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Fracasos exitosos

Fracasos Exitosos

En su libro “Failing Forward” (2000), -El lado positivo del fracaso- en su versión en español, John C Maxwell nos ofrece una perspectiva positiva sobre las fallas, errores y fracasos en nuestra vida. Hace un espléndido recorrido a través de anécdotas e historias de personas diversas. Desde empresarios hasta escritores, pasando por ilustres desconocidos y personajes legendarios que cambiaron la historia.


México; fracasos exitosos


En ese fascinante viaje nos hace reflexionar sobre las ventajas de asimilar las derrotas, y el poder que pueden representar al convertirlas en palancas que estimulen nuestro crecimiento como personas. Un gran complemento a nuestra preparación, competencias y habilidades es la experiencia. Y la experiencia no es otra que las fallas, errores y fracasos debidamente procesados. Es por ello que no ésta no necesariamente tiene que ver con la edad, hay gente con muchos años recorridos y poca experiencia, ya que no ha tenido la inteligencia, humildad y valentía para buscar entender y aprender de los tropiezos.

Es anti-intuitivo ya que lo que buscamos es evitar fallas, errores y pasos en falso, cuando en realidad, nos estamos alejando del camino correcto. Una mala: no nos podemos escapar, todos fallamos. Una buena: le podemos dar la vuelta y sacarle la mayor ventaja.

Maxwell nos dice cómo, veamos:

¿Qué significan para mí los fracasos? Cómo aprender de fracasos y convertirlos en éxito

El mundo de nuestros días es un lugar muy competitivo donde el éxito la única moneda de cambio. Fracaso, que usualmente es considerado como lo contrario al éxito, o al menos un obstáculo en el camino para lograrlo, es visto como algo que debe ser evitado a toda costa.

El concepto que tenemos de fracaso

¿Nuestros fracasos siempre representan un desastre? No necesariamente, además de que es una oportunidad para que revisemos el concepto que tenemos de “fracaso”.

En realidad, lejos de ser lo contrario al éxito, el fracaso viene a ser una condición necesaria para el éxito. El fracaso, por lo tanto, no debe ser evitado, debe ser aceptado porque aprendemos de él y nos hace más fuertes, es una oportunidad de crecimiento.

La mayoría de los empresarios exitosos atribuyen su éxito a su perseverancia frente a los fracasos. De hecho, se considera que en promedio después de 3.8 emprendimientos fallidos se logra tener éxito en uno. Saben que si el miedo al fracaso los hubiera detenido cuando comenzaron, no hubieran llegado a ninguna parte.

En el mundo real, una falla no siempre significa el final de la historia. Un ejemplo muy bueno es el de Sergio Zyman, ejecutivo de mercadotecnia de Coca Cola en los años 80s. Cuando Zyman lanzó la nueva gama Coca de Dieta, tuvo bastante éxito, para después obtener un rotundo fracaso el introducir la “New Coke” que llevó a la empresa a dejar de producir el producto insignia. El resultado fue un rotundo fracaso que le costó muchos millones a la empresa y el trabajo a Zyman.  En respuesta, Coca-Cola decidió relanzar la marca bandera con el nombre de “Coca-Cola Classic”, lo que representó un verdadero hitazo que los llevó a un nivel de popularidad sin precedentes y de largo alcance. Al poco tiempo Zyman fue recontratado por el presidente de la compañía, quién reconoció que las mentes brillantes pueden cometer errores. Los fracasos suelen abrir siempre nuevas oportunidades.

Otro ejemplo notable de que los fracasos no arrojan solamente cosas negativas, sino frecuentemente, todo lo contrario, es el legendario inventor Tomas Alva Edison. Edison trabajó por años buscando mejorar el telégrafo, con poco éxito. Pero en ese proceso, descubrió algo completamente distinto. Haciendo ciertos ajustes a su fallido telégrafo, descubrió como grabar un sonido capaz de ser reproducido una y otra vez.  Edison usó su falta de éxito en una cosa para inventar algo completamente distinto.  El inventor y psicólogo del siglo XX, William Marston define esa gran habilidad de Edison como una forma obtener dividendos del fracaso.

El fracaso puede ser un incentivo muy poderos para trabajar duro y cambiar nuestras vidas

Tal es el caso del billonario fundador de Home Depot, Bernie Marcus quien solo después de ser despedido de su posición de CEO de Hand Dan debido a conflictos internos, decidió que nunca más sería empleado y decidió empezar su propio negocio. Hoy, Home Depot es reconocido como uno de los emprendimientos más exitosos de la historia en ventas al menudeo.

Hay accidentes, circunstancias sobre las que no tenemos ningún control, que nos pueden llevar al fracaso

En estos casos, uno puede no ser responsable de situaciones exógenas, pero lo que sí, es que puedes ser responsable de los éxitos que producto de ello obtengas. El autor nos cuenta la historia de su amigo, Greg Horns, cuyo supermercado fue destruido en 1997 producto de una inundación en Kentucky. Irónicamente tenía un seguro que cubría casi cualquier desgracia, con excepción de las inundaciones. Horn decidió poner en pie su negocio lo antes posible. Apoyó a sus 80 empleados y junto con ellos, levantó de nuevo su tienda en tan sólo 21 días después de la inundación. Horn nos muestra que sólo podemos delinear nuestro futuro haciéndonos responsables de nosotros y de nuestras circunstancias.

Otro ejemplo es el tenista norteamericano Roger Crawford. El tenista nació sin algunos de los dedos de pies y manos, una condición conocida como ectrodactilismo. A pesar de su condición, Crawford tenía la convicción de que debía hacerse responsable por su futuro. Persiguió el sueño de ser tenista profesional, lo que eventualmente lo llevó a recibir la certificación como el primer tenista profesional norteamericano con discapacidad. Él considera que su éxito se debió a que tomó la responsabilidad de su vida, lo que lo llevó a que ésta tomara un curso muy distinto al de cualquier otra persona en esas circunstancias.

Convertir un fracaso en conocimiento, es un instrumento para el éxito

¿Puedes imaginarte empezando un nuevo proyecto con el objetivo de fracasar? Es muy probable que no, la mayoría preferimos evitar cometer errores.  Aun así, los errores y fracasos tienen el potencial de crear una especie de manual o instructivo, incluso inspirador, sobre experiencias aleccionadoras.

El poder que tiene el asimilar nuestras fallas se ilustra de una manera conmovedora en una anécdota descrita en el libro “Arte y Miedo” (1993) escrito por David Bayles y Ted Orland: Una maestra de cerámica divide a su clase en dos y le dice a uno de los grupos que deberían hacer el mayor número de piezas posible, y que eso determinaría su calificación y al otro grupo, les dice que deberían concentrarse en hacer sólo una pieza y que la calidad de la misma sería lo importante.

Aunque el segundo grupo estaba exclusivamente dedicado a la elaboración de una sola pieza, el primer grupo los estaba superando notablemente en cuanto a la calidad de las piezas que estaban produciendo. Esto se debía a que ellos tenían la posibilidad de aprender de sus errores al producir una pieza tras otra, lo que les permitía desarrollar mejor sus habilidades y su creatividad durante la jornada.

Es muy importante puntualizar que solo podemos aprender de nuestros fracasos, cuando estamos determinados a entenderlos. Este fenómeno se ilustra muy bien en la tira cómica Peanuts, donde Charlie Brown están construyendo un castillo de arena en la playa, el cual es derribado por una ola. Charlie mira lo sucedido como entendiendo que hay algo que aprender de lo sucedido; sin embargo, no hace el menor intento por entender que es. Así como Charlie Brown, consciente de la falla, muchas personas se dicen así mismos que no tienen tiempo ni energía para investigar que estuvo mal. Eso nos pone en riesgo de cometer el mismo error nuevamente.

Identificar las causas de nuestras fallas/errors/fracasos nos permite aprender, crecer en ellos, y como en el caso de Charlie Brown, construir castillos de arena lejos del alcance de las olas. Superar nuestro miedo a fallar y tomar riesgos nos puede traer éxito en el largo plazo. Cuando cruzas la ciudad en tu auto ¿Qué tan frecuentemente encuentras sólo luces verdes en los semáforos? probablemente nunca encontraremos sólo luces verdes, pero eso es normal al conducir ¿Qué pasaría si pensamos que los fracasos son como las luces rojas en las calles? Sin duda tendríamos que parar por unos momentos, pero no significa que renunciemos a llegar a nuestro destino.

No desalentarnos con los fracasos, ya que esto nos debilita y puede minar nuestras posibilidades de éxito

Un caso ilustrativo es la historia de la primera piloto mujer norteamericana Amelia Earhart, quien en su intento de volar alrededor del ecuador, estrelló su avión en el primer despegue. A pesar de ello, nunca se desanimó y continuó con su carrera. Con el tiempo, obtuvo 6 récords mundiales incluyendo ser la primera mujer piloto en volar cruzando el Atlántico.

Pensemos en el hecho de que podemos superar nuestros miedos en incontables ocasiones todos los días. Manejando un carro, por ejemplo, es una actividad peligrosa, que sin embargo realizamos. De hecho, quedándonos en casa para evitar el riesgo de manejar, podría ser una decisión también bastante riesgosa: entre el 15 y 17% de los accidentes que terminan en lesiones se producen en actividades en casa.

Nuestra vida profesional también nos presenta oportunidades para superar nuestros miedos a fracasar y actuar. Pensar en una estrategia atrevida o tomar nuevas responsabilidades son formas de confrontar nuestro miedo a fracasar y conseguir también el respeto de tu equipo.

El rehusarse a tomar riesgos, por otra parte, puede interpretarse como que eres una persona sin ambición o perezosa. Por el contrario, el tomar riesgos inevitablemente nos lleva a tener fallar en algunas ocasiones, pero si lo asimilamos correctamente, esto nos llevará a tener mayores ganancias en el largo plazo.

“Las cosas que duelen, enseñan” Benjamin Franklin

Asimilar y aprender de nuestros fracasos, nos abre nuevas  oportunidades de éxito. Para aprovecharlas, debemos tener metas muy claras, debemos saber relacionarnos adecuadamente y sin duda, pensar positivamente. Don Marquis, escritor norteamericano, hacía notar que mientras la gente no sepa exactamente lo que desea conseguir, difícilmente estarán dispuestos a sudar sangre para conseguirlo. El Truco está canalizar nuestros deseos de éxito en objetivos muy bien definidos. De esta forma, en lugar de simplemente decir que estás cansado de trabajar, te pondrás metas que te permitirán crear un mejor estilo de vida.

Además de fijarnos objetivos claros, hay que aprovechar todas las oportunidades que se nos presenten para mejorar nuestras habilidades de conversación y relacionamiento. Todos los días interactuamos con clientes, proveedores, inversionistas, empleados, etc. Entre mejor desarrolladas tengamos esas habilidades, mayor apoyo obtendremos para conseguir lo que buscamos. No lo desaprovechemos.

Finalmente, el mantener una mentalidad positiva ante la adversidad, sin duda nos dará una ventaja inmediata. Aprender a valorar las cosas que nos rodean puede ser la diferencia entre renunciar o perseverar. El escritor norteamericano W. Clement Stone, contaba la historia de una joven recién casada que recorrió todo el país mudándose de un lugar a otro acompañando a su esposo. Se sentía insatisfecha con su nueva vida. De una carta escrita por su madre, la joven leyó sobre una anécdota de dos hombres en prisión. Cuando uno de ellos vio la ventana de la celda, sólo distinguió el polvo lodoso de los barrotes. En cambio, cuando el otro se asomó, alcanzó a ver las estrellas. La joven se dio cuenta que mientras ella no pudiera cambiar sus circunstancias, lo que sí podría cambiar era su actitud frente a ellas. Adoptando una mirada positiva, descubrió muchas nuevas oportunidades que la insatisfacción había cegado.

Busca historias que te inspiren

¿Hay algún emprendedor, líder o soñador, pasado o presente, que te inspire? Aunque es seguramente el éxito visible lo que hace que se convierte en un modelo para ti, investiga su vida para encontrar también sobre sus fallas y fracasos. No sólo te dará un mejor entendimiento de sus éxitos. Sus tropiezos seguramente te ofrecerán una o dos inspiradoras lecciones.

Este gran libro de John C. Maxwell, es una invitación para el crecimiento personal a partir de lo que para mí, es una verdadera paradoja: Son nuestros inevitables errores, fracasos y circunstancias adversas, condiciones de una misma raíz de la que se pueden desprender indistintamente, el éxito o el fracaso.

Se requiere inteligencia y humildad para distinguir un camino del otro. Se requiere valentía para seguir el correcto.

¡Éxito!

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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