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¿Qué pasó en el Sínodo Extraordinario de la Familia en el 2014?

En octubre de 2013, la Iglesia pide la participación de todas las diócesis del mundo, con la finalidad de entender qué realidad está viviendo la familia en el mundo contemporáneo, por lo que redacta el Documento Preparatorio y en éste se incluye un cuestionario que se debe contestar y devolverse al Vaticano.


Sínodo de la Familia 2015; extraordinario 2014


Con base en los resultados de ese cuestionario, se elabora el documento de trabajo para el Sínodo Extraordinario, el “Instrumentum laboris - Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización".

"El Instrumentum Laboris nace de las respuestas al cuestionario del Documento Preparatorio, dado a conocer públicamente en el mes de noviembre de 2013, estructurado en ocho grupos de preguntas relativas al matrimonio y la familia, las cuales han tenido una amplia difusión. Las respuestas, numerosas y detalladas, provienen de los Sínodos de las Iglesias Orientales Católicas sui iuris, de las Conferencias Episcopales, de los Dicasterios de la Curia Romana y de la Unión de los Superiores Generales. También llegaron directamente a la Secretaría General respuestas –llamadas observaciones– de un número significativo de diócesis, parroquias, movimientos, grupos, asociaciones eclesiales y realidades familiares, así como también de instituciones académicas, especialistas, fieles y otras personas; todos ellos interesados en dar a conocer las propias reflexiones”. Lo que se explica en la Presentación del mismo documento, que firma el Cardenal Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obipos.

En la primera parte de este documento, la Iglesia nos recuerda, una vez más, cuál es el designio de Dios acerca del matrimonio y la familia, cómo se plasma esto en las Sagradas Escrituras, en el Evangelio, y cómo la persona en concreto se inserta en la familia viviendo su vocación particular.

En la segunda parte, se plantea la Pastoral de la Familia frente a los nuevos retos: la preparación al matrimonio; la espiritualidad familiar; el testimonio de la belleza de la familia, orientados a entender y apoyar a quienes tienen una crisis de fe y en su vida familiar; quienes sufren violencia y abuso; fragmentación y disgregación, entendiendo que la familia vive presiones externas muy fuertes, como es el trabajo, la migración, la pobreza, el consumismo, el individualismo. Presiones que se manifiestan en comportamientos muy concretos y que requieren de atención particular, como son las parejas de hecho, los divorciados, los divorciados vueltos a casar, los hijos solos, las madres solteras, el acceso a los sacramentos, la nulidad matrimonial, las uniones entre personas del mismo sexo, etc.

En la tercera parte, se abunda sobre la apertura a la vida y la responsabilidad educativa, cómo dar a conocer el magisterio sobre la vida y cómo promover una mentalidad abierta a la misma. Consecuencia de ello, cómo educar a los hijos hoy, cómo transmitir la fe y qué dificultades se encuentran en ello.

Con base en esta temática, los obispos reunidos en el Sínodo Extraordinario, platicaron y expusieron dichos temas del 5 al 19 de octubre de 2014, en la Santa Sede. Como resultado de los intercambios entre los obispos en el periodo señalado, se publicó la “Relatio Synodi”, un documento que compila lo discutido en general en esas dos semanas de trabajos.

La estructura se compone de tres partes. En la primera, la Relatio insiste en la importancia de partir desde la realidad, desde el contexto sociocultural actual, dándole la relevancia que merece la vida afectiva, siendo esto un desafío pastoral de la Iglesia.

En la segunda parte, recuerda cuáles son los designios de Dios para la familia, los documentos de la Iglesia sobre el tema, la indiscutible indisolubilidad del matrimonio y la necesidad de vivir la misericordia con las familias heridas y frágiles.

En la tercera parte, se confronta la realidad y los designios evangélicos sobre la familia para concretarlos en perspectivas pastorales concretas. Con ello se señala la urgencia de una adecuada preparación para el matrimonio, el acompañamiento en los primeros años de vida matrimonial, la atención a quienes viven en matrimonio civil o de convivencia, el cuidado de las familias heridas, la orientación pastoral a los homosexuales, la trascendencia de la transmisión de la vida y la urgencia de una adecuada educación y de la participación de la familia en la evangelización.

La conclusión de la Relatio Synodi señala: "Las reflexiones propuestas, fruto del trabajo sinodal que tuvo lugar en un clima de gran libertad y en un estilo de escucha mutua, desean plantear cuestiones e indicar perspectivas que deberán ser maduradas y precisadas por la reflexión de las Iglesias locales durante el año que nos separa de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos prevista para octubre de 2015, dedicada a la vocación y misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. No se trata de decisiones tomadas ni de perspectivas fáciles. Sin embargo, el camino colegial de los Obispos y la implicación de todo el pueblo de Dios bajo la acción del Espíritu Santo, con la mirada puesta en el modelo de la Santa Familia, podrán guiarnos a encontrar caminos de verdad y de misericordia para todos. Es el deseo que nos expresó el Papa Francisco desde el inicio de nuestros trabajos, invitándonos a la valentía de la fe y a la acogida humilde y honrada de la verdad en la caridad".

En el discurso de clausura, el Papa Francisco resalta las actitudes que el Sínodo de Obispos debe evitar para poder llegar a conclusiones que beneficien a las familias:

a. El endurecimiento hostil, cerrarse dentro de lo escrito, por la letra, y no dejarse sorprender por Dios, por el espíritu de la ley.

b. El buenismo destructivo, que en nombre de una misericordia engañosa venda heridas sin curarlas ni medicarlas, trata los síntomas y no la raíz.

c. Transformar la piedra en pan para romper un ayuno largo y pesado o transformar el pan en piedra para atacar a pecadores y débiles.

d. Bajar de la cruz para contentar a la gente sin cumplir la voluntad de Dios.

e. Descuidar el depósito de la fe, considerándose no custodios sino dueños, o descuidar la realidad afilando la lengua para no decir nada...

Además, el Papa recuerda que su labor es garantizar la unidad de la Iglesia, subrayando que la autoridad en la Iglesia es servicio, y que el Papa, por tanto, es el supremo servidor, el garante de la obediencia y conformidad de la Iglesia a la voluntad de Dios, al Evangelio de Cristo y a la Tradición de la Iglesia, gozando “de la potestad ordinaria que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia".

Finalmente, invita a trabajar durante el año que separa al Sínodo extraordinario 2014 del Ordinario 2015 sobre la Relatio Synodi para encontrar caminos y soluciones concretas para las familias.

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