Querer volver a casa
| 02 de Marzo de 2009
Hoy, que tanto se habla de valor añadido, creo que el valor añadido de la familia es precisamente el amor. Querer el bien del otro, preocuparse de hacerle la vida agradable, estar disponible, no tener siempre la escopeta cargada.
Precisamente hace unos días leí un estudio en el que se ponía de manifiesto que el 52 por ciento de las parejas discuten por las tareas de casa. Así somos los seres humanos: grandes y a la vez miserables. A pesar de poder pecar de pesado, pienso que la solución a estos problemas de convivencia pasa por el empeño personal en ser mejores, cada día mejores, más generosos y desprendidos. Todos salimos ganando, somos más felices.
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