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Trabajo infantil no se eliminará por decreto en México

El trabajo infantil en México no se erradicará por el simple hecho de legislar una edad mínima de 15 años para poder trabajar, ya que ese pernicioso fenómeno está rodeado de un serie de complejos aspectos que no se pueden eliminar de la noche a la mañana y que tienen que ver con pobreza, marginación y falta de oportunidades reales para el desarrollo.


Trabajo infantil en México


Las cifras del INEGI y el Coneval son más que elocuentes: 2 millones 537 mil niños entre 5 y 17 años se encuentran trabajando; de ellos, 155 mil tienen entre 5 y 9 años; 590 mil tienen de 10 a 13 años y 1 millón 791 mil entre 14 y 17 años de edad; 46 por ciento de los infantes en situación de trabajo no recibe ingresos por esta actividad; 64 por ciento de los niños entre 5 y 17 años que trabaja no asiste a la escuela; y 54 por ciento de los menores que realizan algún trabajo lo hace por necesidad económica.

Estos datos sugieren un enorme desafío para el gobierno federal, ya que muestran no sólo las enormes brechas entre desarrollo y trabajo infantil, sino la necesidad de mejorar programas, acciones y políticas públicas que amplíen las posibilidades de que niños y niñas en nuestro país puedan tener y acceder a condiciones de vida digna, comenzando con el acceso a la educación.

La semana pasada, durante la última sesión del periodo ordinario de sesiones´, el Senado de la República aprobó por unanimidad la reforma a la Ley Federal el Trabajo, a través de la cual se prohíbe que los niños menores de 15 años de edad sean utilizados para cualquier tipo de empleo y los mayores a esta edad pueden prestar sus servicios con ciertas limitaciones.

Una legislación de vanguardia, supuestamente, pero…

Los legisladores dieron así su respaldo a una reforma que armoniza el marco jurídico nacional con convenios internacionales en la materia, relativos a los trabajos peligrosos e insalubres en los que está prohibida la utilización de menores de edad.

El documento establece que los mayores de 15 y menores de 16 necesitan autorización de sus padres o tutores y, a falta de ellos, será el sindicato al que pertenezcan, la Junta de Conciliación y Arbitraje, el inspector del trabajo o la autoridad política competente quien lo autorice.

Además, los menores de 18 años tendrán la posibilidad de desarrollar labores siempre que quede plenamente garantizada la protección a su salud, seguridad y moralidad y hayan recibido una instrucción o formación adecuada en la actividad correspondiente.

De igual modo, solo podrá permitirse la contratación de adolescentes en este rango de edad para empleos debidamente calificados por la Junta de Conciliación y Arbitraje o de la Inspección del Trabajo. Del mismo modo, se prohíbe a los menores de 18 años emplearse en labores peligrosas o insalubres como trabajos nocturnos, industriales o en minas.

Asimismo, queda prohibido el trabajo de menores de 18 años dentro del círculo familiar, en cualquier tipo de actividad que resulte peligrosa o que afecte el ejercicio de sus derechos y, con ello, su desarrollo integral.

Cuando los menores de 18 años realicen alguna actividad productiva de autoconsumo, bajo la dirección de integrantes de su círculo familiar o tutores, estos tendrán la obligación de respetar y proteger sus derechos humanos y brindar el apoyo y las facilidades necesarias para que concluyan, por lo menos, su educación básica obligatoria.

El documento señala que la razón de fondo para no emplear a menores de 18 años en determinadas actividades, no implica una cuestión de discapacidad física, sino que es una medida de protección para los adolescentes.

Los senadores subrayaron que se trata de asegurar a este sector de la población la plenitud del desarrollo de sus facultades físicas, mentales y la conclusión de su educación obligatoria.

El 30 de abril, día de la última sesión ordinaria, tras su aprobación y con motivo de la celebración del Día del Niño, los senadores remitieron el decreto de reforma al Ejecutivo federal para los efectos constitucionales correspondientes.

Es una injusticia que vamos a combatir: Peña Nieto

Al día siguiente, con motivo de la conmemoración del Día del Trabajo, el presidente Enrique Peña Nieto hizo público su reconocimiento a los senadores de la República por haber aprobado por unanimidad la Iniciativa de Reforma Constitucional que eleva a 15 años la edad mínima para trabajar, pues “el trabajo infantil es una injusticia que estamos decididos a combatir”.

Pese a tales “esfuerzos”, la realidad dista mucho de que el trabajo infantil sea erradicado de la escenografía nacional, sobre todo cuando el entorno económico y social de miles de familias mexicanas es de graves desigualdades y muy profundos rezagos.

De acuerdo con los resultados del Módulo de Trabajo Infantil 2013 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 8.6 por ciento de las niñas de 5 a 17 años realizan una actividad económica, es decir, forman parte de la población ocupada: 36.0 por ciento no asiste a la escuela y la proporción restante, 64.0 por ciento, combina trabajo y estudio; 2.4 por ciento no tienen escolaridad; 38.7 y 48.1 por ciento cuentan con algún grado de primaria o secundaria, respectivamente.

Siete de cada 10 niñas(os) y adolescentes ocupados de 5 a 17 años (68.9 por ciento) reside en zonas menos urbanizadas (menores de 100 mil habitantes), situación que sumada al bajo nivel de instrucción con que cuentan, condiciona el tipo de ocupación que desempeñan: 55.4 por ciento son trabajadores en actividades elementales y de apoyo; 20.4 por ciento comerciantes, empleados en ventas y agentes de ventas; 9.0 por ciento son trabajadores en actividades agrícolas, ganaderas, forestales, caza y pesca; 5.1 por ciento son trabajadores en servicios personales y de vigilancia.

Para ambos sexos, la principal ocupación son las actividades elementales y de apoyo, con 62.5 por ciento de los niños y 40.8 por ciento de las niñas; sin embargo, la ocupación de las niñas también se centra en actividades comerciales, pues 33.3 por ciento de las niñas de 5 a 17 años se ocupan como comerciantes, empleadas en ventas y agentes de ventas.

Nulo o muy bajo ingreso

Otros aspectos que caracterizan a la población infantil que trabaja es que 45.9 por ciento no recibe ingreso o su ingreso no es monetario; de los que perciben ingresos, 28.4 por ciento recibe hasta un salario mínimo, más de la tercera parte (17.3 por ciento) recibe más de uno y hasta dos salarios mínimos y solo 1.2 por ciento recibe más de tres. Además, tres de cada 10, es decir 29.3 por ciento, tienen jornadas de 35 horas y más a la semana; 45.7 por ciento son trabajadores no remunerados y 4.1 por ciento son trabajadores por cuenta propia.

La mayor proporción de población infantil, 61.7 por ciento, trabaja para un familiar;  22.5 por ciento trabaja porque su hogar necesita de su trabajo; 8.7 por ciento porque su hogar necesita de su aportación económica, y 23.3 por ciento lo hace para poder solventar sus estudios.

El trabajo infantil, por tanto, es un fenómeno cuya complejidad se deriva del tejido de relaciones con elementos económicos, sociales, históricos y culturales. Su sello es la pobreza, la exclusión, la discriminación y la falta de oportunidades que sufren ciertos grupos de la población en México, en particular las niñas y niños a quienes se priva de parte de su infancia.

Para el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el trabajo infantil requiere de un esfuerzo serio e integral tanto del Estado como de la sociedad, para garantizar el inicio de un ciclo de vida con protección, educación y oportunidades para el desarrollo pleno de muchos de los niños y niñas en nuestro país, ya que de lo contrario la falta de acceso a mecanismos de desarrollo representará en su vida adulta desventajas injustificadas con respecto a otras personas, y la posibilidad de la reproducción intergeneracional de la pobreza.

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