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¿Es posible predecir si un Director será exitoso?

La Harvard Business Review nos acerca una pista

En el número más reciente de la Harvard Business Review –HBR– (may - june 2017), se desarrolla un fascinante artículo (WHAT GREAT CEOs DO DIFFERENTLY, The behaviors that set the best leaders apart. Page 70) que habla sobre la importancia e impacto de un Director General –CEO–; de aquello que los Consejos de Administración buscan al nombrarlos; y, finalmente, cuáles son las cosas que distinguen a los Directores más exitosos sobre el resto.


México; CEOs, perfil


De acuerdo a este artículo, en el período del 2000 al 2013 fueron separados 25% de los CEOs del Fortune 500. Por otra parte, se hace mención de un estudio de PwC en 2014, en el que se establece que el costo de despidos de CEOs alcanzó hasta 121 mil millones de dólares en pérdidas sobre el valor de mercado de las 2,500 empresas más grandes. Claramente, tanto los Directores como los Consejos de Administración, están haciendo algo mal, ¿pero cómo saber qué…?

Como explicación a este fenómeno, los directivos de la firma ghSmart y autores del artículo (Elena Lytkina, Kim Rosenkoetter, Stephen Kincaid y Dina Wang), sostienen que “durante las más de dos décadas que hemos dedicado a asesorar a consejeros, inversionistas y directores ejecutivos sobre las transiciones de CEOs, hemos encontrado una desconexión fundamental entre lo que los consejos creen que hace un Director –ideal– y aquellas características que realmente conducen a su alto rendimiento. Esa desconexión comienza con un estereotipo poco realista pero omnipresente, que está formado en gran parte por las biografías oficiales de los líderes de Fortune 500… dicha biografía sostendría que un Director exitoso es un hombre carismático de seis pies de altura, blanco, con un título de una universidad de prestigio, que es un visionario estratégico con una trayectoria de carrera aparentemente siempre apuntando a la cima y con la capacidad de tomar decisiones perfectas bajo presión…”.

De igual forma señalan que, en una investigación conductual (en el marco del CEO Genome Project) “hemos logrado conformar, durante 10 años, una base de datos con evaluaciones a más de 17 mil altos ejecutivos (C-suite), entre ellos más de 2 mil CEOs. Cada evaluación incluye detalles sobre la carrera, educación, evaluaciones de desempeño; así como información con patrones de comportamiento, decisiones e informes de resultados de negocio. Toda esta información fue integrada y complementada con entrevistas estructuradas con los propios ejecutivos y en algunas ocasiones, se entrevistaron también a asociados de los ejecutivos”.

En dicha investigación encontraron que, lejos de aproximarse a la biografía (estereotipo) del "Director ideal", hay 4 rasgos característicos dominantes que distinguen a los Ejecutivos más exitosos:

1) Toman decisiones más rápidas, más temprano y con mucha convicción.

Las leyendas acerca de los Directores que siempre parecen saber exactamente cómo dirigir sus empresas al éxito salvaje parecen abundar en los negocios. Descubren que “los Directores de alto rendimiento no necesariamente se destacan por acertar en grandes decisiones… más bien, toman decisiones más temprano, más rápido y con mayor convicción. Lo hacen de manera coherente, incluso en ambigüedad, con información incompleta y en campos muchas veces desconocidos”. (cfr.).

Y van más allá afirmando que… “curiosamente, los ejecutivos de alto-IQ que disfrutan de la complejidad intelectual, a veces luchan más con la decisión. Aunque la calidad de sus decisiones es a menudo buena, debido a su búsqueda de la respuesta perfecta, puede tomar demasiado tiempo para tomar decisiones o establecer prioridades claras y sus equipos pagan un alto precio” (cfr.).

“Los ejecutivos de alto rendimiento entienden que una decisión equivocada suele ser mejor que ninguna decisión… la mayoría de las decisiones se pueden deshacer, pero hay que aprender a moverse con la velocidad correcta” (cfr.).

¿Y si las decisiones no salen bien?... “Nuestro análisis sugiere que mientras los Directores cometen errores, la mayoría de ellos no son letales. Encontramos que entre los Directores que fueron despedidos por cuestiones relacionadas con la toma de decisiones, sólo un tercio perdió su empleo por haberse equivocado… el resto fueron expulsados por ser indecisos”. (cfr.).

2) Saben involucrar, entusiasmar y comprometer a colaboradores, accionistas y el resto de stakeholders, de ser necesario.

“Una vez que los directores generales establecen un curso claro… saben obtener el apoyo de sus empleados y del resto de los stakeholders… empiezan por desarrollar una comprensión inteligente de las necesidades y motivaciones de todos los involucrados y luego conquistan y alinean a todos hacia los mismos objetivos…” (cfr.).

“Saben identificar a los detractores y sus preocupaciones, y luego piensan en cómo pueden tomar la energía que podrían poner en la resistencia y canalizarla en algo positivo… saben inculcar confianza de que llevan a todos al éxito, incluso si ello implica tomar decisiones impopulares…” No se alejan del conflicto, por el contrario, sobresalen en la gestión de conflictos” (cfr.).

3) Son proactivos en la adaptación al entorno. Se anticipan y toman decisiones para estar mejor preparados.

“Nunca pierden la triple perspectiva de corto, mediano y largo plazo. Son altamente adaptables, se conectan regularmente con flujos de información amplios: analizan amplias redes y diversas fuentes, encontrando relevancia en cosas que pudieran parecer en primera instancia no relacionadas con el negocio. Consecuentemente, perciben el cambio con anticipación, lo que les permite hacer movimientos estratégicos para aprovecharlos” (cfr.).

Reconocen que los reveses son una parte integral de los cambios y consideran que sus errores son oportunidades para aprender y crecer. Tienen una gran capacidad de ajustarse a los contratiempos y encontrar en ellos oportunidades. Van un paso adelante. (cfr.).

4) Son altamente confiables en la entrega de resultados.

“Por más mundano que parezca, la capacidad de producir resultados confiables es posiblemente la más poderosa de las cuatro conductas esenciales del Director. En nuestra muestra, los candidatos a Director que obtuvieron puntajes altos en confiabilidad fueron dos veces más propensos a ser elegidos para el rol y con 15 veces más probabilidades de desempeñarse exitosamente”.

“Nuestros datos apoyan la importancia suprema de la confiabilidad. Un impresionante 94% de los candidatos fuertes a Director que analizamos obtuvieron puntajes altos en seguir consistentemente a través de sus compromisos”.

“Una práctica clave es establecer expectativas realistas por adelantado… resistiendo la tentación de empezar a ejecutar antes de entender el entorno… Investigan presupuestos y planes y se involucran con los miembros de la junta, empleados y clientes para entender las expectativas. Al mismo tiempo, evalúan rápidamente el negocio para desarrollar su propio punto de vista sobre lo que es realista y trabajar para alinear las expectativas de todo mundo…” (cfr.).

“… Estos Directores establecen sistemas de administración que incluyen una cadencia de reuniones, paneles de métricas, transparencia en rendición de cuentas y múltiples canales para monitorear el desempeño y hacer correcciones rápidamente… Y lo más importante, saben conformar sólidos equipos…, rápidamente” (cfr.).

Finalmente, para ser claros…

“No hay una mezcla perfecta de los cuatro comportamientos para todos los Directores… depende de la industria y contexto… por ejemplo, un Director en una industria en constante evolución –como la tecnología– tendrá que sobresalir en la adaptación proactiva, pero ese comportamiento puede importar menos en sectores estables” (cfr.).

Por otra parte… “Podríamos preguntarnos: ¿qué pasa con la integridad, ética y otras cualidades centrales de los directores…? Éstas son un must. Es decir, se espera que todos los altos ejecutivos las tengan…” (cfr.).

“Al final, nuestra investigación muestra que el éxito del liderazgo no es una función de rasgos inalterables o pedigrí inalcanzable. Tampoco hay nada exótico sobre los ingredientes clave: la capacidad de decisión, la capacidad de involucrar a las partes interesadas, la adaptabilidad y la confiabilidad. Aunque ciertamente no hay un enfoque de ´perfil único’, el concentrarse en estos 4 comportamientos esenciales mejorará tanto la probabilidad de elegir al Director adecuado, así como las posibilidades de que éstos tengan éxito en su rol” (cfr.).

Desde luego, no hay forma de saber lo que sucederá al contratar un alto ejecutivo; sin embargo, estudios bastante sólidos como el citado en este artículo de la HBR, nos pueden ayudar, si no a "predecir", al menos sí a definir con mayor claridad aquello que debemos esperar en el desempeño de un directivo.

Y si, mejor aún, somos los protagonistas, el estudio nos señala con claridad los 4 comportamientos que distinguen a los mejores sobre el resto. Quedará en nuestra cancha identificar cómo son nuestros "hábitos" profesionales, la distancia que hay con estos comportamientos y la ruta que debemos seguir para alcanzarlos.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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