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La visita pastoral del Papa y los jóvenes

Con la insignia del Año de la Misericordia, el Papa nos vino a transmitir mensajes de muy importante contenido, destacando el mensaje a los jóvenes.

Todos alguna vez escuchamos a nuestros mayores hablar de Juan Pablo II, pero las generaciones de los noventa y siguientes no lo vivimos con la misma plenitud que nuestros padres, abuelos, párrocos o vecinos. Sí, tenemos los videos, los mensajes y escritos; pero ellos eran jóvenes cuando lo vieron; y ahora, nosotros los jóvenes de estas generaciones que no pudieron vivir en plenitud a Juan Pablo II y no pudimos comprender o aprovechar a Benedicto XVI, estuvimos ante este evento histórico, una visita apostólica de S.S. Francisco, que muchas veces parece ser más Jorge Bergoglio. Dicen que Juan Pablo II era el Papa Viajero, Benedicto XVI el Papa Teólogo. ¿Francisco qué Papa será?... probablemente el Papa sencillo.


Papa Francisco


“Mi deseo íntimo es detenerme ante la Virgen de Guadalupe”. Desde el primer momento que se anunció el itinerario del viaje, el Papa Francisco daba dos mensajes muy claros: voy a ver a mi madre y voy a ver a los más necesitados.

No se pudo entender ese mensaje en un primer momento, pero hoy es claro: el Papa Francisco vino por los más necesitados de fe, los que están en las condiciones sociales más precarias; vino por los pobres, claro ejemplo es la visita al estado de Chiapas; vino por los que lloran, situación que demostró en su visita al hospital infantil en el Distrito Federal; vino por los que tienen hambre y sed de justicia, materializando dicha situación con su visita al penal en Ciudad Juárez, Chihuahua; vino por los que son mansos, vino por los misericordiosos, por los perseguidos a causa de las autoridades, por los más débiles para darles esperanza y por todos los que deseaban escuchar en sus corazones el mensaje de Cristo, para que se alegren y regocijen porque el Reino de Dios y la civilización del amor es posible, la esperanza existe, Él está con nosotros. 

Probablemente como a ustedes, a mí me sorprendió de la misma manera el verlo el primer día en televisión cansado, fatigado o triste, todo eso proyectaba a través de las pantallas. Pero un privilegio personal, y seguramente de muchos de ustedes y que debemos trasmitir, es que el Papa que veíamos en televisión ese primer día, es otro al Papa de las calles, ese hombre que iba saludando a todos, dándose el tiempo en ocasiones de detenerse con algunas personas y escucharlas. Sí, uno de los hombres más ocupados del mundo se detenía a escuchar.

Podemos decir que vimos en las calles más al sacerdote, al guía, al hombre cabal y digno de ser Papa, Jorge Mario Bergoglio. Tal vez ese fue su mensaje principal: todos podemos ser buenas personas, cristianos y ciudadanos, a pesar de los cargos, responsabilidades y entorno social. Estaba dando el mensaje más claro, el encargado de guiar a las ovejas del Señor se ponía al servicio.

Con la insignia del Año de la Misericordia, Su Santidad nos vino a transmitir mensajes de muy importante contenido, que representan diferentes emociones, y que vale la pena leerlos y analizarlos, destacando el mensaje a los jóvenes, a quienes el Papa Francisco nos dijo que recordemos que la misericordia de Dios abraza a todos y siempre hay posibilidad de escribir una historia que nos conduzca por delante, donde nuestra voluntad debe de ser la felicidad y la riqueza del pueblo mexicano, y que esa riqueza hay que transformarla en esperanza, sin olvidar que Dios nos ama.

Jóvenes, sean la esperanza, busquen la felicidad, caminen con dignidad y la cabeza firme, pero siempre siendo misericordiosos.

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 


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