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El gobierno de la CDMX quiere educar a tus hijos en la sexualidad

“Por ti, por mí, por todos”, es el nuevo libro que el gobierno de la Ciudad de México quiere imponer a todos los niños de las escuelas de la Gran Metrópoli. No es un libro aprobado por la SEP nacional, y sin embargo la Secretaría de Gobierno de la CDMX declaró ante los medios de comunicación que “La educación en materia sexual y reproductiva es indeclinable en un Estado laico y democrático, y no permitiremos que se use el pretexto del derecho de madres y padres, para transmitir conceptos religiosos a sus hijos que interfieran con los derechos y las capacidades que van adquiriendo con el tiempo”. Es decir, que los padres de familia no tienen derecho a educar a sus hijos según sus convicciones, sean éstas religiosas o no.


México; gobierno CDMX, libro


En resumen, lo que dice Patricia Mercado es que el supremo gobierno de la capital ha decidido, como sucedía en el fracasado régimen soviético, que los niños son hijos del Estado y, como tales, el Estado suplanta, de manera formal, a los padres de familia. Y nadie dijo nada. Los medios nacionales guardaron cómplice silencio.

Si la declaración de la Sra. Patricia Mercado se diera en el contexto de un país gobernado por una tiranía, por ejemplo Corea del Norte, no nos sorprendería, porque se trataría de una disposición de un gobierno totalitario, a quien le basta con asumirse como democrático y laico para que todo lo que diga o haga deba ser aceptado sin objeción alguna. La amenaza ya está lanzada: “no permitiremos que se use el pretexto…”.

Lo que pretende hacer el gobierno de la CDMX es violatorio del artículo 1° de la Constitución, que reconoce como parte de la misma todos los tratados internacionales en materia de derechos humanos, entre los cuales está la Declaración de los Derechos del Niño, que en el número 7 dice: El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres.

Además, el gobierno de la CDMX también contradice la Declaración Universal de Derechos Humanos, que dice en el Art. 26.3 “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. Y, para mayor precisión, La Convención Americana sobre Derechos Humanos, llamada también Pacto de San José, que, según el artículo 1° de la Constitución, forma ya parte de la misma, señala claramente que: Art. 12.4. “Los padres y, en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban educación religiosa y moral, que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

El libro que comentamos va dirigido a los niños y a los jóvenes y, circunstancialmente, a los padres y a los maestros, pero no solamente de México sino ¡de toda Latinoamérica! (Tomado de la Dedicatoria). Desde el gobierno, se pretende manipular y cambiar la educación que reciben los niños y los jóvenes de sus padres o maestros, porque ellos, los padres y los maestros, no poseen la sabiduría del gobierno. De hecho, este libro pretende sustituir a la familia, y reeducar a los maestros para que el gobierno de la CDMX se convierta en el Estado rector de las conciencias de los niños y adolescentes de toda Latinoamérica.

De hecho, el gobierno de Miguel Mancera se compromete a “proteger la sexualidad de quienes habitan en esta ciudad” (Prólogo de la Secretaría de Salud). Creo que esperan que les demos las más efusivas gracias.

Para el gobierno, no cabe duda de que este libro constituye una gran decisión democrática por los derechos de los habitantes de la Ciudad de México y, sobre todo, a favor de los niños y adolescentes, porque textualmente dice que es un “compromiso con la dignidad (¿sabrán ellos lo que esto significa?), con la calidad de vida y sobre todo, con el derecho de los menores a tener una salud sexual y reproductiva” (las negritas son mías; tomado de la presentación de la Secretaría de Salud del D. F.).

“Los adultos no están preparados, afectuosa y comprensivamente, para educar en la sexualidad” (Prólogo, página X). Me imagino que los únicos que saben del tema, son los autores del mencionado libro. Según el supremo gobierno, los adultos no sabemos nada de sexualidad, a menos que nos instruyamos debidamente con su libro. La sociedad entera, según Miguel Mancera, debe ser reeducada sexualmente y, por lo mismo, se da a la tarea de “educar” a los niños y adolescentes a despecho de sus padres y mentores.

Sin embargo, y debido al afán del gobierno del otrora D. F., de incidir en la ideologización de la sociedad capitalina (y de toda Latinoamérica, no hay que olvidarlo), cometen una enorme cantidad de errores de lógica elemental, es decir, de evidentes contradicciones y de pifias. Por una parte, por ejemplo, nos hacen sentir que antes de la aparición de este libro la sociedad mexicana vivía en la total ignorancia respecto a la sexualidad (los adultos no están preparados...). Por la otra, recomiendan a los alumnos que “dialoguen con papá y mamá, (para saber) cómo preservan su salud sexual”. Reconocen que ellos son “los verdaderos educadores”. ¿En qué quedamos? ¿No que “los adultos no están preparados afectuosa y comprensivamente para educar en la sexualidad”? También, se lee en el prólogo del libro, que hay que preguntarles a los abuelos y hasta a ¡un especialista! Ya me imagino a los niños de 14 años consultando a un especialista en salud sexual y reproductiva.

Debo decir, por último, que he leído este libro de cabo a rabo y, aparte de contener los conceptos violatorios a los derechos de los padres de familia y de los niños que ya comenté, presenta muy graves contradicciones y mentiras que confunden al lector. Además, está muy mal escrito; en cada párrafo se encuentra uno con errores de sintaxis y de ortografía, aunque, bien analizado, ese es el menor de los errores de “Por ti, por mí, por todos”.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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