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Pero cuando mi corazón dejó de traer esos pequeños recuerdos a mi memoria, pude de nuevo observar los árboles que estaban alrededor del parque, los columpios y el pasamanos, todos vacíos… sin nadie que pudiera gozar de ellos. Fue entonces cuando me pregunté: ¿y los niños? ¿Qué es lo que hacen los niños a esta hora, si ya ha pasado la comida y aún no es momento de dormir?
Seguí caminando y vi un espectacular frente a mis ojos con una imagen bastante llamativa que anunciaba el nuevo “iPhone”. Entonces “me cayó el veinte” y recordé lo que un día mi abuela me había dicho y yo, incrédula, fui incapaz de asimilar: “Llegará el día en el que los niños estén tan enajenados por la televisión, que no querrán ni salir de su casa”.
He de aclarar que la televisión era sólo y exclusivamente para la gente rica, entonces me sentía muy lejos de esa realidad, porque aunque mi familia contaba con televisión en casa yo seguía teniendo amigos que “podían vivir sin ella”. Pero al encontrarme con este espectacular entendí que los medios de comunicación, a pesar de ser una herramienta muy útil para el hombre, se habían convertido en una dependencia para la humanidad.
El afán de querer tener más y estar en contacto con los demás nos ha privado a la vez de esa compañía natural que el ser humano busca al querer estar al lado de alguien para poder platicar, llorar, reír, compartir pensamientos, ideas, vivencias y recuerdos, jugar un rato en los columpios del parque de la esquina, correr por las calles y esconderse detrás de un coche…
Tantas cosas que la gente solía hacer algunos años atrás, sin estar pendiente de que en cualquier momento el bluetooth “podría llamarle”, o de que en el MSN alguien “interesante” se pueda conectar, o tantas cosas que nos hacen estar pegados a aparatos y olvidar, a veces, que las personas de al lado son con las que debemos estar y disfrutar de su compañía.
Desgraciadamente, aunque la tecnología y los medios de comunicación han ayudado al crecimiento de empresas, de ciudades, de organizaciones mundiales, también han afectado a las relaciones entre esposos, familiares, vecinos, amigos, colegas, etcétera.
Por ejemplo, internet se inventó durante la guerra para comunicar y mandar información a los cuarteles. Pero, ¿qué es internet ahora? Se usa en parte como medio de comunicación o como entretenimiento, y muchas veces no es sano.
Tenemos las famosas redes sociales como Facebook, Hi5, MySpace, Metroflog, etcétera. Ahí se sube información personal o fotos y puedes conocer gente de tu ciudad y otros países, pero a la vez no nos damos cuenta del riesgo al que nos exponemos, pues esa información es muy bien aprovechada por alguien que desee obtener dinero de cualquier forma.
Internet, además de ayudarnos a “conocer gente”, puede servir como fuente de investigación para tareas, trabajos… pero pensemos: al buscar información sobre “x” tema, ¿tenemos la delicadeza de leerlo o sólo ponemos copy-paste? ¡Ahí se pierde el aprendizaje!
Lo que se supone que podría ser un beneficio, la inmensa cantidad de fuentes de información de las cuales disponemos, lo utilizamos al contrario. En vez de realizar una buena investigación, tomando los puntos importantes del texto al leerlo, haces un copy-paste y así te ahorras tiempo, y repito: ¿el aprendizaje dónde quedó?
Tengamos un poco de conciencia y reflexionemos… ¿En qué me ayudan los medios de comunicación? ¿En qué me perjudican? La realidad es esta: somos dependientes de ellos. Puedes preguntarle a un niño de seis o siete años qué es un iPod y sabe perfectamente lo que es.
No estoy diciendo que la tecnología sea mala, pero tampoco digo que es buena. Yo la uso y me ha beneficiado en muchas cosas, pero la sociedad cada día depende más y más de ella, y hay un punto en el que encontramos a niños de no más de 10 años, enajenados con la computadora porque están jugando en la página de moda; niñas de 11 años pensando en qué celular van a comprar, en vez de hablar de muñecas y Barbies…
Páginas de internet, televisión, celulares, iPods, y próximamente un robot que haga todo por ti… Entonces, ¿de qué me sirve la tecnología si sólo me hace dependiente? ¿Qué es lo que realmente me está enseñando?
¡Te invito a reflexionar!
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