Últimas noticias:

La solución está en la familia ante el delito de trata de personas

Las cifras de las víctimas del delito de trata de personas son alarmantes y más alarmante debe resultarnos el saber que “el conjunto de las relaciones que se instauren en la humanidad depende radicalmente de las que se establecen en el seno de la familia” (Tomás Melendo), esto debe llevarnos a reflexionar y meditar sobre el tipo de relaciones familiares que estamos fomentando en nuestra sociedad, el tipo de personas que se están desarrollando al interior de las familia.


Familia


Las evidencias son alarmantes, nos demuestran que estamos muy lejos de responder a lo que la propia naturaleza nos llama, de acuerdo con el Dr. Tomás Melendo “la dignidad de la persona deriva de su ser, se manifiesta en su obrar y reclama de las restantes personas, más que respeto, veneración y amor”, si esto es así, entonces al meditar en la atrocidad de este delito nos encontraríamos con personas sin dignidad, pero como esto no es posible ya que la persona humana siempre ha de poseer su dignidad ontológica, entonces estamos frente a un mundo de personas que van contra su propia naturaleza y de los demás. Sin embargo, es posible prevenir y en ello quiero detenerme a reflexionar cómo desde la educación en la familia se pueden disminuir considerablemente los dos elementos clave sobre los que existe este delito: Los factores de vulnerabilidad de las víctimas y la cartera de clientes.

Si entendemos que el delito de trata es un comercio y para que tal exista es necesario tener clientes y mercancía -confieso que me resulta cruel exponerlo de esta manera pero es importante atacar la problemática entendiendo la misma desde su realidad-, cuestionémonos ¿Qué ocurriría si los clientes y las victimas disminuyen?

a) ¿Cómo disminuir los factores de vulnerabilidad de las posibles víctimas?

Una niña o niño que crecen en el seno de una familia integrada por papá, mamá y hermanos, quienes los tratan con respeto y confianza, en el que se les educa en el amor haciéndolos reflexionar sobre la forma en que se conciben a sí mismos, que se les enseña a partir del ejemplo de los padres que el amor es un acto de la voluntad orientado a perseguir el bien de la otra persona y no el producto de mercadotecnia cursi que nos venden los medios de comunicación, que les enseñan a partir de limites cuáles son los obstáculos que ha de vencer venciéndose a sí mismo y cuáles existen porque constituyen un elemento de seguridad; entonces estamos formando hombres y mujeres capaces de concebirse a sí mismos como seres dignos, entendiendo la dignidad “como el punto de partida sobre el cual radica el valor de la existencia de cada persona” (Tomas Melendo).

Si bien es posible que a lo largo de la vida las personas sufran diferentes eventualidades, queda claro también que la persona que fue criada en el amor y siendo reconocida en su dignidad total estará en mayores posibilidades de descubrir cuando esté en una situación de manipulación y mentiras, podrá tener muchas más herramientas para detectar que “algo no va bien” con esta o aquella situación y al existir un clima de apertura y confianza en la familia, irá a contarlo a sus padres, quienes con mayor madurez y visión podrán poner a salvo a su hijo o hija.

Es importante tener presente que las víctimas de trata son escogidas por los tratantes precisamente por encontrarse solas, desesperadas, en búsqueda de respuestas prontas, sencillas y necesitadas de amor, atención y cariño ya que en casa no lo tienen; la gran mayoría de las víctimas suelen ser personas que al interior del hogar han sido violentadas física y/o emocionalmente, de esta manera llegan a concebirse a sí mismas como un accidente infortunado de la casualidad, en donde su historia de vida les reafirma que “son un error”, sus pensamientos y acciones indudablemente serán de abandono y autodestrucción haciendo imposible que vean algún riesgo en el ofrecimiento siempre amable del tratante.

La vida que cada uno lleva determina el futuro de la misma, es por ello fundamental que en la familia se eduque la inteligencia, libertad y voluntad ya que de otra manera, se deja vulnerable a los hijos ante las amenazas externas.

b) ¿Cómo disminuir la cartera de clientes? 

“Una persona digna es aquella que se autodomina, que bajo las circunstancias en que esté actúa en función del valor que reconoce en ella y el los demás, siendo por tanto actos de amor, por lo que tratar a una persona como objeto es opuesto a la dignidad y a la misma libertad” (Tomas Melendo).

Resulta difícil de aceptar, pero los clientes son nuestros hijos, hermanos, padres, tíos y a últimas fechas ha incrementado la cartera de clientes mujeres que frecuentan los burdeles y se involucran con sexo servidoras. El origen de estas conductas es el hedonismo que impera en nuestra sociedad, la falta de respeto hacia la persona, la pérdida del sentido de vida y falta de conciencia de lo que la vida misma es.

Todo vicio empieza con una primera conducta permisiva y de ahí una cadena de acciones que van modificando el ser interior y que eventualmente pueden predeterminar la conducta. El adormecimiento de la conciencia incrementa el egoísmo, lo que lleva a la desconexión del otro; dejar de ver al otro y verme solamente a mí incapacitándome para amar, y si no sé amar, entonces no puedo ser mejor persona y si no puedo ser mejor persona estaré a merced de mis impulsos inconscientes, los que seguramente me llevarán a acciones destructivas para mí y mis semejantes porque “la persona que puede atentar contra otros y contra sí mismo a partir de sus acciones, éstas poco a poco van determinando su ser” (Tomas Melendo).

Es por ello fundamental que la familia eduque en la inteligencia, la libertad y la voluntad a los hijos atendiendo a “tres actos propios: desear, que se da cuando se tiende a lo que no se tiene todavía; amar,  que no sólo surge cuando se tiene el bien (perfecto), sino que también es la causa de que se busque con deseo lo que no se tiene (imperfecto); y deleitarse,  que aparece cuando sentimos el bien presente, recordamos el pasado o esperamos el futuro”. (Gabriel Martí)

La solución está en la familia, en reconocernos en nuestra individualidad como seres únicos e irrepetibles dignos de ser amados con todas nuestras virtudes y defectos, para llegar a ser cada día mejores, porque en la medida que soy mejor y me pongo todo mi ser al servicio de mi familia estoy transformado la realidad social para la construcción de un mejor mundo.

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com

@MaEugenia_Glez

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar