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Del ensueño a la locura; Carlota una princesa infortunada - Cap XIII Italia no resultó tan romántica

Maximiliano y Carlota no se dieron cuenta del rechazo de la población del reino de Lombardo-Véneto; y finalmente Maximiliano es destituido por su hermano.

La recepción oficial hizo sentir a la pareja que llegaba a un lugar donde sería muy bien recibida; pero, como suele suceder en la historia, una cosa es lo que se hace creer a los personajes importantes y otra muy distinta la situación real, como sigue siendo en tiempos actuales, según lo podemos constatar en nuestra propia época.


Princesa Carlota; reino Lombardo-Véneto


El reino de Lombardo-Véneto se fundó el 9 de junio de 1815 por acuerdo del Congreso de Viena bajo la soberanía de Austria, pero la población se sentía sometida por un gobierno extranjero al que no lo unía absolutamente nada, ya que tradiciones y lengua eran totalmente distintas y habían adoptado como himno un coro de Nabuco, la ópera de Verdi que tiene una frase que dice: “Oh, patria mía, tan bella perdida”.

Maximiliano era, más que un político, un poeta y un humanista; así, que no parece que su hermano le hubiera seleccionado el mejor lugar para gobernar de acuerdo a sus características personales y a la cuestión política. Carlota, que vivía en un ensueño, no se daba cuenta de esta situación; y una vez que paseaba en su carroza y fue insultada, se sorprendió sobremanera y llegó para llorar en los brazos de Maximiliano.

Maximiliano, como buen romántico, tenía las mejores intenciones de gobernar para bien de la población que le habían encomendado, pero nunca se tomó el tiempo para estudiar con seriedad la verdadera situación y estar consciente del odio que despertaban los austriacos en la población. Además, su capacidad política era bien poca, entre otras cosas, porque las fuerzas armadas de que disponía en realidad se reportaban directamente con su hermano el emperador Francisco José.

Maximiliano empezó a trabajar y a planear la construcción de parques, museos, astilleros y un plan para combatir la malaria, así como un proyecto para ampliar la plaza principal. Pronto empezaron a restaurar el palacio de Monza para hacer ahí su residencia real, donde además parecía haber una atmósfera más tranquila.

Carlota escribía que todo iba muy bien; sin embargo, recibían golpes, pues cuando organizaban una función de gala, el teatro se llenaba con los sirvientes de los invitados, como señal de protesta ante sus gobernadores.

Maximiliano escribía a su madre sobre las múltiples humillaciones que sufrían por parte de la población, y que sólo permanecía ahí porque estaba convencido que tenía que cumplir una misión que le había encomendado Dios.

Por otro lado, empieza un distanciamiento entre Carlota y su esposo, por lo que Maximiliano, con algún pretexto, decide enviar a su esposa a visitar a su familia a Bélgica. Mientras tanto, en Viena aumentan las críticas porque consideran que la forma de gobernar de Maximiliano es sumamente liberal y va contra los intereses del imperio.

Inesperadamente, Maximiliano recibe una carta de su hermano que dice: “Habiéndome forzado las circunstancias a tomar medidas extraordinarias para le defensa de mi Corona y para mantenimiento del orden y la seguridad interior, me veo obligado a reunir en una sola mano la autoridad civil y militar del reino Lombardo-Véneto. En consecuencia he decidido relevaros de vuestras funciones de gobernador general que habéis desempeñado con la más grande dedicación y la mayor sabiduría, y confiarle la administración civil al conde Gyulai, como jefe del mando general del país”.

Al día siguiente Maximiliano sale de Milán disgustado y humillado.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 


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