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Laicismo a la francesa

¿Apasionada entrega?

No. Indudablemente, no. Como lo describen mis maravillosamente hermosas lectoras y gentilísimos lectores, no todos los resultados y las políticas públicas instrumentadas por Emmanuel Macron, el actual mandatario francés, son como para echar las campanas al vuelo.



Pero, el contenido de su discurso ante los obispos de la Conferencia Francesa, merece un espacio importante para los opinócratas como el escribano.

Comprometió a los católicos

Hacía un buen tiempo que las relaciones de la jerarquía católica en Francia no andaban muy bien. Por lo mismo, este amanuense considera un verdadero acierto democrático y político, la realización del primer encuentro de la Conferencia del Episcopado con el presidente Macron. El propósito fue claro: fomentar y encauzar el diálogo con la cultura, la sociedad civil y la política.

Un marco de pluralidad llenó el espacio. Alrededor de 400 personas de los ámbitos académico, social, evangelizadores, empresarios y miembros de la comunidad política. El tema central fue el mensaje del mandatario, que, dirigido en particular al compromiso de los católicos en política, le ha merecido cebollazos, jitomatazos y mentadas de madre de parte de los partidos políticos que acostumbran comer curas al mojo de ajo.

El enojo de los jacobinos decimonónicos se centró en el hecho de que Macron diera un nuevo enfoque y una nueva valoración a las aportaciones que la Iglesia Católica ha hecho en favor de Francia. Un caso en particular, cuando el presidente francés aludió a Arnaud Beltrame asesinado por yihadistas después de que cambió su vida para salvar a un rehén, igualito que Maximiliano Kolbe en su momento.

La misma llama

A los clericófobos les dolió fuerte que su presidente asegurara que, en los momentos de mayor intensidad “…la parte del ciudadano y la parte del católico arden en una misma llama”.

Los momentos más incómodos para los come-curas llegó, cuando el mandatario pidió a la Iglesia y a él mismo, arreglar los vínculos que por ahora están dañados. Y acto seguido, explicó: “Francia ha sido fortificada por el compromiso de los católicos”.

Cómo contribuir desde la catolicidad

En el mensaje del presidente Macron se desgranaron cuatro conceptos sustantivos: en principio –según lo recoge la nota de ReL, Abril 12, 2018) fijó un primer elemento: La savia católica debe contribuir una y otra vez, al funcionamiento de nuestra nación”. El tema es fundamental, ya que se estima que para el 2050, Francia tendrá el mayor número de musulmanes.

En seguida, pidió tres dones, tres virtudes políticas a los católicos: “el don de vuestra sabiduría, el de vuestro compromiso y el de vuestra libertad”.

Las ámpulas y la urticaria

Lo que causó verdadera conmoción, ojos en blanco y convulsiones de los que vomitan a la Iglesia, fue la alusión del presidente a un punto concreto: “la laicidad no tiene la función de desarraigar de nuestras sociedades la espiritualidad que nutre a tantos de nuestros conciudadanos”.

El colmo, aseguró Macron, que delante de lo que él llamo la “fragilidad social”, asume como su responsabilidad “…no permitir que se vea erosionada la confianza de los católicos en política” Por eso, reitero la petición del compromiso político de los católicos.

Como señaló Benjamín Grivaux: “Si bien el Estado es laico, la sociedad no lo es”.

Dicho de otra forma, y siguiendo el mensaje de la Maestra Norma Mendoza Alexandry, ¿Hasta cuándo los políticos mexicanos se darán cuenta que los católicos pueden aportar grandes cosas a la Nación? Es la pregunta del escribano.

 

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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