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Razones de la debacle priista

El presidente tendrá que apresurarse a dar resultados, purgar a miembros de su equipo, escoger bien a los sustitutos y a candidatos para comicios de 2017.

Tras el descalabro sufrido por el PRI en la pasada elección se habló en el CEN y en Los Pinos de hacer una evaluación para descubrir causas, corregir errores, mover a funcionarios y dirigentes partidistas y afinar la maquinaria para el 2018 y de inmediato para 2017 por la sucesión en Nayarit, Colima y el Estado de México, el de mayor importancia económica y política, y donde el tricolor jugará una apuesta decisiva para la sucesión presidencial.


México; PRI, debacle


A ver si al difuminar el tiempo el susto no queda todo igual, como suele ocurrir, pues los posibles afectados no están tullidos y se están moviendo para que no les caiga la guadaña, señal de que sienten traer sucio el pañal.

Peña Nieto necesita escoger buenos consejeros (jugados, sensatos, priistas unos y otros de oposición e independientes, que le imbuyan feeling político del que carece le habría impedido lanzar la propuesta de las bodas gay y su adopción de niños, a 20 días de los comicios.

Pudo esperar a que pasaran éstos y otear que con tal iniciativa perdería muchos más votos que los que ganaría; tampoco previó que se enfrentaría al clero y jerarcas católicos, con quienes hicieron causa común todas las demás iglesias.

Demasiado contraproducente le resultó “salir del closet”, como cabeceó Pepe Cárdenas su columna.

Feeling y buenos asesores le habrían aconsejado también no presentar el proyecto de las leyes anticorrupción, si no quería se aprobaran como lo reclama la sociedad civil, varios de cuyos organismos recolectaron más de 600 mil firmas para exigir la Ley 3de3, inconveniente para priistas y para algunos opositores y le mereció severo extrañamiento presidencial al único miembro del gabinete que la ha presentado.

En dos reuniones (para preparar su agenda del periodo extraordinario de sesiones del Congreso, iniciado este lunes) los senadores priistas, en un balance de los recientes comicios, destacaron que las bodas gay fueron excelente caldo de cultivo antiPRI, que le dio en la torre al partidazo.

La larga lista de gobernadores ratas y cómplices de los narcos, a quienes Peña encubre con impunidad, fue otro lastre que pesó, pues al presidente le tiemblan las corvas para actuar contra los corruptos, ni contra los más notorios.

Sólo se ha procedido contra Guillermo Padrés, por ser panista y a moción de Beltrones, el poder tras el torno de la gobernadora Pavlovich, de Sonora, pues nadie toca a los pillos priistas, como Fidel Herrera, Humberto Moreira, Tomás Yárrington, Eugenio Hernández; los Duarte: Javier (Veracruz) y César (Chihuahua), Roberto Borge (Quintana Roo) y Egidio Torre (Tamaulipas), unas luminarias del escenario tricolor.

Peña Nieto debe actuar de inmediato y no llegar a los comicios del Estado de México el año próximo con un elenco de gobernadores en la picota, y más si para entonces ya obligan las leyes anticorrupción, a cuya aprobación tanto temen los priistas por la intervención decidida de la sociedad civil y los partidos opositores.

Nada podrá hacerle Jaime Rodríguez, “El Bronco”, a Rodrigo Medina, su antecesor en Nuevo León, pues la federación lo tiene agarrado: asumió un estado con enorme déficit por las pillerías de Rodrigo, su padre, familiares y funcionarios, y Hacienda simplemente le dijo que no lo afectara, si quería recibir algunas participaciones federales, y en la medida en que lo cumpla, le irán llegando.

Se dejó al Bronco hacer la faramalla de que cumplirá con enchiquerar a Rodrigo, a quien menos tocó con denuncias recientes, pues las más fuertes van contra 12 de sus ex colaboradores (y son mínimas en comparación con el desfalco), no contra Medina y su mafia familiar.

Es sólo para tapare el ojo al macho, y que el Bronco pueda presumir ante sus fans, que cada vez son menos, como sus posibilidades de repetir como candidato independiente triunfador en 2018.

Quién dijera que la victoria en los comicios le complicó más la selección al PAN de su candidato presidencial para 2018: Margarita Zavala y su Felipe Calderón apoyaron a candidatos a cambio de apoyo para ella; Moreno Valle cree que la victoria su delfín Antonio Gali, lo catapulta a la candidatura presidencial de su partido actual, y Ricardo Anaya, “el joven maravilla” y gran triunfador, adquirió méritos suficientes para ser el abanderado en dos años.

Hé ahí la paradoja: ganando el PAN y gobernando 11 estados (los más que ha tenido en su historia) corre grave riesgo de fracturarse para escoger a su presidenciable, y de perder.

Margarita tratará de imponerse e insiste en que si el PAN no la apoya se irá de independiente; así muestra nulo respeto al PAN, partido que siempre se ha distinguido por escoger democráticamente a sus abanderados.

Viejos panistas, aún vigentes, recuerdan los encendidos debates sobre temas trascendentes, cambios a estatutos y elección de candidatos, de sus prohombres: Gómez Morín, González Luna, Estrada Iturbide, Preciado Hernández, Gutiérrez Lascuráin, Calderón Vega, González Hinojosa, Velasco Zimbrón, Chriestlieb Ibarrrola, González Torres.

Sus argumentos eran de altura, sin golpes bajos y finalmente prevalecía la unidad, que hoy parece imposible, pues Calderón, que debería ser el líder moral partidista y guardián de esa unidad, fue lo que menos practicó. Como presidente de la República controló a su antojo al PAN, cual mañoso mandatario priista.

Además, la sombra de Elba Esther Gordillo persigue al PAN, pues dos de sus principales seguidores: Yunes Linares y Moreno Valle triunfaron cobijados por el PAN.

En resumen, causas del “domingo negro” priista fueron la mala economía, la inseguridad pública, corrupción, impunidad, desatención de los problemas y falta de feeling presidencial, y agudizaron el “mal humor social”, que Peña Nieto no acepta, pese a ser gran realidad.

La imposición de candidatos priistas a gobernador, la guerra sucia desatada por un PRI desesperado para deturpar a sus oponentes, que resultó aviesa por descarada, y hasta el burdo sainete del secuestro del futbolista Alan Pulido, que nadie se tragó pues en 24 horas apareció junto al gobernador Egidio Torre, dechado de ineficacia en seguridad pública, para tratar de mostrar destreza del gobierno priista.

De remate se cayó el teatrito al revelar Pulido que recibió 15 millones por prestarse a esa vacilada.

Sin duda, el presidente tendrá que apresurarse a dar resultados, purgar a miembros de su equipo, escoger bien a los sustitutos y a candidatos por la cercanía de los comicios de 2017, de mayor trascendencia para la sucesión presidencial.

Una vez más se comprobó que la demagogia es pésima consejera.

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 


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