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El fraude de la maleta

Víctima de la (in)justicia penal

Entre las vicisitudes que sacuden el panorama nacional e internacional, entre asesinatos de periodistas, fugas de capos, despidos de técnicos, se suceden dentro de la cotidianeidad hechos que a veces llegan a pasar desapercibidos o no reciben la atención que necesitan, y que requieren que nosotros los ciudadanos actuemos en consecuencia. Casos como el de Óscar Álvaro Montes de Oca.


Caso de Maleta


Y es que, por si alguien no ha escuchado o leído acerca del incidente, les explico: Óscar Álvaro Montes de Oca es un joven egresado de la Licenciatura en Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma del Estado de México, quien ha participado en diferentes congresos internacionales, fue consejero universitario, y ha participado en diversos proyectos de investigación en su trayectoria por la Universidad. Si uno revisa su historial académico, y su historial profesional, a la vista salta que se trata de una persona común, con virtudes y defectos como cualquiera, que ha sabido utilizar sus talentos para destacar y demostrar sus aptitudes. No tengo la fortuna de conocerlo personalmente, pero las personas cercanas a él con las que he platicado, se expresan con orgullo, admiración y cariño, tanto por sus logros, como por su personalidad. Queda claro que sería la última persona que cometería un crimen.

A su regreso de un viaje a Argentina para visitar a unos amigos, que hizo durante un intercambio estudiantil previo en la Universidad Nacional de Quilmes, mediante un vuelo que hizo escala en Colombia y en Perú, Óscar, al llegar al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) el pasado viernes 31 de julio, no encontró su maleta en la banda distribuidora de equipaje. Como cualquiera de nosotros lo haría, acudió con las autoridades competentes para reportar la pérdida de su mochila. Sin embargo, para su sorpresa, tras reportar el incidente, un grupo de agentes federales se apareció y lo detuvieron acusándolo de transportar droga al interior de su maleta. Como prueba le mostraron una valija, la cual, a decir de Óscar, no correspondía con las características, con el peso y el color propias de la que él señalaba como desaparecida. Y que sin embargo, poseía la etiqueta con su nombre. Lo instaron a tocarla, pero él, inteligentemente, se negó a hacerlo. Los federales abrieron la maleta y estaba llena de paquetes de cocaína. Más de 20 kilos de la sustancia.

Óscar pidió llamar a su familia, que lo esperaba a la salida del aeropuerto; pero dicha petición le fue negada. Esto sucedió alrededor de las 3 de la tarde. La familia, incomunicada, no pudo hacer más que esperar en la penumbra, sin saber qué había ocurrido con su hijo hasta las 4 de la mañana del día sábado. Más de 12 horas de incertidumbre y en la que los policías insistían a Óscar que reconociera la maleta como suya. Al final, se decidió llevarlo a la SEIDO (Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada) y posteriormente trasladarlo al penal de Nayarit, donde aguardaría una primera audiencia.

Por supuesto, la familia y sus amigos, al saber esta situación, no se quedaron de brazos cruzados e inmediatamente comenzaron a difundir, a través de redes sociales y tratando de comunicarse con diversos medios noticiosos, este incidente. El mismo rector de la Universidad, Dr. en Derecho, Jorge Olvera García, ha apoyado incondicionalmente. El Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, también se ha manifestado públicamente en favor del joven de 23 años. Actualmente, existe una gran movilización en línea, se nos pide nuestro apoyo a través de una petición en el sitio change.org, en la cual se solicita la firma exigiendo la liberación de Óscar. Asimismo, los familiares y amigos insisten en apoyar tuiteando los hashtag #OscarEsInocente o #JusticiaParaOscar, e incluso hay una página de Facebook donde se puede seguir la evolución de este caso, y desde donde cualquiera que desee apoyar de alguna manera a la causa, puede hacerlo.

ACTUALIZACIÓN: El día jueves 6 de agosto de 2015, la Aerolínea, a la que fueron solicitadas pruebas como el vídeo y registro de la documentación de la maleta, declaró que efectivamente Óscar fue víctima de un cambio de maletas, por lo cual se espera una resolución favorable para el joven, quien probablemente será liberado el día viernes a las 10am.

No es la primera vez que pasa

Tristemente, el caso de Óscar no es el único. Hace dos años, mientras se llevaba a cabo la Jornada Mundial de la Juventud en Rio de Janeiro, una joven maestra de 23 años, Ángel de María Soto Zárate, oriunda de Xalapa, Veracruz, que se dirigía a Brasil en un vuelo que hizo escala en el aeropuerto de la ciudad de Lima, Perú, perdió su pasaporte al momento de cambiar de avión, por lo que se vio imposibilitada a continuar el viaje, y tuvo que regresar a México. A su llegada, el 15 de julio de 2013, fue detenida en iguales circunstancias a las de Óscar en el AICM. Una maleta, que no correspondía a la que ella había documentado, pero que tenía la etiqueta con su nombre, tenía en su interior 10 kilos de cocaína, mientras que la de ella estaba desaparecida. Al igual que Óscar, fue trasladada al penal de Nayarit.

No mucho después, el 11 de noviembre de ese año, Ernesto de la Torre Carbajal, un joven contador de 31 años, fue detenido por la PGR al llegar al AICM tras volver de un viaje a Argentina, bajo la acusación de que en una maleta registrada a su nombre se descubrieron 27 kilos de cocaína. El vuelo había pasado por el Aeropuerto de Lima. Su maleta original estaba desaparecida. A diferencia de Óscar, él sólo pasó detenido durante 34 horas en el Ministerio Público de la Ciudad de México.

En ambos casos, afortunadamente, la insuficiencia de pruebas contundentes en su contra, y los vídeos de seguridad de los aeropuertos, permitieron que ambos jóvenes fueran liberados. Ángel de María 3 días después de haber sido detenida, y Ernesto de la Torre tan sólo 34 horas después. Pero también en ambos casos, jamás se recuperaron las valijas perdidas, ni se ofreció una explicación por parte de las aerolíneas.

El Sistema de Justicia Penal Mexicano

Es lamentable que en México al sospechoso de un delito se le considere ‘culpable hasta que se demuestre lo contrario’, a diferencia de otros países donde el fichado es considerado ‘inocente hasta que se demuestre lo contrario’. Parece lo mismo pero no lo es. En un sistema como el estadounidense, al sospechoso de un crimen se le retiene por unas cuantas horas. Se le hacen unas cuantas preguntas. Pero si no se reúnen pruebas suficientes para acusarlo, se le deja libre, mientras las autoridades continúan la investigación. No es sino hasta que se tienen pruebas contundentes que lo señalen, que es formalmente aprehendido, y llevado a una corte para determinar su sentencia.

En México, sin embargo, resulta al revés. Como en los casos de Ángel de María, de Ernesto de la Torre, y ahora el de Óscar, como en muchos otros, se cometen injusticias y atropellos contra los derechos, no existe un debido proceso legal. Si alguien vio el documental “Presunto Culpable” hace algunos años, queda claro que las autoridades mexicanas se conforman con tener alguien a quién echarle la culpa. Da igual si es en verdad el responsable o no. Con tal de quitarse de problemas y concluir rápidamente el asunto, se conforman con tener un chivo expiatorio.

Me recuerda a un viejo chiste:

Un grupo de investigadores se pregunta cuál es la mejor policía del mundo. Reúnen a la policía norteamericana, a la rusa y a la mexicana. A cada una le ponen un reto: sueltan a un ratón para ver quién lo atrapa más rápido. La primera policía en hacer la prueba es la norteamericana. Media hora después de haber soltado el ratón, la policía regresa con el ratón atrapado en una ratonera. Toca el turno de la rusa. Pasados quince minutos, los policías rusos regresan con el ratón muerto en una bolsa. Sigue la mexicana. Pasan escasos tres minutos, y los mexicanos regresan con un elefante atado y con señas de haber sido golpeado. Los investigadores reclaman “¡Pero eso es un elefante!” y el elefante, con terror en su voz, responde “¡No, soy un ratón! ¡Les juro que soy un ratón!”. Redoble de tambores. Es un buen chiste, todos ríen.

Pero la justicia mexicana no puede ser un chiste. Es imprescindible que como ciudadanos exijamos a nuestro gobierno que haga una reforma integral al sistema de justicia penal. Sí, habrá quién refiera la Reforma que se hizo en el 2008. Pero claramente no es suficiente. Tantas cosas que le copiamos a Estados Unidos, que ésta debería ser una de ellas. Es urgente hacerlo. Ángel de María contaba con el apoyo del Obispo de su Diócesis, Ernesto de la Torre contó con el apoyo de la firma para la que trabajaba, y afortunadamente Óscar cuenta con el apoyo del rector de la Universidad, y tan sólo el que el Gobernador del Estado de México se pronuncie al respecto, ayuda mucho, y tengo fe en Dios en que pronto terminará esta pesadilla para él y su familia. Pero ¿Qué hubiera pasado con cualquiera de ellos si no contaran con el apoyo de alguien con influencia? ¿Serían siquiera noticia? ¿Cuántos más han sido y serán víctimas de este sistema de (in)justicia, sin posibilidades de contar con alguien que los defienda y que dé la cara por ellos?

Otro común denominador entre ellos: son jóvenes. Coincidencia o no, las víctimas de este tipo de acusaciones son por lo general jóvenes, la juventud que somos la esperanza de México, jóvenes que tienen en sus manos la energía y las posibilidades de cambiar las cosas, de hacer una diferencia; jóvenes que por la ineptitud de los actores, por errores burocráticos, o por la corrupción en sistema se ven arrebatados de esta posibilidad. Jóvenes que tal vez como Óscar han logrado mucho, pero si son acusados injustamente, y pasan el resto de su vida encerrados tras una reja, ¿de qué habrá servido? ¿A dónde se habrá ido esa esperanza, esos sueños, esa posibilidad? Ya no podemos permitir que se perpetúe la manera en que funciona este sistema.

Por eso, creo que es importante, aun cuando Óscar sea liberado, aun cuando Ángel de María y Ernesto de la Torre en su momento hayan sido liberados, que no nos olvidemos del asunto. Necesitamos levantar la voz, para que así como se hace una Reforma Educativa, Reforma Laboral, Reforma Energética, se haga una Reforma Penal, en la cual el modus operandi de los representantes de la justicia en México, no sea susceptible a este tipo de acciones, en el que se garantice la libertad y la seguridad de los mexicanos, porque ¿con qué confianza puede salir alguien del país? Mi hermana se irá a estudiar dos años a Argentina, ¿pero qué me garantiza que a su regreso no vaya ella también a ser víctima de lo mismo?

Conclusión: ¿Cui Bono?

Cui Bono es una locución latina que significa “¿Quién se beneficia?”, y hace referencia a la ‘pregunta correcta’ que podría aclarar la naturaleza, motivos de un acto, el preguntarse y determinar quién se habría de beneficiar con los resultados de dicho acto. Creo que es una pregunta que vale la pena hacerse en este caso. ¿Quién se beneficia?

Claramente se trata de un manejo y corrupción por parte de la aerolínea que pasa por Perú. Pero también, al llegar a México ¿habrá quién se beneficie? ¿Qué pasa con la droga, supuestamente asegurada por la policía federal? ¿Cuál es la intención real del responsable de intercambiar las maletas? Claramente sabían que iba a ser interceptada, yo no creo que esperarían que el dueño la reclamara realmente como suya, ya que uno no se fija en la etiqueta, cada uno conoce su maleta, el tamaño, forma, color de la misma, y nunca tomará una que no le pertenece. Entonces ¿habrá sido una distracción? Y si lo es, ¿quién se beneficia? Hagamos oración, apoyemos para que Óscar salga libre de culpa, y pronto. Pero también, recemos y actuemos, para que el Gobierno Mexicano, investigue y combata la corrupción que ocurre al interior de sus instituciones.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

 

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