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¿Portación de armas por civiles? Por supuesto que sí

El senador Preciado tiene razón, los buenos ciudadanos armados inhiben a los delincuentes, que siempre se han sentido superiores ante una población indefensa. La mayor parte de la gente se ha escandalizado por esta iniciativa de ley, pero creo que pocos lo han reflexionado fríamente.



Gracias a mi padre y el de mi abuelo, aprendí a usar armas de niño y tuve mi primera pistola calibre 22 a los doce años. Luego una escopeta calibre 20, y como militar mi Colt 45 y otras pistolas más. Con ellas disparé en prácticas y competiciones miles de cartuchos, y conviví con civiles, policías y militares en el campo de tiro. Nunca vi un mal uso de ellas de parte de quienes saben usarlas y tienen conciencia de cómo y cuándo.

Hay un viejo dicho que reza: las armas no matan, las personas matan con armas, ya sean de fuego, blancas o hasta del propio cuerpo, según se aprende en artes marciales. El problema no está en las armas, sino en la cultura y escala de valores de quienes las poseen.

Lo importante es enseñar a quienes tienen armas de fuego para su protección esos cómo y cuándo se usan en legítima defensa, y se les adiestra en su manejo. Tuve oportunidad de adiestrar a personal de la policía bancaria de Nuevo León, enseñando lo que a la vez me había sido enseñado a mí, por dos magníficos maestros y por medio de literatura especializada, amén de mucha práctica.

El uso indiscriminado de armas de fuego fuera de la Ley es un serio problema, en México y en muchas otras partes del mundo. Ante la amenaza constante, el ciudadano armado y adiestrado puede desde inhibir el atraco de un delincuente hasta ponerle fuera de combate.

Algo es más que evidente: las (buenas) policías y las fuerzas armadas no pueden estar en todas partes, y la población es víctima de delincuentes que operan a su gusto. Si éstos saben que alguien tiene un arma pensarán dos veces antes de asaltarlo o de cometer violaciones o dar golpizas. Las recientes defensas de ciudadanos armados ante asaltos en el transporte público de la Ciudad de México pondrán a meditar a quienes asaltaban sintiéndose completamente seguros de la indefensión del pasaje.

Durante demasiado tiempo, la Defensa Nacional y la Armada, han sido más que celosos sobre los tipos de armas que los civiles pueden usar, y me refiero en particular a los cuerpos de policía. Las armas reservadas a la milicia y marina de guerra han dejado a los policías de a pie en enorme desventaja frente a la delincuencia armada. El poder de una pistola o revólver que un civil puede poseer legalmente en México sigue siendo una desventaja frente al de las armas de los delincuentes. No veo justificación a esto, salvo la reserva de ciertas armas propias de acciones de guerra.

Por supuesto que es indispensable seleccionar bien a qué personas se les permitirá la posesión y porte de armas, y la compra de parque para las mismas.

No hay que temerle a las armas de fuego, sino a la falta de conciencia sobre el valor de la vida y seguridad de las personas. Cuando se educa al ciudadano en estos valiosos principios, y se le adiestra en la guarda y uso de las armas, se tiene mayor seguridad pública. No es una solución, pero es parte de la solución.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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Comentarios  

#1 Antonio Ibarra Miche 26-10-2016 15:23
.de acuerdo con su opiñon, que pronto las legalicen
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