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Solapa Tailandia trabajo esclavo en industria pesquera

Estados Unidos anunciará a finales de enero si sigue importando gambas y pescado tailandés, o si lo boicotearán. Europa amenaza también con el boicot.

Pese al ultimátum lanzado por Estados Unidos en abril de 2015 al gobierno de Tailandia, para que establezca una normativa estándar mínima sobre los métodos de pesca practicados por los pesqueros de bandera siamés, a la fecha no se han hecho muchos progresos, por lo que las prácticas de trabajo esclavo en la industria pesquera sigue siendo algo cotidiano, revelaron fuentes a la Agencia Fides.


Análisis Social


El ultimátum de Estados Unidos no es algo nuevo; la denuncia de la pesca ilegal en aguas territoriales, de métodos de pesca para nada sostenibles, y sobre todo, el uso de mano de obra esclava en la industria pesquera, ya había sido lanzada por varias organizaciones en defensa de los derechos humanos.

Desde abril de 2015 hasta enero de 2016, el gobierno de Tailandia ha tomado algunas medidas contra la corrupción, la trata de personas (principalmente birmanos y Rohinja) y el control de permisos para el funcionamiento de las industrias pesqueras.

Sin embargo, en Tailandia son cada vez más numerosos los testimonios de prácticas de esclavitud extremas (hasta el asesinato de los desobedientes) llevadas a cabo en buques pesqueros ilegales que no atracan en ningún puerto durante años, sino que intercambian productos y personas en aguas internacionales, para eludir los controles.

El gobierno tailandés se defiende alegando la inmensidad y complejidad del fenómeno y el poco tiempo concedido para regularizar este sector.

A pesar de las evidentes y detalladas pruebas de culpabilidad de las autoridades, también denunciadas por algunos militares que luego solicitaron asilo político en Australia, no se toma en serio la gravedad del problema, que afecta no sólo a uno de los sectores fundamentales de la economía de Tailandia, después del turismo, sino que se entrelaza con una red de tráfico de esclavos, de fosas comunes, de violación de los acuerdos internacionales y del incumplimiento de las normas exigidas por el mercado de pescado.

Tailandia ordenó el cierre de determinadas estructuras ilegales, el secuestro de barcos sin permiso, y se ha comprometido a luchar contra el abuso físico de las personas, además de la creación del ‘Command Center to Combat Illegal Fishing’ (CCCIF).

El gobierno de Estados Unidos emitirá, a finales de este mes, el veredicto sobre la conveniencia de seguir importando gambas y pescado tailandés o si lo boicotearán. Europa también se ha unido a la protesta y amenaza con el boicot.

@yoinfluyo

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