Últimas noticias:

Enrique al banquillo de los acusados, ahora sí

Durante meses, más bien todo su mandato, Enrique Peña Nieto ha sido atacado, pero en forma creciente, por quienes no están de acuerdo con su manera de conducir al país. Y hay mucho de razón en ello.


Análisis Político


Pero es importante hacer distinciones. Una cosa es reclamar lo que no nos gusta o lo que nos parece omiso, y otra denigrarlo. Primeramente, la figura presidencial, en manos de quien sea, debe ser objeto de respeto, y esto ha sido una buena tradición mexicana, decaída en los últimos cuatro mandatos. La otra cosa es el respeto a la dignidad de las personas, que todos tenemos.

Quienes se han dedicado a hacer escarnio de Enrique Peña Nieto, en caricaturas, por ejemplo, poniéndolo como idiota, no hacen algo respetable, pues por la misma condición humana se faltan al respeto también a sí mismos, lo reconozcan o no.

Pero lo más importante de esta conducta es que de ninguna manera llevaría a Enrique Peña Nieto a renunciar, sino al contrario. Acusarlo de corrupto no tiene ningún efecto legal, en tanto una procuraduría de justicia no lo consignara a un juez, y que éste considerara la presunción de un delito cometido. El Senado tendría que acusarlo según el artículo 108 constitucional. Pero… el cargo de Presidente de la República tiene fuero. Así que no es el camino.

A quienes les gustaría ver una renuncia del presidente Peña Nieto, tienen que pensar que existe legislación al respecto, en la Constitución y en leyes secundarias. Quienes solicitan la revocación de su mandato, no saben lo que están diciendo, o a sabiendas, insisten absurdamente en ello. La “revocación de mandato” NO EXISTE en México, así de simple. Tampoco se puede inventar de la nada, ni por votación popular, por un referéndum, que tampoco existe en México.

¿Se le puede pedir al ciudadano Peña Nieto que renuncie al cargo de Presidente de la República? Por supuesto que sí, eso en el ejercicio del legítimo derecho de petición. Pero ni él, ni nadie que ocupe un cargo de elección popular, tienen obligación alguna de hacer lo que le piden, presentar su renuncia.

La Constitución federal en su artículo 86 dice que solamente puede, quien ocupa el cargo de Presidente, renunciar “por causa grave”, y eso, en realidad, a juicio del Senado (artículo 85), que es la instancia que recibe dicha renuncia, y que la puede aceptar o negar. Esto es muy importante, pues una renuncia presidencial no es asunto sencillo, tiene que ser causa de extrema gravedad, que no se le pueda sustituir temporalmente.

Pero el descontento popular ante errores y omisiones del ejercicio del Poder Ejecutivo federal, manifestado personal e institucionalmente ante los medios de comunicación y en las propias cámaras del Congreso, con señalamientos muy puntuales y justificables de las causas de ese descontento, puede hacer pensar al ciudadano Peña Nieto y a quienes le aconsejan, que sí es momento de intentar la renuncia e irse a casa.

Todos aquellos que han ejercido semejantes cargos de poder piensan que “deben pasar a la historia”, y pasar “bien”. Así que quien ha perdido la confianza de sus gobernados al grado tal de tener su desprecio, puede pensar que ya no hay vuelta atrás en esa pérdida de confianza, que le dice que el menor de los males es detenerse allí y renunciar. No sería el primer caso en el mundo, recordemos a Richard Nixon, por ejemplo.

Ahora es un momento crítico para Enrique Peña Nieto; su imagen total, sobre errores cometidos, es una gran omisión: no ejercer el poder, y esto parece estarle pasando a él. Cuando toma decisiones contrarias a su gran reforma constitucional o deja aparentemente que miembros de su gabinete las tomen, es cuando estaría cerca de tocar fondo. Vemos un presidente ausente del poder de gobierno.

Ya las acusaciones de posible corrupción, favoritismos y errores de conducción del país, quedan pequeñas frente al abandono del poder y a tomar medidas que muestran una gran debilidad, algo que un Jefe de Estado no puede hacer. El poder o se ejerce o no se ejerce, y si esto último sucede, alguien llenará ese hueco, la humanidad lo sabe.

Al enfrentar al ciudadano Peña Nieto con señalamientos de debilidad de carácter, bien fundamentados, éste tiene un muy grave problema de imagen y respeto como Presidente. Es así pues, el momento de que en forma respetuosa, legal y de la manera debida, individual o conjunta, los ciudadanos pueden pedirle que renuncie, con una causa que podría considerarse grave, el abandono del ejercicio del poder ejecutivo, que el pueblo puso electoralmente en sus manos.

¿Tendría obligación de presentar su renuncia porque se la piden? No, de ninguna manera, ni siquiera por “razones políticas”. Pero ante la petición, o más bien peticiones, tendría otra opción, y es -¡pero ya!- mostrar, realmente mostrar, que ejerce el poder y que toma nuevas medidas para corregir los errores graves cometidos por decisiones u omisiones previas.

Pero quienes quieren que renuncie Enrique Peña Nieto tienen que pensar muy, pero muy bien, la consecuencia de la sucesión. Dentro de los presidenciables, ¿quiénes son, qué cualidades y experiencia tienen y qué imagen se han ganado respecto a honradez, eficiencia, transparencia y respeto a la Ley? Éste es un “detalle” nada despreciable, podría ser peor el remedio que la enfermedad, también de esto sabe el mundo. Por eso, pedirle la renuncia, poniéndolo en el banquillo de los acusados, debe pensarse dos o más veces.

Finalmente, conforme la actual situación política del país, la operación de “El Sistema” PRI-gobierno y la composición del Congreso federal, esperar que renuncie Peña Nieto y que se le apruebe la renuncia por el Senado, es algo muy poco probable. Costaría mucho a un nuevo presidente nombrado por éste tener una mejor capacidad de ejercer el poder. Difícil pero posible. Enrique Peña Nieto y su gabinete tienen que hacer cambios realmente extraordinarios para revertir la situación, al menos en parte. ¿Podrán hacerlo? El ponerlo políticamente contra la pared pidiendo formalmente su renuncia ayudaría, sí.

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com

* Las opiniones expresadas en esta columna, son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar