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12 de Agosto de 2008
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especiales

El Síndrome Post-Aborto (SPA) es el resultado del aborto y afecta tanto a la madre como al padre. El aborto destruye el vínculo natural entre padres e hijos, quedando ambos con una sensación de vacío, lo que dificulta la relación de pareja.
Sin embargo, existe otro factor que hay que tomar en cuenta para detallar los síntomas del SPA, y es la edad de la mujer que abortó. Se dividen en dos grandes grupos (A y B), y además de los aspectos ya enlistados, pueden presentar estos otros, según la edad:
“También es específica de este duelo la visión nocturna de sangre o ríos rojos, e incluso del mismo niño abortado. Es posible que el doliente escuche llantos y que al encontrar un niño de la edad que debería tener su bebé, presente algún tipo de estado de angustia o tristeza”, afirma Christian Enrique Schnake Ferrer, Psicológo de la Fundación San Vicente de Paul, en Santiago, Chile . La sintomatología clínica aparecerá o se intensificará generalmente después de un año de efectuado el aborto. De cualquier forma, si no aparece después del año, persiste el riesgo de que en algún momento se presente. Son detonantes emocionales para el SPA: la experiencia de un nuevo embarazo, la incapacidad para concebir a un nuevo bebé, la pérdida de un ser querido, fiestas o celebraciones de fuerte contenido emocional como aniversarios, cumpleaños, bodas, navidad, año nuevo… |
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Si se quiere ayudar a una mujer que ya sufrió un aborto –ya sea espontáneo o provocado, porque el SPA se puede desarrollar en ambos casos–, hay que evitar en todo momento las frases de negación. La mujer tiene que vivir su duelo, tiene que llorar a su hijo, y debe enfrentar la situación, y no huir de ella, porque entonces la sensación de incertidumbre será peor. Frases como:
- Eres joven, puedes tener otros hijos. en lugar de ayudar a la mujer, la pueden lastimar. No hay que quitarle importancia al hecho: la realidad es que los padres perdieron a un hijo (no importa su edad o circunstancias), y esa pérdida causa dolor; un dolor que no es medible, ni comparable; que existe simplemente por esa estrecha unión entre padres e hijos, independientemente de si llegaron a conocerse o no. Es más, muchas veces la duda: “¿cómo habría sido?”, mantiene abierta la herida, y no permite concluir la etapa de duelo. El Dr. Hernández Gálvez, Médico-Cirujano y Psicólogo, especialista en Psiquiatría y Psicología Médica por la facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, señala: “Ante un caso de Síndrome postaborto (SPA) se impone la actitud terapéutica y comprensiva. Junto al abordaje psicoterapéutico (no existe, a mi juicio, otra forma eficaz de ayuda para resolver el conflicto), deberá, como consecuencia de la elaboración psicoterapéutica, buscarse también la referencia a la ayuda espiritual, según la religión de la paciente. En el caso de pacientes ateas el proceso psicoterapéutico es más largo y doloroso”. Tal vez es momento de reflexionar: ¿qué queremos para nuestras hijas, hermanas, tías, sobrinas, para nosotras mismas? ¿Queremos vivir toda nuestra vida con la conciencia de que matamos a nuestro hijo, o de que ayudamos a otra a matar al suyo? ¿Queremos pasar por esa etapa de sufrimiento y dolor, que muchas veces no termina nunca, y que nos persigue hasta nuestra muerte? El aborto no es solución, nunca lo ha sido. Si tu hijo no estaba planeado, si no quieres conservarlo, no te dañes a ti misma y no lo dañes a él… permítele vivir, y permite que otras parejas que no han podido concebir, tengan la oportunidad de adoptar a esa criatura que, no importa si lo quisiste o no, es tu hijo. |
| REFERENCIAS
(1) Defey, D; Rossello, D; Friedier, R; Núñez, M; Terra, C. (1996). Duelo por un niño que muere antes de nacer. UNICEF. FUENTE
http://www.psicologiacientifica.com |








