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La migración en México: impacto de migrantes en la vida nacional

Algunos datos importantes:

En el año 2013, México recibió a más de 60,700 inmigrantes permanentes, casi tres veces más que el promedio de los tres años previos. La inmigración total al país en 2013 fue alrededor de 65% superior con respecto a 2012.


Migración México


En 2013 México registró 1,296 solicitudes de refugio y protección complementaria. Honduras, El Salvador y Cuba son los países de procedencia de la mayoría de los solicitantes. México sigue siendo el mayor receptor de remesas de Latinoamérica, en términos absolutos, y en 2013 alcanzaron un monto de 21,600 millones de dólares.(1)

Probablemente encontrarán interesantes los datos anteriores, y el día de mañana los olviden; o tal vez se preguntarán: ¿qué nos dice lo anterior? Nos dice que históricamente México ha sido un país emisor y receptor de migrantes, que las personas siguen transitando en busca de mejores oportunidades de vida, pero sobre todo nos dicen que la migración no se detiene, que ha aumentado.

Es difícil imaginar la magnitud de la situación al ver una serie de datos en un reporte debido a que no vemos a las personas, solo vemos números, porcentajes y aumento o decremento de algún rubro, por ello es importante el encontrarnos cara a cara con la realidad de los migrantes que, de una forma u otra, tienen un impacto directo en la vida de nuestro país.

La experiencia de UNEH con migrantes

La situación de la inmigración a nuestro país alcanza directamente a las personas que viven en comunidades cercanas a la ruta migratoria, tal como el grupo UNEH pudo corroborar el pasado viernes 25 de marzo, al acercarnos a la comunidad San Francisco Chilpa, Tultitlán, Estado de México, ubicada en la ruta comercial ferroviaria por donde pasa el famoso tren llamado “La Bestia” buscamos a migrantes para llevarles alimentos, ropa y brindarles atención médica.

Lo que nos encontramos fue impactante, las vías desoladas, los trenes circulando y los migrantes caminando en la zona en busca de dinero para comprar alimentos o para continuar con su viaje, llegamos a un árbol en el cual se refugiaban, después caminamos sobre las vías para buscar más personas que atender. Vimos a personas heridas, sucias, tristes, cansadas, pero sobre todo ignoradas por muchos.

Nos quedamos con un pequeño grupo de migrantes en el punto de reunión, ellos platicaban amenamente contando cada uno sus experiencias, su lugar de origen, el que los había llevado hasta ahí, su lugar de destino y sus experiencias a lo largo del camino que habían recorrido, uno de ellos quien había viajado muchas veces nos contó de memoria de donde venía cada tren, los horarios de salida, en dónde se detenía y en cuál de ellas era más fácil subirse.

Ellos se llamaban a sí mismos ilegales, bromeaban constantemente con tal o cual historia de sus compañeros, al mismo tiempo, mostraban curiosidad por saber de dónde veníamos y la razón por la cual habíamos ido a ayudarlos, les dijimos que éramos parte de un grupo de jóvenes y estudiantes (UNEH), que estamos enfocados en el trabajo social, nos agradecieron que nos preocupáramos por ellos, pidiéndonos también que les ayudáramos diciéndole a las personas que no los maltratarán, además nos contaron que eran víctimas del crimen organizado y abusos de las autoridades.

La mayoría de ellos se dirigía a ciudades de Estados Unidos, porque tenían familia allá o porque ya habían estado ahí y regresaban nuevamente para ir a trabajar, los más “experimentados” nos contaban los peligros a los que se enfrentaban, desde subir y bajar del tren sin resultar heridos, hasta poder cruzar la frontera entre México y Estados Unidos. Uno de ellos nos contó que en esa semana a unos pasos del lugar en el que nos encontrábamos un hombre que había querido saltar al tren se había caído y había fallecido.

Fue una actividad difícil, pero al mismo tiempo gratificante, al acercarnos a ellos teníamos solo la idea de ayudar, sin embargo, nos llevamos mucho más; estuvimos en contacto con una pequeña parte de la realidad que nos presentan las cifras de migración, escuchamos historias sorprendentes de su viaje, nos reímos con ellos, comimos con ellos, pero sobre todo entendimos que son parte de la dinámica nacional y más que eso, se vuelven parte de nuestras comunidades. Por ello, es importante no ignorarlos, entender que son parte de nuestras comunidades, son personas maltratadas, marginadas, que están sufriendo y necesitan de nuestra ayuda.

“La solidaridad es la fuerza de la gente débil.”

– Hugo Ojetti

NOTAS:

(1) Migración internacional en las Américas: Tercer informe del Sistema Continuo de Reportes sobre Migración Internacional en las Américas (SICREMI) 2015, disponible en: https://www.oas.org/docs/publications/SICREMI-2015-SPANISH.pdf fecha de consulta: 30/03/2016.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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