Le han tomado el pelo a José Antonio Meade, a Ricardo Anaya y a millones mexicanos entre los que yo también me cuento.

La victoria indiscutible de AMLO y Morena este pasado 1 de julio plantea a la nación mexicana un reto al que o responde con una forma de participación que nunca ha mostrado, o seguirá el mismo camino que ha llevado hasta hoy.

La pregunta en boca de todos es ¿qué viene? Resulta difícil saberlo, anticiparlo. Quizá ni el próximo presidente, López Obrador, lo sabe con certeza.

Coparmex, Concanaco y el Consejo Coordinador Empresarial, entre otros organismos, han manifestado su disposición de colaborar con el próximo gobierno en temas como crecimiento y combate a la corrupción.

Los líderes del Consejo Coordinador Empresarial se reunieron con AMLO y su equipo económico. Acordaron implementar el programa de apoyo y becas a jóvenes.

No se pueden dejar a un lado las preocupaciones reales que muchos mexicanos tienen respecto a la “ideología” que hay detrás de éste virtual Presidente Electo…

Tendremos que entender que las inquietudes, ideas, ideologías y sentires, resabios, rencores y hartazgos que representa Andrés Manuel, requieren de espacios institucionales para ser escuchados.

Los políticos deben sentir nuestro compromiso, expresado también en esta sana demanda, no solo de retórica, o “resultados”.

Andrés Manuel López Obrador ha prometido eliminar la corrupción, gobernar para todos, combatir la pobreza y convocar a un diálogo para la paz y la reconciliación.

El Arzobispo Primado de México felicitó a Andrés Manuel López Obrador y a Claudia Sheinbaum por su triunfo electoral por la Presidencia y la Jefatura de Gobierno de la CDMX.