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Las sectas y la acción episcopal en México

El editorial del semanario Desde la Fe, del domingo 6 de marzo, que ha sido criticado por una nada subliminal queja sobre palabras papales a los obispos mexicanos en la Catedral Metropolitana, incluye algo que veo muy triunfalista y que no comparto: “Por otra parte, sería absurdo pensar que Su Santidad desconoce la gran resistencia que la Iglesia Católica mexicana ha opuesto a la expansión de las comunidades protestantes de tintes carismáticos y pentecostales, que, no obstante, se propagan sin freno en otros países, especialmente de Centroamérica”.


Análisis Religioso


Y no lo comparto porque la falta de respuesta de nuestra Iglesia en México al avance de las comunidades, de esas que se auto-consideran “nuevas iglesias cristianas” es más que evidente. Para efectos prácticos, esta Iglesia nuestra no hace nada para retener a sus fieles y ayudarles a no ser embaucados por los proselitistas de las “nuevas Iglesias”.

Sobre todo porque los argumentos para alejarlos del catolicismo son en general, muy simples, pero sin elementos de juicio, que, sin embargo, los fieles los aceptan. Algunos no son doctrinales, son verdaderas difamaciones sobre lo que es y hace la Iglesia Católica. Las frases denigrantes y las mentiras flagrantes contra el catolicismo se escuchan con toda facilidad entre quienes han abrazado esos “nuevos cristianismos”.

Reconvertir conversos, sea del terreno que sea, no sólo el religioso, es muy difícil; convencer a alguien, con todo su amor propio en juego (que puede llegar a la soberbia), es muy difícil. Quienes se han enamorado de sus nuevas religiones, producto de un buen proceso psicológico, difícilmente vuelven al catolicismo, al menos en un corto a mediano plazo. Reconocerse engañado es muy duro de aceptar en algo tan profundo como la relación con Dios.

Cuando se trata, en casos extremos, de grupos sectarios que explotan a sus seguidores y que hasta les manipulan la vida, los extorsionan y agreden, entonces el desencanto de la conversión puede ser revertido, pero eso no significa que regresen al catolicismo. Bien pueden iniciar una nueva búsqueda eclesial, pues si salieron de la Iglesia católica, puede ser por convencimiento de que estaban en el error.

No, le digo a quienes dirigen y editan Desde la Fe. Esos supuestos esfuerzos no existen de manera formal. ¿Qué es lo que falta? Divulgación y enseñanza de la doctrina, de la realidad de la propia Iglesia, para que quienes son tentados a su abandono, tengan argumentos para fortificar su conciencia y no se dejen convencer. Intentar por otra parte el convencimiento de los propagandistas de las “nuevas iglesias cristianas” es ya otro asunto, mucho más difícil, pero posible.

Lamentablemente el párrafo que comento me parece ser una severa crítica al Santo Padre, como las otras críticas que como digo, nada tienen de subliminales.

Algo más me preocupa de este asunto, y es que el editorialista y quienes le aprueban el texto, si los hay, realmente crean que existe tal cosa como la resistencia a esas nuevas comunidades. Si es así, y en el periodismo católico, me parece que sería realmente de alarma.

No, señor editorialista de Desde la Fe, el 6 de marzo y quienes le hagan caso, la tal resistencia “a la expansión de las comunidades protestantes de tintes carismáticos y pentecostales” aún está por hacerse. Para nuestra tristeza, prácticamente no existe. ¿Y por qué lo digo? Porque lo vemos a nuestro alrededor, la facilidad con la que ganan adeptos. Hay que rezar por la fidelidad de los católicos a su Iglesia, pero también enseñar, predicar lo que cree y es la Iglesia que Cristo fundó y con la que estará hasta el fin de los tiempos.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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Comentarios  

#1 JUAN JOSE 16-03-2016 16:10
Estoy de acuerdo. Nuestros jerarcas viven felices y, tengo la impresión, alejados de la gente. Por eso no se dan cuenta de lo que sucede en sus territorios.
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