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Nacer para maceta

Hay un viejo dicho mexicano que dice: “el que nace para maceta, no pasa del corredor”. Es decir que quien desde la cuna viene con taras, fatalmente nunca hará nada siquiera regularcito en la vida. Ocupará los más bajos lugares en la vida laboral, menos que mediocres sin remedio. Nacieron para el corredor, y nada más.


Superarse con esfuerzo 


Pero ¿realmente hay quienes nacen para macetas en el corredor, sin remedio? Difícil aceptarlo. Creo que más bien los que siempre estarán de macetas de corredor son lo que se sienten fatalmente macetas y no hacen nada por progresar. Su mente, no su cuna, los hacen macetas de por vida.

Nacer pobre, en cuna humilde, no es ni debe verse como limitante para progresar en la vida. Y de ejemplos de quienes desde abajo llegan a progresar grandemente en la vida, está lleno el mundo, de esos que vienen como se dice “de la cultura del esfuerzo”.

No podemos negar que sí hay algunas personas que nacen con grandes limitaciones mentales, pero son unas cuantas entre millones de seres humanos. Con dichas limitaciones no llegarán lejos en la vida. Podríamos decir que son “los que nacen para maceta”, y no pasaran del corredor.

Pero la generalidad de los casos es que las personas estancadas en las más elementales labores, desde niños y adolescentes, carecen de incentivos familiares y sociales para progresar, para estudiar y esforzarse laboralmente. La fatalidad domina sus mentes, porque así les han enseñado que es la vida, otras personas que a su vez viven en un fatalismo de inferioridad “de nacimiento”, padres, otros parientes, maestros y otros adultos. Les han dicho que así nacieron y así morirán, y se lo creen.

Crecen convencidos que su rol social y laboral es el de ser servidumbre de los que sí pueden, de los que nacen con estrella, de los ricos, y más. Y “no pasan del corredor”, no por nacimiento, sino por una deformación “educativa”.

No, la gran mayoría de las personas que están convencidas que nacieron para macetas de corredor, para ser “don nadie”, para servir a un amo, no nacieron así, se convencieron que así era. Por eso quienes se formaron y viven la cultura del esfuerzo, deben dedicar atención a quienes se dan por derrotados sin siquiera pensar que pueden luchar por su superación personal.

La gente, salvo extrañas excepciones, no nacieron para maceta, creyeron que así eran, pero no es así. Debemos pues convencer a esa gente que se cree maceta que no lo son, que, como muchas personas sencillas, pueden desarrollar habilidades personales, aprender y esforzarse por ser cada vez más capaces en la vida, que pueden hacerlo, que no están fatalmente condenados a la inferioridad.

Es deber de quienes se esfuerzan en superarse y lo viven día a día, como una especie de liderazgo social, apoyar a los que creen haber nacido para macetas del corredor, convencerlos que su lugar bien puede estar (figurativamente en la sala de la casa), sea en las profesiones desde artesanales hasta de alta especialidad, las empresas, la academia, las artes, el gobierno o la religión.

 

 

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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