El contrato colectivo es una institución democrática y conquista de los trabajadores.
¿Tendremos que asumirnos y presentarnos como gatos para tener más derechos humanos que los niños por nacer, los ancianos y enfermos, los excluidos y todos los descartables del globalismo totalitarista?
México se convertiría en el paraíso del populismo dictatorial, tipo Cuba y Venezuela, aunque López y sus acólitos lo nieguen…
Un filósofo es aquel que con su juicio se aleja de los prototipos mundanos y que con su mirada intelectual desea abarcar los objetos de la realidad.
Lo único cierto hasta ahora en la disputa comicial es que serán seis los candidatos presidenciales que figurarán en la boleta: López, Anaya, Meade y tres independientes: el Bronco, Margarita y Ríos Piter.
Tal vez existan tres vías para introducirse al campo filosófico: una histórica, una temática y otra por la misma filosofía…
Mi torpeza me invade y no llego a comprender como pederastas, psicópatas, traficantes de todo tipo, no son controlados para que no inquieten a nuestra sociedad.
Entre estos derechos humanos se encuentran los derechos de los trabajadores que hacen su quehacer y su modo de vivir más dignos.
La Coalición “Por México al Frente” entre PRD, PAN y Movimiento Ciudadano, tiene potencial electoral en muchas entidades y no me refiero al número de votos que puedan conseguir, sino a que contiene un atractivo político…
Debemos esperar a ver quiénes quedan como independientes, como quedan las candidaturas al Congreso, a los Congresos Locales, gubernaturas y Ayuntamientos porque eso generará más divisiones y más brincos de ilustres personajes a otros partidos políticos.
Los allegados a Meade han de buscar otros ángulos para atacar a Anaya: ya se les ralló el disco de que se enriqueció a costillas de esto y de aquello, y lo vacunaron contra esos golpes, que huelen a infundios.
Que San Joselito interceda por nosotros, para que el Señor nos dé la gracia de la perseverancia final; hasta morir en la raya...!
Él mismo se ha definido como el dictador que quiere encaramarse en el poder para manejar a México como si fuera su propiedad.