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¿Sobreprotector yo?

La línea entre el cuidado y la sobreprotección es muy fina y muy seguido la sobrepasamos en el afán de hacerles un bien a nuestros hijos. Sin darnos cuenta que el efecto casi siempre es negativo para la vida de los niños.


Cuidado hijos


Uno de los temas que más dolores de cabeza nos da a nosotros los padres de familia es el tema de la sobreprotección, pero ¿sabemos con claridad que es la sobreprotección?

Pues no es otra cosa que el exceso de cuidado y atención de los padres a sus hijos impidiendo que se desarrollen y que adquieran las habilidades y capacidades que son necesarias para su buen progreso tanto físico como mental.

La sobreprotección se da comúnmente en los padres primerizos e inexpertos que lo que menos quieren es que su hijo se enferme o sufra un accidente y es más común ver madres sobreprotectoras por el vínculo que se crea entre ellas y los hijos, aunque también hay padres sobreprotectores.

Existen algunos casos extremos, como algunas enfermedades, que orillan a los padres a sobreproteger a los hijos. Podemos pensar que estos casos están justificados, pero ni aún en esos casos es recomendable adquirir estas actitudes.

Estoy segura que todos hemos caído en la sobreprotección, aunque sea por algunos momentos, por eso aquí les dejo 5Tips para evitar volvernos padres sobreprotectores.

Primero. Más vale prevenir

Cuando se nos presenta un caso específico, antes de que caigamos en éste tipo de actitudes, podemos responder a una simple pregunta ¿lo que quieren hacer nuestros hijos sirve para su desarrollo?

Si la respuesta es un sí, debemos poner las reglas bien claras y marcar muy bien los límites de hasta dónde puede llegar la actividad y después de esto hacer acopio de valentía y permitirles hacer las cosas.

Es importante supervisar lo que están haciendo y procurar que sea en un ambiente adecuado con las debidas medidas de seguridad.

Teniendo todo lo anterior, podemos relajarnos y disfrutar del momento feliz de nuestros hijos.

Segundo. Evita las expresiones como “cuidado, te ensucias” “tápate porque hace frío”.

En muchas ocasiones hacemos que nuestros hijos se tapen porque nosotros tenemos frío sin darnos cuenta si ellos sienten frío o no.

En otras ocasiones evitamos que nuestros hijos realicen actividades buenas para su desarrollo porque los pueden ensuciar pero ¿en quién estamos pensando cuando les decimos “te vas a ensuciar”? ¿En ellos o en nosotros que tenemos que lavar la ropa manchada?

Si no cambiamos nuestra mentalidad de que los niños buenos y bien portados deben estar siempre limpios y bien presentados, jamás dejaremos crecer a nuestros hijos.

Debemos mejor dejarlos ensuciar y llevarles una muda de ropa para cuando terminen de jugar o experimentar.

Así cumplimos con las dos cosas, con el desarrollo de tu hijo y al final con la ilusión de nosotros de verlos siempre bien atendidos y limpios.

Los niños más felices son los que pueden experimentar experiencias nuevas a lo largo de su vida.

Tercero. Busca siempre el bien de tu hijo y no el tuyo

En muchas ocasiones, al cuidar de más a nuestros hijos, no buscamos su bien sino el no tener molestias nosotros.

Si evitamos que se ensucien, no tendremos que cambiarlos. Si no les dejamos que jueguen en los inflables de la fiesta, evitaremos ir al hospital por alguna raspada o lastimadura.

Debemos revisar la intención de nuestras actitudes y esto nos ayudará a dar prioridad a lo que verdaderamente es más importante y si tenemos que sacrificarnos un poco, seguro que lo haremos por el bien de nuestros hijos.

Claro que siempre debe estar todo esto acotado por el sentido común y lo que debe ser.

Cuarto. Permite que se equivoquen

Si les tratamos de evitar todas las equivocaciones y dolores posibles, les estamos privando de la posibilidad de aprender a manejar la tolerancia a la frustración y a ofrecer el dolor y darle así un sentido trascendente.

Es un grave error allanarles el camino, pero si podemos irlos acompañando y advertirles lo que deben o no hacer y después dejarlos tomar sus propias decisiones y después afrontar las consecuencias de sus actos.

A nadie le gusta que los hijos sufran pero debemos armarnos de valor y de fortaleza y como dicen por ahí… apretar los dientes y seguir caminando junto con nuestros hijos en el proceso de desarrollo de cada uno.

Cada niño es diferente y tiene los procesos a diferente tiempo por eso debemos observarlos y acompañarlos.

Quinto. Prepáralos para la vida, dales las herramientas que necesitan

Si de verdad queremos evitarles dolores de cabeza y hacerles la vida fácil es necesario que los enseñemos a adquirir las herramientas que van a necesitar para la vida.

¿Cuáles son estas? Las virtudes y los valores, el desarrollo de sus capacidades y talentos al máximo y después ponerlos al servicio de los demás. Si en el proceso de lograr todo esto es necesario corregir y ofrecer disculpas, debemos acostumbrarlos a hacerlo, sin que sientan que es una humillación y que están siendo víctimas de los demás.

Ser unos padres sobreprotectores es más fácil, y por lo mismo nos evitará muchos dolores de cabeza pero tener niños felices, bien desarrollados y con las herramientas que necesitan para enfrentar la vida es mucho más gratificante, aunque para lograrlo tengamos que pasar pruebas difíciles y muchos dolores de corazón.

Todo debemos hacerlo por el bien de nuestros hijos.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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