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¡Otra vez el numerito!

PUNTO MÁS PARA TRUMP

Como si no fuesen suficientes las crónicas de los saqueos, los robos cometidos por grupos de malandros para dejar sin ayuda a los damnificados. Como si se tratara de una tragedia griega en narrativa del poeta Juvenal, describiendo los sucederes en el barrio bravo de Tepito o en la colonia San Felipe de Jesús de la delegación Gustavo A. Madero, se ha abonado un punto más a favor de los argumentos de Trump para que siga con la idea de construir todo lo que se le ocurra y que no pasen a su territorio los mexicas.


Otra vez


çCULTURA DE LA RAPIÑA

Es doloroso, lamentable y vergonzoso lo que hemos visto en los días recientes. Podríamos culpar a las autoridades por su incompetencia en resolver temas de pobreza o empleo, pero esto va mucho más al fondo, porque implica un nivel de insuficiencia materna que para muchos de aquellos que observan la realidad de México, solo les queda decir: “Es que así, son los mexicanos”.

No son suficientes las muestras de valor y valentía de los muchos miles de mexicanos que han donado tiempo, dinero, esfuerzo, sudor y sangre para ayudar a los demás. La nota –tenía que ser- es la de los gandallas profesionales que se dedican a conformar grupos de buitres organizados para hundirse en el estiércol y robar, engañar, transar a cualquiera, y quedarse con los bienes que pertenecen a otros que de verdad lo necesitan.

A los rapiñeros de profesión les importa un pepino que fastidien a otros, mientras ellos puedan lograr pingües ganancias. Lo mismo hacen todos los carroñeros, por eso estas líneas no son ofensivas, sino constituyen un diagnóstico.

LA MALA NUEVA

Evidentemente, de la nota se desprende una comprobación más del nivel de incompetencia de la autoridad, porque sin ser afectados por el sismo de septiembre 19, (http://www.huffingtonpost.com.mx/2017/10/05), mil nueve sujetos se hicieron pasar por damnificados, hicieron la fila correspondiente y se llevaron, cada uno, un primer cheque –la promesa eran tres- por la cantidad de tres mil pesos como ayuda para vivienda de aquellos ciudadanos que vivían en una casa donde rentaban.

Puede ser que el porcentaje -20% de malandros que fingieron ser afectados por el sismo- no refleje la intensidad del tema porque se expidieron 18,315 cheques de ayuda. Pero el quid está en otra parte.

Desde luego que esto viene a reflejar por enésima ocasión, la idéntica cultura de la gandallez, la transa y la rapiña de varios malos mexicanos; al tiempo que evidencia, una vez más, el nivel de desorden, incompetencia y posible complicidad de una autoridad que no sabe o no quiere actuar con eficacia en momentos de crisis.

Se habla, en efecto, de que se procederá penalmente contra tales bad man, pero –todavía no se dice nada con respecto a los funcionarios incompetentes e ineptos. Eso también es corrupción, solapada o cínica, pero presente.

Al momento en que este escribano tunde su lap top, el jefe de gobierno de la Ciudad de México anunció que se cambiaron los requisitos y procedimientos para entregar los cheques de apoyo. Mi santa agüe decía en estos casos: “Después de niño ahogado, tapen el pozo”. La pregunta, sin embargo es vigente: ¿Por qué es necesario entrar en una espiral de crisis y mediocridades, cuando se pueden hacer las cosas bien, desde la primera vez?

¿HASTA CUÁNDO?

El Instituto Mexicano de Competitividad asegura, con su tradicional buen tino, que desterrar la corrupción de –no dice “en”- México, tomará una generación.

Pregunta para mis hermosísimas lectoras y aguerridos lectores: ¿No podríamos empezar a hacer lo necesario, en el ámbito propio de nuestros alcances y competencias, al terminar de compartir estas reflexiones?

Es pregunta llena de curiosidad.

 

@yoinfluyo

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 * Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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