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Reglamento de Tránsito recaudatorio

A Miguel Mancera no le importa que el nuevo Reglamento de Tránsito sirva para exprimir a conductores pobres, sino su “cochinito” para su campaña de 2018.

En el Distrito Federal no hay educación vial, tampoco agentes de tránsito que normen el paso de vehículos y peatones, ni en los cruceros más conflictivos, que los medios se cansan de señalar por peligrosos.


Ciudad de México


Estar al garete revela que al gobierno no le interesa la vialidad en la capital, y si dice que el Nuevo Reglamento de Tránsito facilitará el paso de peatones y autos, es un vil disfraz para ocultar su índole persecutorio y recaudatorio.

El reglamento suprimió las vueltas a la derecha con luz roja, que ayudaban a descongestionar el tránsito y son una costumbre mundial, y sanciona a los conductores que las den. Pero olvidó evitar a los chafiretes de autobuses y micros que suban pasaje donde les viene en gana: en pleno arroyo o en la esquina que sigue, torpedeando el tránsito y paso de las personas.

Si desde hace tiempo no vemos agentes viales en la capital, no será raro que ahora aparezcan, al menos en sitios estratégicos, para sorprender a los automovilistas que incurran en faltas y amenazarlos con las nuevas y altas multas para que “se caigan con su cuerno”, lo que irá a su bolsillo, de donde “pasarán corriente” a sus jefes, como es usual.

A Mancera le gusta nadar de muertito e ignorar los problemas del pueblo, ya se solucionarán solos, y si no, que la gente se aguante, pues él está para las cosas grandes, como perdonar a su padre político Marcelo Ebrard el fraude de la Línea 12 del Metro y presumir que enjuicia a 125 minifuncionarios, aunque deja en libertad al pez gordo, agradecido porque le heredó el jugoso cargo que ostenta.

Al fustigar a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos por aprobar el magro ingreso para los trabajadores, tiende una cortina de humo para desviar la atención del nuevo reglamento y subrayar que le preocupan las causas del pueblo, y por eso aspira a ser presidente de México.

No le importa a Mancera que el nuevo reglamento sirva para exprimir a los conductores pobres, que son el grueso, y los deja a merced de policías, con dientes muy bien afilados, como es público y notorio.

Y los deja a su criterio. ¿Cuándo se anunció que se impartirían cursos sobre la materia a los inspectores, que lo que menos tienen es criterio y aplican así la nueva norma?

¿Qué hará con sus $73.40 diarios un miniasalariado, si lo “muerden” o multan, conforme al nuevo reglamento?

Tenemos un mandatario que elude los problemas y se empeña en aplicar más reglas a sus gobernados; no para que se corrijan y haya armonía social, sino para obtener más dinero para el gobierno y él mismo, pues los agentes le hacen llegar tajadas de lo que quitan a la gente.

Buen camino para formar el “cochinito” para su campaña de 2018.

Como se dice hombre de izquierda, Miguel Ángel habla de ayudar a los que menos tienen, aunque eso no le importó cuando prohibió el tránsito de las carcachas en sábado, que son precisamente los vehículos de los pobres.

Es una prueba más de que en México no hay izquierda, sino sólo es disfraz que adoptan los políticos que no pueden llegar al poder por el PRI o PAN, pero también desean hacer su luchita, con tapujo democrático.

Esto lleva a concluir que el nuevo reglamento es un nuevo monumento a la corrupción, en la que México figura en primeros lugares mundiales; lo que no importa a los gobernantes, por más que se den golpes de pecho cuando se toca ese punto.

Atención adecuada a los problemas viales del DF sería realizar campañas de educación vial a peatones y conductores, que ya no hay para no afectar al erario y a los bolsillos de los agentes y sus jefes.

Muy acertada me pareció la opinión que escuché sobre la nueva norma: es de primer mundo, para urbes de primer mundo y personas con educación e ingresos de primer mundo. No para una ciudad de tercera categoría (a que han confinado sus autoridades a nuestra capital) y gente medianamente instruida y, en general, con ingresos bajísimos.

Con el reglamento nos tratan peor que a encarcelados: se hacen esfuerzos para regenerarlos en las prisiones, aunque más bien son escuelas del delito. Pero la nueva norma no alude a ninguna intención regenerativa, sino nos trata como delincuentes e incluye sanciones o multas muy elevadas.

Por otro lado, en vez de multiplicar las videocámaras para inhibir la acción de la delincuencia, se gasta en más radares para detectar a quienes en vías de alta velocidad violen el límite; pues importa más recaudar y multar que proteger a personas y familias de maleantes y asesinos, porque parece que la obligación primaria de la autoridad es recaudar más, por la vía que sea.

Imagine Ud. que salga un político que abandere el descontento de la gente por la nueva carga que se le impuso, y prometa que lo primero que hará en el poder es mandar al diablo no a las instituciones, sino esos reglamentos.

¿El jefe de gobierno le estará pavimentando el camino a López Obrador, por instrucciones de Ebrard, ya que éste no puede ser presidente? (por ahora al menos).

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 


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