¿Quién fue el general Juan Francisco Velasco Alvarado?

 

En su reciente visita a Venezuela, el escritor Mario Vargas Llosa hizo referencia a un capítulo de la historia latinoamericana: Juan Francisco Velasco Alvarado. ¿Quién fue este hombre conocido en su gestión como el hombre que cambió a Perú? Nació en Piura el 16 de junio de 1909 en el seno de una familia trabajadora. En 1929 abandonó Piura y se incorporó al Ejército como soldado raso, sin embargo, gracias a su dedicación y empeño, pudo ingresar a la Escuela de Oficiales del Ejército.

Su formación militar

Como teniente coronel, dirigió la Escuela Militar y posteriormente, la Escuela de Infantería. Fue jefe de Estado Mayor de la IV División del Centro de Instrucción Militar de Perú (1955-1958). En 1959, Velasco ascendió a general de brigada EP y en 1962 se trasladó a Francia para ejercer el cargo de Agregado Militar en la Embajada de Perú en París. En 1965 ascendió a general de división y en 1968 asumió la Comandancia General del Ejército y la presidencia del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Perú.

Un golpe de Estado que no fracasó

Cuando ocupaba este cargo, el general Velasco lideró un golpe de Estado que derrocó al presidente Fernando Belaúnde Terry, el 3 de octubre de 1968, formando así un gobierno de tendencia socialista que aproximó a Perú a la Unión Soviética, la República Popular China, Cuba y el llamado "bloque soviético".

Acciones de su gobierno

Al frente del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, el general Velasco formó un gabinete integrado exclusivamente por militares, estatizó los diarios y canales de televisión, nacionalizó el petróleo e hizo una reforma agraria, eliminando a los terratenientes y a las grandes haciendas. También alentó a la industria peruana, limitando las importaciones.

Estas reformas sociales y económicas realizaron un cambio sin precedentes en el país, las clases trabajadoras consiguieron un reconocimiento que nunca habían tenido, pero la producción agraria prácticamente desapareció, por lo que se produjeron enormes migraciones del campo a la ciudad. Estos cambios continúan afectando hasta la actualidad. El 29 de agosto de 1975, el general de división EP Francisco Morales Bermúdez realizó otro golpe de Estado y depuso a Juan Velasco Alvarado, quien murió el 24 de diciembre de 1977.

¿Cambió Perú?

Definitivamente sí y qué bueno que Mario Vargas Llosa nos lo recuerda. Ahora bien, cabe otra pregunta: ¿Mejoró Perú? Sin pensarlo decimos que no. Lo importante de su recuerdo es refrescar ese viejo anhelo y enfermedad de nuestra América del Sur y del Centro que es el militarismo. Esa ambición de poder de los uniformados plagó a nuestros pueblos de hambre, muerte, miseria. En líneas generales, la calidad de vida desmejoró. El ejemplo de Chile, en mi humilde opinión no vale, pues el costo social fue muy alto: más de 11 mil desapariciones de personas, cuyas familias todavía esperan tener algún conocimiento de su suerte.

Muertos no, andaban de parranda

Muchos creíamos que ese “mal” había desaparecido con la llegada al poder de gobiernos democráticos  en Chile, Argentina, Perú, Bolivia y finalmente en Paraguay, pero no sucedió así. Era una apariencia que escondía un segmento de las Fuerzas Armadas, con las mismas o mayores ambiciones de poder, sólo que ahora tenía una nueva manera de “mercadearse”, de venderse al electorado, según la geografía en que se encuentren.

Por ejemplo, el Presidente Chávez en Venezuela se uniforma, usa sable, un Fal, una gorra; cuando visita Argentina, Perú o Bolivia no lo hace porque sabe que la referencia es mala, porque recientes los crímenes de lesa humanidad cometidos por los militares en estos países son recientes. El disfraz de “socialista” nuevamente es utilizado por quien sólo busca establecer un gobierno de una sola autoridad y con una visión de la realidad. Es el proyecto Fidel, que se ha clonado en Chávez.

La definición política de Hugo Chávez es Hugo Chávez

Cuando Hugo Chávez llega al poder en 1998 no mencionó al “socialismo”, todo lo contrario, en muchos programas de TV y entrevistas a la prensa lo negó categóricamente e incluso afirmó: “No soy socialista”. Prueba de ello es que la Constitución promulgada y aprobada mayoritariamente en 1999 no contiene en ninguno de sus artículos, alguna referencia a este sistema de gobierno. Hoy sabemos por confesión del propio Comandante Presidente, que siempre estuvo ligado a las causas de izquierda. ¿Por qué no lo dijo en 1998? ¿O se trata de una cortina de humo ideológico para ocultar su verdadera intención?

No conforme con la visión humanista del socialismo y del acercamiento de este sistema a algunas formas de “explotación social” y reconocimiento primario a la propiedad privada, él ha preferido hablar de algo que todavía carece de fundamentos serios “socialismo del siglo XXI”. Como mercenarios de las letras, muchos intelectuales y trasnochados comunistas han asumido el reto ideológico del Presidente y todos los días promueven, presentan… documentos que hacen del “pensamiento chavista” un real y auténtico “pensamiento socialista”.

Sólo los groseros ingresos petroleros y una chequera usada sin misericordia, ha permitido que estos seres del mundo, muchos de ellos resentidos, olvidados y hasta “locos” se refugien en la figura del Presidente, quien como buen mecenas los mantiene en lujosos hoteles, les financia su turismo intelectual y sus asiduos encuentros con lo mejor de Escocia. Muchos se quedaron anclados en el túnel del tiempo de los años 60 y aún sueñan con la sociedad ideal imaginada por Marx en algunas de sus borracheras financiadas por Engels.

Izquierda chavista es igual a comunismo socialismo

Las coincidencias en sus críticas hacia una sociedad egoísta, amparada en el modelo capitalista que tampoco ha logrado explicar y conducir el desarrollo humano, le ha permitido introducir su pensamiento, que no es más que el deseo de un hombre brillante, locuaz, carismático que se alejó de la realidad circundante y que pretende perpetuarse en el poder.

En España y en gran parte de Europa lo vieron con simpatía cuando asumió el poder. Esto ha cambiado en los 10 años que lleva ejerciéndolo y hoy mucho más cuando pretende “legalmente” llegar al 2021. Igual sucedió con Hitler, con Mussolini, con  Fidel Castro, su padre político y con muchos otros. Quienes hemos seguido a este hombre, sabemos que no concuerda con el capitalismo, ni socialismo, ni comunismo, Hugo es Chávez o chavismo, un sistema de gobierno o de mando, que nace en él y se agota en él, porque sólo él puede gobernar a Venezuela. Es un predestinado de Dios, del destino.

El mundo de Chávez y la necesidad los une

En los números de Chávez, él gano. Tal vez tenga razón pero sabe que su fortaleza en el mejor de los casos residió en la falta de unidad de la oposición en la gran mayoría del país. No puede permitir que se unan de verdad porque una de las características sobrevenidas del 23 de noviembre es que la oposición debe unirse si quiere ganar. Antes de que esto suceda, y aprovechando el agotamiento y el entretenimiento de diciembre, se lanza al ruedo y busca la reelección.

Es el único escollo que lo separa de la posteridad. Esta vez no va a permitir que se la confundan con otros intereses, como los que anuncia PPT y PCV. Por otra parte, la crisis económica que se abalanza sobre Venezuela a partir de marzo de 2009, con la baja de los precios petroleros, lo obliga a jugársela ya. De una vez. “Facilito compadre… 11 palabras de un artículo”. Tras bastidores Diosdado, Falcón, el Gato Briceño y Jorge Luis García Carneiro se reúnen con algunos líderes de la oposición: Rosales, El Pollo Salas, Capriles Radonski. La agenda secreta: cómo detenemos al hombre antes de que él nos detenga a nosotros. La necesidad es la madre de la unidad. Chávez soslaya las aspiraciones normales de todos a querer hacer historia.

La enmienda no es “ilegal” es inmortal, antiética y antidemocrática

La enmienda es un mecanismo constitucional, sustancialmente distinto desde el punto de vista formal a la reforma. Es absolutamente legal que el Presidente o cualquier venezolano solicite, cumpliendo con las formalidades constitucionales, una enmienda. Ahora bien, en el mundo del derecho los abogados sabemos que por encima de la ley y su letra, por estar en un marco referencial y circunstancial, está la justicia, el respeto a la voluntad del soberano. La ley es hija de los intereses subalternos, muchas veces, de los hombres, pero la justicia es el fin último y superior de la sociedad.

El problema no es la interpretación del 345 o del 340 de la Constitución, lo insólito es que el 2 de diciembre de 2007, el pueblo le dijo “no” al artículo 230 del proyecto de reforma constitucional que contemplaba, igual que se pretende hacer con la solicitud de enmienda, la posibilidad de la reelección, de manera indefinida o “continua” como dice la “Jurista” Cilia Flores. Lo que más caracteriza a un gobierno que se defina como democrático no es el respeto a la división de poderes o a la autonomía de cada uno de ellos, que es igualmente importante, sino el respeto a la voluntad de las mayorías. La enmienda no es ilegal, es inmoral y esto debe preocupar al Presidente.

La solicitud de enmienda es un eufemismo jurídico

Presentar esa posibilidad nuevamente es un eufemismo jurídico, mañana cuando sea derrotada, el Presidente hablará entonces de presentar una nueva Constitución. ¿Hasta cuándo estaremos en este juego? ¿Qué es lo que realmente usted quiere? Presidente, el pueblo reclama seriedad y respeto, pero le aseguro que muchos en la oposición trabajaremos hasta que logremos la victoria final, no queda otra salida. Vistas las intenciones del Presidente, aunque las niegue de plano, debemos ir al combate. Ni un paso atrás.

 
anmon12@gmail.com

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