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Maduro: el síndrome del marido borracho y golpeador

PARA HISTORIAS DE TERROR

Para el escribano, la historia política de Nicolás Maduro, bien podría haber hecho multimillonarios –en euros- a Kafka, Stephen King, Nostradamus, William Pete Blatty o Ray Bradbury. 


Maduro el síndrome del borracho


Sin embargo, las páginas de la historia se llenan de sangre –aunque la frase suene bastante cursi- con lo que ha consumado el dictador en los meses recientes en nuestra querida Venezuela.  En consecuencia, este amanuense encuentra una semejanza mayor con Abraham "Bram" Stoker (8 Noviembre 1847 – 20 Abril 1912), el creador que llevó a la fama internacional al pueblo de Transilvania –sin ser “mi villano favorito”- con su famosísimo Drácula.

El parecido es, precisamente, por la forma en que Maduro “chupa sangre”, incomoda, genera urticaria en el plano internacional, y acaba por someter a todo un pueblo que desea que el megalómano pida asilo político en Andrómeda.

CÓMO SE VEN LAS COSAS

Este escribano considera, a manera de diagnóstico y no de crítica, que don Nicolayevich padece del “Síndrome del marido borracho y golpeador”. Veamos:

Es un síndrome, porque se trata de un conjunto de síntomas, en este caso, un tanto esquizoides. Non Nikita Madurevich se ha peleado con todo mundo. Con los empresarios, con las organizaciones intermedias de su país, con los medios masivos de comunicación, con Mark Zuckerberg, con Donald Trump, con la Iglesia, y hasta con mi tía Toñita, que cada vez que escucha alguna noticia sobre este hombre, lanza una sonora trompetilla dirigida a la autora de los días del señor dictador.

Es decir, se trata del “marido borracho” irresponsable en su actuar, torpe al decidir y creyendo, en expresión del maestro José Alfredo, que “sigue siendo el rey”. Por eso se permite mandar a todo mundo “a freír espárragos”

Y en cuanto alguien le reclama su proceder, el tipo enfurece y adopta el rol del “macho golpeador”. Reta a todos, desafía al mundo y se envalentona amenazando a diestra y siniestra. De aquí surge el auto golpe de estado, desaparece poderes, elimina a quienes considera enemigos, encarcela a los que se le oponen –véase Capriles, Ortega y más de un centenar de presos políticos- militariza las calles y reprime con rigor. 

Igual que el marido golpeador, lastima fuerte a la familia. Los heridos y los muertos en las calles de Caracas o de Miranda, son la sumatoria del machismo convertido en deidad política. Sin embargo, el golpeador, a la amante –a quienes siguen disfrutando de la ubre bolivariana y que no saben de estrecheces, hambre y miseria como los de casa- le continúa dando canonjías, presupuesto y más poder. Por eso, los amantes del socialismo bolivariano lloran de alegría al ver al profeta chavista lanzar sus amenazas contra el imperio yanqui. Por eso también, las amantes jamás se juntarán con el pueblo real y vivo, al que consideran solamente “chusma”

PIDE MEDIACIÓN PARA VOLVER A TRAICIONAR

Hemos visto a Maduro solicitar la mediación en el conflicto, del Papa Francisco. El Vaticano, por enésima ocasión ha hecho presencia, y de nuevo, el marido alcoholizado regresa al mismo rol de golpeador y macho. José Luis Azuaje, Vicepresidente de los obispos venezolanos y dirigente de Cáritas para Latinoamérica (http://www.religionenlibertad.com// agosto 5, 2017) formula un diagnóstico genial: 

1. Cuando el gobierno de Maduro se siente en desventaja, entonces pide, suplica la mediación del Vaticano. Se trata de ganar tiempo para lograr reposicionamiento.

2. El Vaticano ha evidenciado, siempre, su disposición a mediar. La experiencia demuestra que el diálogo –como el realizado de octubre a diciembre- no tiene sentido con un gobierno como el de Maduro.

3. Una parte fundamental para que continúe la mediación vaticana, es que el gobierno de Maduro cumpla con los acuerdos suscritos: Se canceló un calendario electoral; siguen encarcelados los pesos políticos; no se abrió un solo canal humanitario; y el golpe de estado de la nueva “constituyente” fue directo contra la elección democrática de donde surgió la Asamblea Nacional.

En síntesis, el síndrome del marido borracho y golpeador subsiste, aunque jure y perjure que, ahora sí, habrá democracia y respeto a los derechos humanos en Venezuela. Por cierto, todos los grupos de izquierda que se dicen defensores de la democracia y de los derechos humanos, ¡¡¡NO SE OYEN!!! Ya se sabe que MORENA simpatiza y respalda a Maduro…. ¿Y los demás? Es pregunta.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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