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Espionaje: injerencia abusiva o deslealtad

YO NO QUERÍA

De verdad. Lo confieso ante mis preciosísimas lectoras y amables lectores. El tema del espionaje gubernamental dirigido a un montón de gente, provoca en el escribano una serie de sentimientos encontrados, tal y como lo haría una película de Ismael Rodríguez, protagonizada por Joaquín Pardavé, Pedro Infante o Emilio Tuero. Mínimo, como filme de El Santo –el Enmascarado de Plata- contra las Momias de Guanajuato. 


Autoridades espian


Para el caso de que mis millennials lectores desconozcan los nombres de los primerísimos actores que se mencionan líneas arriba, favor de consultar cualquier texto de antropología filosófica o a algún “youtubero” cercano a su corazón.

YA ENTRADOS EN GASTOS

Para mis queridos lectores en Viena, Sidney, Lisboa o Iztapalapa, aclaro: la expresión “ya entrados en gastos”, significa algo así como “entrando en materia”, disculpando lo epistemológico del concepto.

El asunto del espionaje presenta diversas aristas. Por una parte, mientras todo mundo, de todos los sectores de la sociedad, están exigiendo que el gobierno del presidente Peña Nieto responda a las acusaciones de todas y cada una de las víctimas de Pegasus –un malware solo vendido a gobiernos para, precisamente, labores de espionaje (dícese que en contra de la delincuencia organizada y desorganizada)- las declaraciones y aclaraciones presidenciales y del responsable de la política interior de México, resultan frágiles, huecas y con la retórica acostumbrada. 

¿Resultado? Nadie en su sano juicio acepta frases como “es falso que el gobierno espíe”, hasta el ingenuo aserto del mandatario, que asegura que, probablemente, hasta a él lo han espiado alguna vez, o están “por sacarle” alguna conversación.

NO ES LA PRIMERA VEZ

De alguna manera los mexicanos, en muchas ocasiones hemos testimoniado los distintos niveles de “espionaje”, que van desde la filtración de documentos, videos e información confidencial, hasta la compraventa de padrones electorales completos con pretextos de lo más increíble.

Los noticieros le han sacado “conversaciones privadas” a una enorme cantidad de dirigentes políticos, empresariales, funcionarios de todos los niveles y socios que los acompañan.

La parte reciente de la información, radica en que Pegasus, adquisición de tecnología intrusiva (expansion.mx/nacional/2017/06/26) solo es vendida a los gobiernos; de aquí que surja también una exigencia más: que se aclaren y exhiban los contratos de compra del susodicho malware.

 DEL NEW YORK TIMES, CON AMOR

En México empezamos a acostumbrarnos a que los diversos temas álgidos, particularmente en materia política, lleguen, nos caigan, aparezcan y sean nota de diarios, personajes o instituciones extranjeras, como si en casa fuésemos incapaces –o cómplices- de determinadas acciones ilegales.

Nos enteramos del caso Moreira, por las autoridades españolas. Supimos de las trapacerías de los ex gobernadores Duarte (Veracruz y Chihuahua), por la Interpol, lo mismo sucedió con el tema del ex gobernador Yarrington. Se supo de la ubicación del narcotraficante La Tuta, porque lo entrevistó el diario español El País, ya que el Procurador Murillo Karam nunca lo encontró.

Todo mundo sabe que la tecnología para andar espiando gente, debería ser empleada para combatir a la delincuencia organizada, porque así son los asuntos de inteligencia. El problema, de nuevo, se le revierte al mandatario mexicano y abre un nuevo frente de combate a su deteriorada gestión, en particular, a un par de meses de su siguiente informe de gobierno, mismo que promete ser de pronóstico reservado.

Bueno, hasta la Comisión de Derechos Humanos demanda ya una investigación “pronta, objetiva, integral e imparcial”. El escribano entrecomilla, porque si la CNDH exige aclaraciones con esos adjetivos, es que, seguramente, el tema trae más cola; porque la misma petición la asume el Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción, que, además, solicitó la presentación de los contratos, los gastos y el marco jurídico que justificó la compra.

El presidente Peña sostiene que son “falsos señalamientos” y pidió que se deje caer “el peso de la ley” sobre los que levantaron “tales falsos” contra el gobierno  de México, lo cual, pareciera una amenaza bastante seria por venir del presidente, más apropiada del discurso de Nicolás Maduro.

MÁS ALLÁ

Al final del día, a este escribano le pasan por al teclado un par de factores sustantivos: 

En primer término, a alguien –desde el interior del equipo presidencial- le interesa torpedear los resultados del mandatario; de ahí las desafortunadas declaraciones, la vueltas en “U” al señalar una cosa y luego echar reversa; o bien, el presidente no ha sabido liderar al equipo, “venderle” su proyecto político y encabezar un cruzada para pasar como un hombre de Estado a la historia. 

Es decir, no se trata solamente de instrumentar una serie de injerencias abusivas, sino de confrontar una retahíla de posibles deslealtades, ya no al partido del presidente, sino a la misma figura del primer mandatario.

En cualquier caso, el escribano se atreve a formular una respetuosa propuesta al presidente Peña: Señor, vale la pena solicitar el consejo de gente sensata, que de verdad quiera a este país, y que pueda ayudarle a usted a cerrar con éxito el sexenio. Los mexicanos lo vamos a agradecer de veras.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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