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Réquiem por los soldados sin derechos

Reduccionismo

De pronto, a mis maravillosas lectoras y sesudos lectores les resulta incómodo el reduccionismo de algunas instituciones públicas y de ONG’s de izquierda fundamentalmente, que asumen una posición ininteligible ante los sucesos recientes en donde fueron masacrados varios soldados mexicanos.



El suceso trasciende las limitantes propias que imponen las ideologías para quienes las siguen. De esta forma, unos enarbolan y exigen que se haga justicia en nombre de los derechos humanos para la gente que es parte de su causa, desdeñando, disimulando o haciendo mutis, cuando se trata de los derechos humanos de quienes no son seguidores ideológicos. Esto es, penosamente, absurdo.

La emboscada en Culiacán contra elementos de nuestras Fuerzas Armadas exigía y exige una misma respuesta y un mismo nivel de reclamos de parte de las voces que demandan respeto a los derechos humanos de las personas muertas en Tlatlaya, Nochixtlán o Ayotzinapa. Y por lo menos este escribano, no percibe los discursos incendiarios de Luis Raúl González Pérez, de Vidulfo Rosales, Rubén Núñez o López Obrador.

Se trata de hechos que agravian a México en su conjunto. Más preocupante el tema, porque en el asalto se emplearon armas, no sólo de grueso calibre, sino, además, artillería pesada y blindajes especiales, que los servicios de inteligencia nacional ubicaban como parte del equipamiento del crimen organizado en otros países. La logística empleada y las estrategias de combate se percibieron como de un nivel superior a lo empleado por el crimen organizado.

Mi General Secretario

No es suficiente que el primer mandatario hay reconocido la muerte de 114 elementos en su gestión. La pauta, nos parece, fue el llamado del Secretario de SEDENA. Mensaje fuerte, reclamos directos en contra de una parte de la sociedad que pareciera insensible, o como él mismo señalara, “aletargada”.

En efecto. Sólo una parte de la ciudadanía reacciona en forma proactiva; la otra, simplemente ve correr las cosas con lejanía, como si aquellos que propician el clima de violencia, desasosiego y muerte, debiesen contar con espacios –permisivos, dice mi general Cienfuegos– para alterar la vida del país, con un grado de impunidad lacerante para los mexicanos.

Para los soldados asesinados, para sus hijos, sus esposas, para las madres y padres de esos hombres, son escasas las voces en la tribuna, los medios y las redes. Simplemente, así pudiera apreciarse, son parte de los temas que se abordan en forma sesgada para no lastimar la susceptibilidad de los pensadores de lo “políticamente correcto” que ansían un pacto con el crimen y los victimarios, al estilo del presidente Santos y las FARC.

Morena dijo “No” al minuto de silencio

El discurso del titular de la SEDENA intentó tocar fibras sensibles de la ciudadanía: “creo que no debemos dejar pasar este momento y tratar de influir para que la sociedad civil y las autoridades definan posiciones y se comprometan en la búsqueda de la paz y la justicia que México merece”.

Hace unos días, el periódico “La Crónica” reportaba el suceso. El senador Roberto Gil, del PAN, hizo uso de la palabra para pedir un minuto de silencio por lo que él calificó de “asesinato atroz” de los militares en la emboscada en Sinaloa.

El reportero coloreó la nota. Los legisladores de Morena –mientras los demás se pusieron de pie– se quedaron sentados en sus respectivas curules. Minutos después, Fernando Cárdenas señaló que los militares deben regresar a los cuarteles y que la seguridad de las calles es responsabilidad de las autoridades civiles. ¿Ignorancia, mala fe, colusión? Es pregunta.

No contentos con ello, los seguidores de López Obrador, con Irma Sandoval a la cabeza, destacaron que si alguien pedía un minuto de silencio por los soldados asesinados, también debía guardarse otro minuto de silencio por los muertos en Ayotzinapa, Tlatlaya y Nochixtlán. Les concedieron el caprichito.

Duda

Propongo otra ocurrencia para ser liderada por las huestes de Morena: Que se guarde un minuto de silencio por los 27 mil desaparecidos registrados de alguna forma, y por cada uno de los cadáveres hallados en las fosas clandestinas de todo el país. Visto así, los legisladores de Morena dejarían de trabajar, incluso, algunos meses después de la elección del 2018, eso sí, con goce de sueldo. ¿No sería interesante?

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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Comentarios  

#1 Basilisa 11-10-2016 09:07
Desde que tengo uso de razón, he visto que los mexicanos son indiferentes al dolor ajeno y el propio prefieren acunarlo solos. Creo que es resultados de cientos de años de vivir ignorados y traicionados. Hace falta que el sistema educativo incluya en sus materias, el tema.
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