontrar las soluciones que nos lleven a salir de esta crisis.
Al mismo tiempo, muestras de solidaridad y también de mucha preocupación se han estado manifestando desde varios lugares del mundo.
A los que más les preocupa por la cercanía, es decir, a nuestros vecinos estadounidenses, han permanecido en continua comunicación y cooperación para controlar lo mejor que se pueda la situación. Obama afirmó la tarde del domingo que brindará su “total apoyo” al gobierno mexicano.
Apenas el domingo, el Banco Mundial (BM) autorizó un préstamo por 105 millones de dólares a nuestro país. De dicha cantidad, 25 millones de dólares llegarán a México de manera inmediata, y los 180 restantes serán transferidos entre dos y tres semanas.
Asimismo, ante los 40 casos de influenza porcina suscitados en la Nación Americana, autoridades estadounidenses han calificado al problema como “situación de emergencia”. Una de sus primeras acciones ha sido reforzar la seguridad en la frontera, pero hasta el momento, siempre sustentando el propósito de mantenerla abierta.
Del otro lado del mundo, en Japón, autoridades y especialistas ya se encuentran sumando esfuerzos para elaborar una vacuna que solucione o al menos controle el mal de la gripa porcina.
El continente europeo no se ha quedado atrás, y el Presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, fue uno de los primeros en externar su preocupación. Mediante una llamada a su homólogo mexicano, Zapatero ofreció su apoyo y colaboración para combatir al virus.
De la misma manera, el Papa Benedicto XVI ha manifestado su consternación por el problema que México enfrenta. Pidió que el mundo entero haga oración por los enfermos, y además dijo estar de acuerdo en que, como medida preventiva, las misas no se celebren hasta que sea seguro.
Sin duda, el tema es de inquietud internacional. Las autoridades deben ver por sus países y hacer todo cuanto esté en sus manos para evitar que este mal se propague.
Es probable que las medidas en los aeropuertos internacionales continúen endureciéndose y que México permanezca en el ojo del huracán durante los próximos días. No obstante, debemos comprender que el principal objetivo ahora, es evitar que la situación se agrave y el problema se convierta en una pandemia.
Mientras tanto, conservemos la calma, sigamos las indicaciones y no perdamos la esperanza en que esta situación pronto se solucionará. México no está solo.
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