Últimas noticias:

Sin Fidel termina castrismo y se refuerza paradigma ortodoxo de Raúl

La muerte de Fidel Castro, el mundialmente reconocido u odiado último revolucionario y carismático dictador de Occidente del siglo XX, resalta a la vez la figura paradigmática y ortodoxa del actual presidente y ahora definitivo heredero político Raúl Castro, designado por la gracia de Fidel y las circunstancias que marcaban la enfermedad del “máximo” líder en 2006.



Fidel, que impuso a la isla su incuestionable credo “Patria o muerte-Venceremos”, más allá de su muerte, con su imposición de un socialismo, o más bien un comunismo caribeño, su astuta habilidad política y vocación internacionalista y, muy singularmente, su resistencia indeclinable al hostigamiento y embargo impuestos por los gobiernos de diez presidentes de Estados Unidos, tiene su lugar inamovible en los libros de la historia del siglo XX, no solamente en las “Américas”, sino en los cinco Continentes.

En el momento de su muerte y en la primera fase post-mortem, los sentimientos del pueblo cubano, los que se han quedado “en casa” por diversas razones, motivos o impedimentos, y los más “afortunados” que han llegado a la “tierra bendita americana”, dejando detrás los miles de “balseros” hundidos en el Golfo de México, en su Mar del Caribe, se caracterizan ahora por sentimientos encontrados, entre dolor, tristeza nostálgica, júbilo, satisfacción, y ahora también con esperanzas para una nueva Cuba.

La Cuba que dejó Fidel con su eterna filosofía y siempre presente obsesión de Revolución, su vocación internacionalista, su rechazo enfermizo de democracia, su consciente ignorancia de los derechos humanos y de las libertades básicas de todo individuo, su cerrazón al mercado de libre comercio y a la globalización, ha dejado a la isla en un aislacionismo, que gracias a la visión y voluntad del presidente Barack Obama en 2016, antes de dejar su presidencia en Estados Unidos, de normalizar las relaciones entre ambos países después de más de medio siglo de beligerancia, ha abierto nuevos horizontes, posibilidades y esperanzas para un futuro más próspero y de más apertura y reformas para la Isla caribeña.

Con la normalización de las relaciones bilaterales EU y Cuba, el reinicio de relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas, un nuevo enfoque de las relaciones comerciales y a la vez de sentar nuevos precedentes en lo socio-político y económico, el presidente Obama le delegó en el actual presidente Raúl Castro su confianza para que diera nuevos pasos y ampliara las medidas de más apertura, de introducir más reformas, de encauzar vías hacia una liberalización y democratización en la isla a mediano plazo.

La muerte de Fidel Castro, hecho inevitable de cualquier ser humano, en medio de este proceso y legado de Barack Obama al presidente Raúl Castro, el heredero de los destinos de la Cuba actual, significa también, quiérase o no, el final del capítulo de la Revolución Cubana sin fin, a la vez que plantea una nueva realidad y el inicio de una transición ordenada, controlada, de seguridad y respeto de los valores que predominan en la sociedad en este momento crítico, de confusión e incertidumbre, con vistas al futuro más próximo delegado en las manos del actual presidente Raúl Castro, a quien le corresponde terminar su mandato, fijado por él mismo hasta 2018, y tomar las medidas hacía una transición y un futuro pacífico y prometedor.

La suerte de Cuba, como nación soberana y unida, está echada, independiente de las aún vagas y no concretas amenazas y medidas del electo y futuro presidente Donald Trump, de suspender previsiblemente los acuerdos firmados entre los presidentes Barack Obama y Raúl Castro y de cambiar radicalmente la política de su gobierno hacia la Isla caribeña.

Este aún imprevisible factor de inseguridad puede resultar en este momento, de por sí crítico y problemático para la población cubana en general, en cuanto a su apoyo o rechazo de los inmediatos y aún imprevisibles decisiones y cambios del actual gobierno, responsable de una reconstrucción sólida del futuro político, social y económico, respetando los valores morales, éticos y culturales del pueblo cubano, sin violencia, luchas y confrontaciones por el poder entre simpatizantes y opositores del reciente pasado.

Las grandes inquietudes giran sin lugar a dudas alrededor de las corrientes ideológicas y liderazgos, que en un principio llegarán a posicionarse, con el consentimiento de los líderes más influyentes en la actual cúpula del poder, esperando que dispongan de las visiones necesarias y de criterios analíticos para sentar los precedentes para el futuro a corto y mediano plazo.

Después de más de medio siglo bajo un régimen revolucionario, socialista, totalitario y autocrático, la sociedad no solamente ha vivido con grandes escaseces, temores, inquietudes y restricciones, no solamente en lo interior, sino también en sus relaciones hacia el exterior, por lo que existen grandes pendientes, esperanzas e ilusiones.

El pueblo cubano por de pronto está ante una gran encrucijada que puede hacer peligrar la estabilidad social y política, pues indudablemente debería de ser la sociedad en general, que en la actualidad está compuesta por lo menos de tres generaciones educadas bajo el régimen y liderazgo de Fidel Castro, que tendrán en sus manos trazar, decidir y ponderar el futuro sistema político e ideológico más viable.

Estas generaciones ideológicamente influenciadas por un sistema socialista-comunista, con rasgos anti-imperialistas y anti-capitalistas, no solamente formarán parte decisiva para el futuro inmediato y mediato, sino que se constituyen en la retaguardia y la punta de lanza de una inevitable discusión confrontativa dentro de la sociedad residente y con los cubanos en el exilio (Miami principalmente) y las clases de anti-castristas, de intelectuales y de grupos condenados y castigados por el régimen.

Sin embargo, y con vistas al próximo gobierno en Estados Unidos y su nuevo presidente Donald Trump, el futuro de Cuba estará indudablemente ligado a la posición que él decidirá tomar en cuanto al futuro inmediato de los cubanos.

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar