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El Valor de los valores

A todos nos queda claro que la crisis social que vivimos a nivel mundial se debe a una llamada “falta de valores”. Todos parecemos estar de acuerdo en ello y alguien podría pensar que hemos dado en el clavo con este diagnóstico y que al fin podremos resolver toda la problemática que de esto se deriva. Nada más falso que ello.


México; Axiología, valores, virtudes


Y es que es fácil descubrir la falta de valores en el automovilista que se pasa el alto, en la vecina que no saluda y pone carota, en los hijos que no respetan a los padres (cuando uno es el padre), o en los padres incomprensivos que maltratan a los hijos (cuando uno es el hijo). Y no hablemos de delitos ni de delincuentes, porque la situación es realmente dolorosa.

Cada quien descubrirá fácilmente la falta de valores en los demás, pero muy difícilmente verá hacia adentro de sí mismo para autoevaluarse, en lugar de hacerlo con los otros. Para que podamos realizar esta evaluación, es necesario tener una conciencia bien formada, teniendo muy claros algunos conceptos elementales: ¿Entiendo con claridad lo qué son los valores y por qué son necesarios en la vida personal, familiar y social? ¿Generan para mí un compromiso y un beneficio? ¿Identifico los valores y los pongo en su justo sitio?

Algunas personas confunden los valores con las virtudes porque estas últimas también son valores (bajo una perspectiva axiológica). Sin embargo, cuando hablamos de valores nos referimos a toda una disciplina, rama de la Filosofía, que es la Axiología, o teoría de los valores, nacida a inicios del siglo XX en Europa, aunque el concepto de valor ha sido utilizado desde siempre, pero en el campo de la Economía.

Lo importante del enfoque axiológico es el beneficio que de él podemos adquirir como personas y como sociedades, ayudándonos a identificar los valores fundamentales necesarios para enriquecer nuestra vida personal, familiar y social.

La Axiología estudia todo el Universo físico, vital y humano, y cada una de sus partes, desde el punto de vista del valor que tienen para la persona, de manera que ésta se enriquezca con ellos. No mencionamos aquí definiciones filosóficas que son para los especialistas, entre los cuales se da un debate que no nos corresponde, y sí nos confunde.

Baste decir que los valores están ahí, en el Universo y dentro de nosotros mismos, para que nosotros, antes que nada, los descubramos, a través de un proceso de valoración, que implica un ejercicio responsable y profundo de nuestros sentidos externos e internos, y de nuestra inteligencia, de manera que produzca en nosotros una respuesta de nuestra voluntad, traducida en cambios significativos de conducta, que nos permitan nutrirnos de ellos de la mejor manera.

Desde el momento en que somos capaces de percibir, entramos en conocimiento de la realidad fascinante del Universo en que vivimos: astros en el cielo, entre ellos, el sol y la luna, las nubes que reflejan en mil tonos la luz del sol, los pájaros que vuelan, muy alto, o muy bajo; una inmensidad de peces y otros animales en los mares, ríos y lagos, y ¿qué decir de todo lo que la tierra nos muestra? Las plantas embellecen estos dos últimos escenarios con asombrosa exuberancia.

¿Realmente se extasian nuestros sentidos ante la realidad que descubren?

¿Es nuestra inteligencia realmente capaz de valorar la riqueza natural contenida en este ejercicio de observación y de reflexión?

La forma en que queremos inculcar los valores en la actualidad es bastante deficiente. Hablar de honestidad, respeto y responsabilidad, entre muchos otros, ignorando valores fundamentales como lo son el valor de la vida, la verdad, el bien, la belleza, la felicidad, el Amor, y aquellos relacionados con estos últimos, les restan valor a los primeros.

Sería un error grave, además, no responder a la pregunta: ¿somos seres creados, o productos de la casualidad?

El aceptar que somos seres creados por un ser todopoderoso y eterno en el que se perfeccionan todos los valores, le da sentido a la vida y nos compromete en la construcción de un mundo mejor.

Al mirar todo el Universo, perfecto en su belleza, su bondad y su verdad… ¿no nos llena de felicidad y de amor la posibilidad de disfrutarlo?, ¿no produce en nosotros una profunda gratitud no sólo hacia ese ser perfecto, sino también hacia quienes han hecho posible nuestra existencia?

Por el contrario, el considerar que somos producto de la casualidad, ¿no le quita todo sentido a la vida? ¿Dónde podríamos encontrar la verdad y la bondad? La belleza sería inexplicable. ¿Cómo podríamos ser felices y a quién tendríamos que amar?

La situación de crisis que vivimos puede tener su origen en esta última respuesta de muchos: Dios, Valor por excelencia, no existe.

BIBLIOGRAFÍA:

* ESPÏNDOLA, J. L. Ética ciudadana. Fundamentos, México: Porrúa, 2009, 211 pp.

* FRANKL, V. El hombre en busca del sentido último, Barcelona: Paidós.1999, 236 pp.

* FRONDIZI, R. ¿Qué son los valores? Introducción a la Filosofía, México: F.C.E, 1977, 236 pp.

* LÓPEZ DE LLERGO, A. T. Valores, valoraciones y virtudes. Metafísica de los valores, México: CECSA, 2008, 206 pp.

* LÓPEZ DE LLERGO, A. T. Educación en valores. Educación en virtudes. México: Patria, 2008, 180 pp.

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