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¿Sabes que es la resiliencia?

La resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.


Resilencia


Las personas resilientes no sólo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.

Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles, comúnmente caminan con la sonrisa en los labios y ven la vida siempre bella a pesar de los momentos difíciles. Son esas personas que te contagian sus ganas de vivir.

La resiliencia es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida; por eso, hoy te dejo mis 5TIPS para educar en la resiliencia a nuestros hijos y, de pasada, ver cómo andamos nosotros.

PRIMERO. Que sean conscientes de sus potencialidades y limitaciones

El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera, pueden trazarse metas más objetivas que no sólo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.

Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza, es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.

SEGUNDO. Fomenta su creatividad

La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.

Con nuestros hijos podemos cultivar esa creatividad para que cada vez sea mayor y, por lo mismo, sean más capaces de ser resilientes.

No es necesario que se los digamos, es una capacidad que se adquiere poco a poco y se usa cuando llega la adversidad. No es necesario que sean conscientes de que la tienen.

TERCERO. Que vean las dificultades como una oportunidad para aprender

A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?

Para esto hay que ayudar a nuestros hijos con pequeños ejercicios de virtud. Que aprendan a aguantar un poco para cumplir sus deseos y que se acostumbren a que no todo lo que quieren se puede.

CUARTO. Que sean flexibles ante los cambios

A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.

No intentan controlar las situaciones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.

Así que los berrinches y pataletas están fuera del panorama para nuestros hijos. Ayudémoslos a que se adapten a los cambios con amor y explicándoles porqué suceden las cosas.

Y QUINTO. Que sean tenaces y no tercos

El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas; al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen, sin llegar a ser tercas, es decir, que siempre tienen un motivo y una razón por la cual persiguen un objetivo.

La terquedad es ciega y la tenacidad es firme. Si educamos a nuestros hijos para que sean tenaces, también debemos educarlos para que se adapten a las circunstancias y logren conseguir sus objetivos a pesar de los problemas que se presenten y sobre todo sin frustrarse.

Con mis hijos les hemos inculcado que aprendan a discernir lo que corresponde en cada situación.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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