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Educación sexual “integral”, pero de verdad

Con el fin de intentar convencer sobre las perversiones sexuales y su libertinaje, los promotores en medios internacionales de lo que llaman “educación sexual integral” para los niños y jóvenes, utilizan este concepto como una pantalla para terminar con la moral en materia de sexualidad. Su mensaje es: todo se vale en el sexo, niños y jóvenes, y no dejen que nadie, mucho menos sus padres, les digan o impongan lo contrario.


Educación sexual


Pero si de verdad quisieran educar “integralmente” a los niños en la sexualidad, tendrían que enseñarles muchas cosas que no se incluyen en sus planes, que están intencionalmente excluidas. Eso además de excluir la defensa del libertinaje y las perversiones que quieren que todo mundo acepte. Veamos algunas de ellas.

Así, deberían antes que nada enseñar a los niños los peligros de las prácticas sexuales, de cómo afectan su equilibrio emocional, psicológico, amén de todas las posibilidades de embarazos prematuros y contagios, de las llamadas enfermedades sexualmente trasmisibles (EST). Para estas cosas, alertan en las medidas “preventivas”, como el uso del condón, y otra digamos correctiva, que es el aborto, e insisten en la práctica del disfrute sexual casi desde bebés libremente.

La práctica temprana de relaciones sexuales y la autocomplacencia sexual tienen sus costos. Distorsionan el valor del sexo como una forma de relación amorosa entre las personas. Hay mucho más que enseñar en esta línea de ideas. Esto hay que incluirlo en la formación de niños y jóvenes.

En vez de enseñar absurdamente a los niños y jóvenes que pueden adoptar la identidad sexual que deseen, deben decirles la verdad, y es que la anatomía y la fisiología determinan el sexo del individuo, y eso no se puede cambiar. De hecho, el cambio de sexo es médicamente imposible: Los transexuales simplemente no existen, sólo cambian la apariencia pero no el sexo de los individuos, y eso a través de hormonas, mutilaciones e implantes.

Se requiere que esa educación “integral” incluya la consideración de la homosexualidad como anormal. Que lo que comúnmente se llama “sexo contra-natura” es eso, contra la naturaleza. Que la excusa de que algunos animales tienen prácticas homosexuales demuestra que es natural no es válida. Las excepciones a las reglas no se validan como reglas, en el plano que sea. Hay leones que matan y se comen a sus cachorros machos para que no les vayan a competir, otros carnívoros a veces se comen a sus crías, hay arañas que tras el coito matan al macho, y ninguna de esas prácticas se convierten en normales, que puedan ser adoptadas por las personas.

La integralidad educativa sexual debe instruir a la niñez y la juventud en las consecuencias desfavorables del uso cotidiano de anticonceptivos orales e inyectados, en particular de las llamadas píldoras del día siguiente. La evidencia médica se sigue acumulando, pero la difusión de los efectos nocivos prácticamente no existe.

Hay que enseñar a los jóvenes y niños que el aborto es siempre un homicidio, y que la vida de una persona humana inicia desde la concepción, por lo que abortar es matar un ser humano en las primeras etapas de su desarrollo intrauterino. Que este infanticidio no es una solución a un embarazo indeseado, es un crimen. Que la "interrupción" del embarazo no es tal, es una terminación del embarazo al matar al nonato abortado, que el uso de eufemismos no cambia la esencia de las cosas.

Enseñarles todas las conocidas consecuencias que sufren las mujeres tras un aborto, que las trauma muchas veces hasta llevarlas al suicidio, cuando la carga moral las abruma. Que un aborto puede provocar la imposibilidad de nuevos embarazos, también hay que decírselo.

Deben enseñarles que la mejor manera de evitar contagios y embarazos es la abstinencia, pero de esto prácticamente nunca hablan; es más les molesta hasta el enfurecimiento y la agresión que se hable de abstinencia. Enseñar a niños y jóvenes que la abstinencia prematrimonial tiene grandes ventajas psicológicas y físicas sobre el sexo pre y extramatrimonial, y en verdadero amor de pareja. Pero a los partidarios de la enseñanza sexual “integral” les horroriza la abstinencia, según se puede observar.

Insistirles en la abstinencia, ya que si en la primera etapa de la adolescencia el cuerpo es capaz de tener coitos, el adolescente no está aún maduro emocionalmente para ello, y que practicar relaciones sexuales perjudica el aspecto y valor afectivo de las mismas.

Habría que incluir en la integralidad de educación sexual, que el sexo es mucho más que la mecánica del uso y disfrute de los órganos sexuales y del cuerpo en general, que incluye aspectos psicológicos de relaciones humanas y de identidad de cada persona. Los promotores de la torcida integralidad simplemente desaparecen como magia todo lo que está fuera de la práctica física sexual, nunca hablan de ello en sus propuestas.

Todo lo mencionado, más la parte moral de la sexualidad, de su correcto uso y disfrute, desde la compañía de una persona de sexo diferente hasta el contacto sexual físico. Enseñarles que la moral en materia de sexo tiene un sentido y un rol destacado en la vida de las personas. Pero de moral, nunca hablan, y su sola mención los enfurece, quisieran desaparecerla de las diversas culturas humanas. Odian las religiones, las ven como sus peores enemigas.

El problema y la debilidad inaceptable de la propuesta “enseñanza sexual integral”, es que mucho de lo que incluye en lugar de educar distorsiona la sexualidad humana, y lo peor es que ese esfuerzo que hacen es intencionalmente perverso, lo cual no es difícil de probar.

Por esa razón, hay que devolverles la moneda con una concepción correcta de lo que sería educar integralmente en materia sexual a niños y jóvenes, ensenándoles que el mal uso del sexo va en contra de la persona y de la sociedad, y que todo lo que dejan fuera las propuestas perversas de una falsa integralidad educativa, estaría incluido en la real enseñanza sexual integral, comenzando por enseñarles lo que es realmente la sexualidad humana y el papel que juegan para el bien ser de la persona, de la pareja y de la sociedad, antes y después del matrimonio.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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