Ana Tere López de Llergo
La sexualidad es un tema que siempre tendrá relevancia porque en todas las épocas hay infantes y adolescentes que estrenan su desarrollo. Además, la sexualidad encierra el misterio de las relaciones más íntimas entre una mujer y un hombre vinculadas con la posibilidad de engendrar una nueva vida. De allí la natural fascinación por el tema.

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La sexualidad es un tema que siempre tendrá relevancia porque en todas las épocas hay infantes y adolescentes que estrenan su desarrollo. Además, la sexualidad encierra el misterio de las relaciones más íntimas entre una mujer y un hombre vinculadas con la posibilidad de engendrar una nueva vida. De allí la natural fascinación por el tema.

El título de este artículo está entre interrogaciones porque se trata de cuestionar los planteamientos del recién editado texto “Tu futuro en libertad. Por una sexualidad y salud reproductiva con responsabilidad”.

El libro está muy bien hecho desde los puntos de vista estético y didáctico. Cada página tiene un excelente diseño, los títulos y subtítulos captan la atención del lector, y las fotografías y los dibujos refuerzan los mensajes. El papel, de muy buena calidad, varía de color al cambiar el capítulo, así la lectura se agiliza.

No cabe duda de que para la realización del proyecto se han aplicado conocimientos psicológicos para conseguir impactar con el mensaje.

Por ejemplo, la igualdad entre hombre y mujer queda reforzada con la ropa de los jóvenes protagonistas, ella y él siempre llevan jeans color azul con diseño igual, de pata de elefante, y sweater acanalado verde.

No se escatimó en nada, ni en variedad de tintas, ni en el nivel de los profesionistas que lo elaboraron; por eso, el libro no costó poco y, como bien indican, salió con nuestros impuestos. Como yo soy una contribuyente, tengo el derecho de reclamar, como lo haría con un trabajo que me cobran y carece del contenido formativo que hubiera esperado. Iré por partes.

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Sobre la familia: El mensaje va para chavos y chavas que, o no tienen familia, o la que tienen es absolutamente disfuncional, pues los padres tienen poca comunicación con los jóvenes y, cuando la tienen, es de reclamo.

Basta con ver el dibujo que abre el subtema 6 del capítulo 1: "Mi familia y yo...", con la desagradable espera de hijo que llega más tarde de lo convenido. Aunque a continuación hay un panegírico de la importancia de la comunicación en la familia, y una lista de aspectos del deber ser de cada familia, obviamente, como el libro trata de la sexualidad, el capítulo cierra con el mensaje de apertura y tolerancia ante las preferencias distintas a las heterosexuales.

De las 167 páginas del libro, sólo cuatro tratan específicamente de la familia. Ante alguna situación problemática de los jóvenes, no aparece la sugerencia de acudir a algún miembro del grupo familiar.

Pero, en el capítulo de la ciudadanía, en la página 137, se recogen tres opiniones: “Sharom, 15 años. Es porque los papás querían a alguien que fuera a la Universidad, algo que tú no quieres, la idea que tienen los padres de ti, ...piensan en su propio futuro, ...de quién los va a mantener”. “Karina, 17 años. Los papás deciden por nosotros, pero para ellos”. “Iván 20 años, mesero. Es importante tener ese derecho porque en ocasiones tú sabes lo que quieres mejor que otros y sabes más de ti que tu familia”.

¿Este es el mensaje sobre la familia que queremos difundir?

Sobre la educación: En la introducción hay un decálogo:

  1. Educación con equidad y sin exclusiones... el más importante instrumento social, construye la autonomía, la libertad y la plenitud de los seres humanos.
  2. Derecho universal. El Estado de nuestro país ha de garantizar la educación gratuita, laica y científica.
  3. Debe formar para la multiculturalidad, interculturalidad, y el pleno desarrollo de las diferencias.
  4. Debe servir para fortalecernos, no para debilitarnos.
  5. Una educación para la sociedad en que vivimos en los albores del nuevo siglo, y no para una que ya dejó de existir. (...) Al fortalecimiento de nuestra democracia... derechos como niños, niñas y jóvenes... y para hacerlos valer ante padres y madres, ante las autoridades, ante las personas.
  6. Basada en la ciencia y en la tecnología, con principios humanísticos.
  7. Con igualdad y equidad… cada una es única e irrepetible, titular de todos los derechos humanos.
  8. Educación que brinde a todas y todos la oportunidad de estudir y ser mejores… que no busque como único objetivo obtener las mejores calificaciones.
  9. Todos mismo derecho a educarse, independientemente del género, condición social, económica, cultural, edad o discapacidades.
  10. Con objetivos igualitarios y equitativos... para desarrollar todas sus capacidades... con plena libertad de elección para acceder a niveles y grados... para reducir desventajas o las condiciones desfavorables de género, etnia, edad, discapacidad o de orientación sexual.

¿Esta es la educación que queremos?  En primer lugar resulta loable el tema del igualitarismo y la no exclusión, pero es reiterativo: bastaría decirlo en un artículo. Además, la educación no es un instrumento social, sino un proceso de mejora personal inducido por los educadores. Nunca la educación debilita, lo que debilita es la ausencia de educación o la pseudo educación.

Una educación que sólo habla de derechos y no de deberes, es una falsa educación, pues no presenta la realidad de la vida. Una educación que no menciona la conducta ética es sospechosa, no promueve la virtud.

Proyecto de vida: Es un buen inicio, sin embargo, vale la pena analizar los objetivos que el libro selecciona:

  1. Independencia como persona.
  2. Conocerse.
  3. Jerarquizar necesidades.
  4. Reconocer habilidades innatas y por desarrollar.
  5. Lograr la autodisciplina y el aprendizaje.
  6. Lograr un equilibrio entre la vida personal, familiar, laboral y social.
  7. Adquirir nivel social y económico.
  8. Asumir que las metas son acordes con el ciclo de vida.
  9. Mejorar la autoestima y la capacidad de decisión.
  10. Tener un estilo de vida propio.

¿Este es el proyecto de vida que queremos para una buena persona y para un buen miembro de la sociedad? Todos los puntos fortalecen el ego, excepto el seis que, de modo tibio, habla de los grupos sociales. En realidad esta es una educación que no se libra del individualismo.

Amistad: Incluso esta relación no se libra del individualismo, pues se define la amistad como el grupo de amigos y amigas que te hacen sentir bien e, incluso, se puede ensayar las relaciones de pareja. Con lo cual no se busca el bien de los demás sino el propio, y se fomenta la instrumentalización para experimentar lo que es tener una pareja. No se habla de amor.

¿Esta es la amistad que queremos viva la gente joven?
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Sexualidad: En el capítulo siete inicia el tema prometido en este libro. Hace una descripción absolutamente plana de la diversidad sexual. Chesterton, el siglo pasado, dijo que los grupos sociales se habían propuesto desdibujar la normalidad. En este capítulo se tiene una muestra de esa verdad: los heterosexuales son uno más de los diversos grupos y, si seguimos así, acabarán siendo grupos minoritarios.

¿Este es el tratamiento recto y veraz que deseamos transmitir? No se trata de discriminar a nadie, todos son personas, pero algunos confundidos y requieren de ayuda especializada.

Sexualidad y relaciones sexuales: Después de definir el sexo y la sexualidad, se habla del placer sexual, e inmediatamente se cita la masturbación y se enlistan los beneficios que acarrea. Esto es perverso, desorienta e induce a adquirir hábitos destructivos de la personalidad.

A continuación se habla de las relaciones sexuales y aseguran que en México un tercio las inicia entre los 16 y 19 años. En este aspecto, otra vez está la ausencia de la dimensión moral. Las relaciones extramatrimoniales son viciosas, inclinan a hábitos promiscuos y a dependencias. Además, las perversiones sexuales se presentan como si fueran normales.

Luego viene una descripción detallada de las infecciones de transmisión sexual, e incluso su abreviatura (ITS) para referirse a ellas de modo más familiar y solapado. Y, otra vez, con lujo de detalles y dosificaciones, los anticonceptivos para evitar el embarazo. Y también, otra abreviatura para referirse a las pastillas anticonceptivas de emergencia (PAE). Sin embargo, en todos los casos se recomienda el condón.

Pero, si se da el embarazo, se da otra recomendación: la ILE (interrupción legal del embarazo). De manera que con las abreviaturas se soslaya la gravedad de la acción en la que se incurre. Así, si alguien quiere incurrir en ILE, necesita CI o consentimiento informado, hay personas que “prestan servicios para respetar las elecciones de las personas”.

Para cerrar estos capítulos hay uno que explica cómo son las drogas y sus peligros.

¿Esta es la educación sexual que queremos para la gente joven? Realmente ¿es respetar la libertad dejarles que asuman problemas inadecuados para su edad y que dejarán una huella terrible en su futuro?

He tenido el testimonio de alumnos que han vivido la experiencia de relaciones sexuales anticipadas, y ha sido tan grande el impacto, que durante una larga temporada no han podido concentrarse en los estudios, estaban obsesionados y con incapacidad para sobreponerse.

Las elecciones en libertad sí forjan un futuro prometedor, las elecciones en pseudo libertad esclavizan a dependencias sexuales o adictivas a drogas, y eso encadena. ¡No es futuro en libertad!

Derechos humanos, ciudadanía y derecho laico: Todos estos temas aparecen en el capítulo tres.

En la página 120 se afirma que los derechos humanos son producto de los acuerdos de la comunidad internacional. Esto es falso. Los derechos humanos son propios de la condición de toda persona, aunque se cometa la injusticia de no reconocerlos.

Respecto a la libertad se afirma que es la facultad de decidir entre diferentes opciones. Realmente la libertad se muestra cuando elegimos el bien, porque el bien libera, esto es, perfecciona la libertad. Cuando elegimos mal nos atamos y la libertad se reduce.

Cuando presentan el Estado laico lo apoyan en la soberanía popular y no en poderes eclesiásticos o sagrados. Esta advertencia ignora la condición legal de dar al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.

Para definir la conciencia acuden a Padovano y a Kant. En realidad, la conciencia es el reducto sagrado donde cada persona se encuentra con Dios. Por eso, hay que distinguir la libertad de conciencia de la libertad de las conciencias.

En la libertad de conciencia el ser humano no tiene posibilidad de modificación alguna. En cambio, la libertad de conciencias hace referencia a la particular manera como cada uno afronta sus decisiones, y aquí sí cabe la variedad de elecciones.

Obviamente, al partir del concepto de conciencia que presenta el libro, quedan condicionados a confundir la libertad de conciencia con la libertad de conciencias.

Para terminar, hay un glosario y una serie de páginas donde pueden encontrar información que refuerza los argumentos del libro.

¿Esta es la educación que queremos? Tal vez la pregunta más adecuada es: ¿Esto es realmente educación?

A modo de corolario, es necesario reivindicar la relación entre sexualidad y procreación. Precisamente allí está la finalidad de la sexualidad: la propagación de la especie, con la colaboración de la mujer y del hombre.

Cuando se habla de la relación sexual con el acompañamiento de productos anticonceptivos, se reduce la sexualidad al terreno meramente biológico. Cuando la estimulación sexual es en solitario, la reducción excluye la relación interpersonal. Y, en ambos casos, se mutila la dimensión espiritual con la consiguiente aparición de las crisis morales y existenciales. En lo más íntimo de la persona queda un dejo de insatisfacción, propio de quien trasgrede las funciones naturales.

Debido a la trascendencia de la vida sexual activa, la responsabilidad consiste en no iniciarla a una edad temprana, pues aún no se tiene la madurez para afrontar todas las obligaciones colaterales, derivadas de la entrega mutua.

Por eso, es una falacia hablar solamente del derecho a gozar del sexo sin considerar el deber de corresponder a la donación. Pero, también, impedir la posibilidad de procrear hace perversas las relaciones, y el deterioro no tarda en llegar.

Por lo tanto, la sexualidad abre a la capacidad de una entrega biológica y espiritual con la posibilidad de engendrar una nueva vida. La entrega en libertad añade la novedad del cultivo del auténtico amor. Amor exclusivo y fiel comprometido con el bien del otro. Entonces, la sexualidad en libertad no es un desenfrenado abuso, sino una cariñosa y tierna entrega.

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