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Las otras madres

Además de las bellas madres cuya vida dedicada a sus familias celebramos en su día, y a quienes apapachamos, hay otras madres…


México; las otras madres


Las celebramos con júbilo, y los creyentes oramos por las mamás vivas y difuntas, en especial por las enfermas, las pobres, las abandonadas, las ancianas. Pero hay otras madres por las cuales rezar; sí.

¿Quiénes son esas otras madres, que no se celebran ni festejan hoy? Son millones en el mundo, y no celebran porque no pueden hacerlo: mataron a sus propios hijos en su vientre… los abortaron. Horrible crimen, el peor de todos, la antítesis más profunda de la maternidad. ¿Qué debemos hacer respecto a las madres que matan a sus hijos abortando? ¿Debemos despreciarlas, repugnarlas por sus crímenes infanticidas? No. Debemos orar por ellas, por que el Señor las ayude a ver su falta, a arrepentirse (si aún no lo han hecho), y a nunca volver a hacerlo. Sí, no son pocas, son millones, y necesitan la ayuda de Dios para superarlo.

Hay también otras madres embarazadas, con hijos de sólo unos días o unas semanas de vida, que están considerando hacerlos matar por aborto. Estas madres, que saben de sus hijos pero no los han visto, son las que más necesitan oraciones para que no caigan en la tentación de hacer matar a sus hijos.

Oremos por las madres que han abortado, y por las que están en peligro, bajo la tentación o la presión de otros, de hacerlo.

Todavía hay otras madres no merecedoras de celebración, son las que han abandonado a sus hijos por razones egoístas, que las hay. Son también las madres con mentes enfermas que usan a sus hijos, envenenando sus mentes, para que odien al papá que ellas odian. Estas otras madres también requieren de muchas oraciones, para que el Señor ilumine sus almas y amen de verdad a sus hijos, los atiendan y no los alejen de sus papás.

Sí, hay otras madres que aunque no las celebramos hoy, necesitan oraciones mucho más que las buenas madres. Por las buenas madres más bien damos gracias a Dios.

Las madres rezan por sus hijos con gran intensidad. Las oraciones que hacen las buenas madres por sus hijos son unas que el Señor atiende con agrado, como las de Santa Mónica por su hijo “oveja negra”, Agustín, que se convirtió en uno de los grandes doctores de la Iglesia, para bien de creyentes y no creyentes.

Recemos pues por todas las madres: las buenas, las medianitas y las malas, y el Señor atenderá nuestros ruegos.

Sobre todo, hagámoslo con más empeño por “las otras madres”.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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